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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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La polémica por Cacho

 

 

En la polémica que Mario Alberto Mejía mantiene con algunos lectores acerca de su posición crítica a la última visita de Lydia Cacho a Puebla tengo algunas cosas que aportar. En primera instancia porque el quintacolumnista retomó fragmentos de mi crónica sobre la presentación de las Memorias de una infamia, lo cual dio origen a la polémica. Y en segunda, porque dichos lectores unen indefectiblemente mi nombre para recordar los días de nuestro crudo enfrentamiento con el gobierno estatal como sanción por cubrir el caso de la periodista en CAMBIO y en la Quintacolumna Radio. La censura a dicho programa, conocido por todos, así como los escritos en los días posteriores, prueban nuestra voluntad indeclinable por resistir las presiones marinistas para silenciar el caso en los medios poblanos.

 

En los correos electrónicos presentados por Mejía en los últimos días encuentro un elemento común. La extrañeza que generó en varios lectores las críticas a algunas de las posturas contradictorias de la periodista, sugiriendo –a veces entre líneas y en otras expresamente— que dichos señalamientos fueron mandados a hacer, producto de seguir la línea marinista de golpeteo a Cacho, línea editorial común en los últimos dos años. Vaya, que de alguna forma nos vendimos.

 

Lydia Cacho, por si fuera poco, inició ella misma la hoguera con la entrevista a El Columnista en la que señaló que "alguien comentó un día, que un par de periódicos poblanos habían recuperado su cartera vencida por cubrir bien mi caso, porque como traían en jaque a Marín todos los días, entonces el gobierno poblano les dio un dineral  para callar el caso". En rueda de prensa con los medios locales, Lydia se retractó y acusó al reportero Héctor López Neri de infidente. “Lo dije off the record”. Pero la duda quedó sembrada.

 

La afirmación a la ligera de Cacho, sin pruebas y sólo por testigos de oídas, es una muestra de las inconsistencias que la periodista nos ha ofrecido en dos años de conocerla. Nadie le resta, por supuesto, valía a su trabajo. Nadie pone en duda su valentía por denunciar a una red de pederastas, y luego sufrir la venganza de un empresario coludido con un aparato de gobierno. Tampoco se duda de su labor social al frente del CIAM. Pero como ser humano, al fin conjunto de luces y sombras, Lydia Cacho ha cometido errores y por tanto se ha hecho sujeta a la crítica de los periodistas poblanos.

 

Mejía y un servidor, para ponerlo más claro, nunca instauramos una cofradía o una secta que encontrara en Lydia Cacho a su sacerdotisa. No somos militantes ni fanáticos. Armados con nuestra pluma únicamente, hemos hecho la crítica despiadada al gobierno estatal, a los empresarios, a los medios locales. El periodismo, es cierto, encuentra causas para defender. Pero ninguna es tan potente como para borrar las luces y las sombras de los hombres y mujeres públicos. Hemos sido críticos despiadados de Mario Marín. ¿Por qué no podríamos serlo de Lydia Cacho? ¿Cuándo compró nuestra unanimidad?

 

Lydia Cacho, en su visita a Puebla, sí se dejó secuestrar por una serie de personajes en busca de iconos para sus altares. Militantes, comisarios, doctrinarios, cruzados de una izquierda transnochada. Ése sábado instalaron un cerco de seguridad y se apropiaron de Carmen Aristegui, Sanjuana Martínez, Lydia y Jorge Zepeda Patterson. Pero ¿y dónde estaban Francisco Vélez Pliego, Catalina Pérez y Julio Glockner en los días del conflicto? ¿No conformaron un miserable Frente Cívico que terminó vendiéndose miserablemente al gobierno estatal? ¿O acaso Lydia Cacho pasa por alto ése pequeño detalle porque le rinden pleitesía? ¿Cuál es su consistencia moral? ¿Gritar consignas y adorar a López Obrador? ¿Espetarle pelele a Felipe Calderón desde la comodidad del anonimato?

 

No, feligreses de la Iglesia Lydiacachista: lo que Mejía y yo escribimos, nuestra postura a favor de la periodista, la firmamos con nuestro nombre y sufrimos las consecuencias. Y no andamos chillando por ahí, ni haciéndonos la víctima. Por ello cité a Julio Scherer: “el periodismo es un oficio rudo por naturaleza”. Se da y se recibe en la misma medida.

 

Si nuestro pecado es ser jueces incluso con la causa que llegamos a defender, adelante, señálennos. Pero como escribió Octavio Paz, la misión de la crítica es destruir a los ídolos; incluso a los que viven dentro de nosotros. Ser sueño en libertad.

