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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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A morir o a matar

 

 

Hoy es un buen día para una gesta. Un momento heroico surgido del fuego y la pasión por el fútbol. Los poblanos no tienen mañana. Los veracruzanos tampoco. A las ocho de la noche un estado llorará por perder a su equipo de primera división. Ojala que lloren los jarochos y se desate una guerra de gobers priístas. El pronóstico del clima indica calentura absoluta en el estadio Luis “Pirata” Fuente. Ahí se jugarán la vida el Chelis y sus muchachos. Suerte.

 

Esto es lo que hay. Este día, un reducido grupo de jugadores de mediano nivel, dirigidos por un técnico novato, se jugarán la permanencia del Puebla en la primera división de balompié nacional. Lo harán prácticamente solos. Su directiva, hasta la noche de ayer, consideraba ni siquiera presentarse ante el riesgo de una agresión en el puerto. Y es que los jarochos reciben en estado de guerra.

 

Los políticos poblanos, en especial los marinistas, que no han perdido oportunidad para regodearse en el palco del gobierno en estadio Cuauthémoc con su playera de la franja, también decidieron no asistir. Y ya no se diga los empresarios cercanos al régimen, que igual pusieron tierra de por medio. La policía veracruzana no pudo garantizar la seguridad de más de 260 poblanos, por lo que ese número exacto irá a las gradas del estadio, arriesgándose a todo. No hay mañana.

 

Sí, es un viernes caliente. Es la pasión que provoca el fútbol, a la que ni siquiera el columnista puede resistirse. 30 mil jarochos contra 260 poblanos, más once jugadores y un técnico. Y en juego una franquicia que sin cartas de los futbolistas, alcanza los 10 millones de dólares. Es decir, en el estadio Luis “Pirata” Fuente se juegan 110 millones de pesos. Si la Franja pierde, el empresario Francisco Bernat protagonizará su tercer descenso a la Primera A. Y con él, perderá la chiquillada de la directiva entre los que se encuentran los Abraham y Antonio Fernández Brito.

 

Sí el fútbol es pura pasión, y los poblanos en Puebla, en puntos de las seis de la tarde, se pegarán frente al televisor, mientras los poblanos en Veracruz librarán una guerra a muerte. Chelís y sus muchachos por un lado. Del otro, Fidel Herrera, la policía estatal, 30 mil aficionados, el técnico Miguel Herrera y un equipo en el que apenas destaca la muy vieja gloria del Pony Ruiz. Por números y estadísticas no hay favorito. Es casi un volado, porque al mismo alcance se encuentran el cielo y el infierno.

 

Veamos los números: el estadio Luis “Pirata” Fuente de Veracruz no es un fortín. En lo que va del torneo Clasura 2008, los jarochos tan sólo han ganado un partido, y fue al peor equipo de la tabla general, el América. En su estadio han sido derrotados tres veces: Morelia, Chivas y Toluca; y han empatado con Santos y San Luis. El Veracruz es el penúltimo equipo de la tabla general como local. La casa no les garantiza el resultado, a menos que a un árbitro miedoso le de por ser localista.

 

Al Puebla, en cambio, no le va tan mal como visitante. En seis partidos ha perdido tres, ha ganado dos y empató uno. Le ganó a los Jaguares de Chiapas y a los Tigres regiomontanos en el mismísimo Volcán, arrastrándolos a la lucha por el descenso. Pero el Chelis ha perdido tres partidos al hilo. La última derrota le costó el puesto, aunque un día después Francisco Bernat debió reconocer su locura y reinstalarlo para enfrentar el partido decisivo de la temporada. Y es que para mal, seguramente, en las manos del Chelis y en las piernas del grupo de jugadores de medio pelo que reunieron se encuentra la menguada fortuna de la familia Bernat.

 

Mario Marín es un gran aficionado al fútbol, pero ha tenido la sensatez necesaria para alejar el dinero público del pan y circo. Fidel Herrera, por otro lado, invirtió dinero público para comprar un equipo de primera división, se lo entregó al empresario Rafael Herrerías, quien no dejo triunfos deportivos y sí un megafraude. Fidel Herrera dejó de meterle recursos el equipo y lo puso al borde del abismo. Si el Puebla se regresa la primera, Bernat y compañía vuelven a perder su dinero. Si el Veracruz desciende a la Primera A, pierde el erario veracruzano.

 

Hace tiempo que La Franja nos da puras vergüenzas. Atrás, muy atrás, se quedaron los tiempos de Jorge Aravena, Carlos Pobrete, Ruiz Esparza , dirigidos por Manuel Lapuente. Pero hoy Villalpando y compañía pueden escribir su propia historia.

 

Suerte, Chelis y jugadores. Son doce al patíbulo veracruzano.

 

 

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