 

 

*** El embrollo de la PGR. Vaya embrollo provocó la Procuraduría General de la República. Según La Jornada, la institución liberó órdenes de aprehensión en contra de Kamel Nacif y cinco policías judiciales que participaron en el operativo de detención de Cacho. La información no ha sido corroborada por ninguna fuente oficial, pero queda claro que de confirmarse, provocará un pleito interminable. Ssegún la Suprema Corte de Justicia, no existe delito que perseguir en la caso de la periodista. ¿Y ahora resulta que sí?

 

El delito que se imputa al empresario textilero es de falsedad en declaraciones judiciales, un hecho antijurídico que no es considerado grave, por lo que sólo ameritaría orden de presentación. ¿Cómo es que entonces se libra orden de aprehensión? Por supuesto Kamel ganará cualquier ampara que interponga.

Un breve excurso. De todos los implicados en el escándalo Cacho-Marín, hasta hoy, el único que se ha guardado su versión de los hechos es Kamel Nacif. Como sucedió en el caso del narcoalcalde, los poblanos que tenían relación política o comercial con él -e incluso la presumían- se apresuraron a desmarcarse. Todos a excepción del leal Juanito Nakad.

 

Rumores van y vienen sobre el empresario textilero. Entre ellos su disgusto con Marín que incluso lo llevó a publicar aquella carta en El Universal donde confesaba que su voz sí era su voz. Y es que Kamel, mal hablado, prepotente y con todos sus defectos, tiene una sola divisa según aquellos que lo conocen íntimamente: la amistad. Y cuando el gobierno estatal lo dejó a la deriva, juró que nunca lo olvidaría.

 

El juicio público a Kamel Nacif aun es incompleto. Falta, por supuesto, escuchar su versión de los hechos. Mil veces ha tenido oportunidad Lydia Cacho de defender su postura y Marín ha usado millones del erario para defender su imagen. El empresario, sin embargo, ha optado por un bajo perfil. Lo declaramos culpable sin escucharlo. Por prudencia, quizá, o por no exponer más su nombre, ha decidido guardar silencio.

 

Harían bien sus amigos en buscar rehabilitar su nombre, y no insistir en negarlo como viles Judas. A fin de cuentas, la Corte ya declaró la inocencia de todos los implicados. Y, también, se trata de un empresario poderoso que trajo a Puebla muchas fuentes de empleo.

 

Reitero: el juicio a Kamel Nacif no ha terminado.

 

 

*** La ingobernabilidad en Izúcar. “Nos permitimos  saludarle nuevamente y manifestarle  que en Izúcar de matamoros  existe  una  gran  la indignación  por  la postura que esta asumiendo el gobierno estatal dándole  juego a la comparsa que existe entre Rubero Galileo Suárez Matías, regidor de Gobernación  ungido como presidente interino de acuerdo  a la ley Orgánica Municipal y Arturo Herrera suplente y cuñado del narcoalcalde ya que aunque ambos  públicamente están  tratando demostrar  sus diferencias , son engendros del mismo grupo político, ambos comieron y bebieron de la mano "bondadosa" que hoy se encuentra detenido  en EU. Ellos  mismos saben que la mano que los mueve  y les seguirá dando indicaciones aun a pesar de no estar en México. Su patrón de ambos es Rubén Gil y las muestras  de este supuesto  están a la vista. Hoy  Rubero Galileo acepta tácitamente  la designación de  Arturo Herrera cuando éste  según  estaba movilizando la gente en contra. Tal pareciera que  ambos ya recibieron instrucciones de su jefe.

 

“Rubero no se puede oponer: su casa fue un año atrás de la campaña de Rubén Gil el centro de operaciones políticas de éste ultimo y su casa de campaña durante la elección pasada este fue quien manejó su campaña; fue designado regidor de gobernación por la relación tan cercana que mantiene con el hoy preso. Sabía que buscaría ser diputado y por lo menos le dejaría unas sobritas  al final del trienio para lograr su sueño de ser Presidente Municipal.

”En el caso de su cuñado  pues es un asunto que si bien fue legal por haberse postulado dentro de la formula,  cae dentro de  figura del nepotismo. Esto no es de sorprenderle si usted  revisa la planilla está se integró para seguridad del narcoalcalde con puros familiares de quienes se ostentan como regidores. Podrá usted ver que cada regidor tiene como suplente a  un pariente ya sea  el hijo o la esposa.

”Este ayuntamiento no tiene calidad moral para ejercer el poder,  el gobierno debe sustituirlos por respeto a los matamorenses y en el caso de que se ejercite acción penal en contra de Ruben Gil por narcotráfico esta elección esta viciada de origen ya que se financió con recursos mal habidos pero en fin  que se haga la voluntad de quien  ejerce el poder. Por ello seguimos ocupando los primeros lugares en corrupción”.

 

 

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