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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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La víctima propiciatoria o la nueva blanca paloma

 

 

Javier García Ramírez, ¿una víctima propiciatoria?


Veamos.


Hace unos meses, el nueve de septiembre pasado, Mario Alberto Mejía nos reportaba de los conflictos entre Eduardo Macip Zuñiga y un sujeto apodado Evo Morales en los siguientes términos:
Peligro Regional: Evo y Chávez en Problemas. Reportes de muy altos círculos latinoamericanos informan de un conflicto brutal entre Evo Morales y Hugo Chávez.


No.


No se trata de los presidentes de Bolivia y Venezuela.


Para nada.


(Ellos viven un matrimonio idílico que da roña).


Me refiero al Evo Morales de por aquí cerquita (Javier García Ramírez) y al Hugo Chávez de Tecamacharco (Eduardo Macip Zúñiga).


Desde la llegada al Soapap de Macip las cosas se tensaron.


Y es que Francisco Palomino, anterior director del organismo (auténtica caja chica del gobierno estatal), era parte de la República de Evo y como tal se movía.


A partir de ese momento las cosas ya no estuvieron bien.


Evo entró en crisis y ni sus lambiscones a sueldo pudieron consolarlo.


Chávez, en cambio, se refugió en su camioneta y se puso a despachar desde ahí.


Eso sí: Chávez ha respetado a dos sobrinas de Evo que hacen como que trabajan en el Soapap, pero, la neta, nada más cobran.


La paz en la región está puesta en alfileres” Fin de la cita.

 

Unos días, antes, el dos de septiembre, Mejía también nos reportaba un conflicto entre el mismo sujeto Evo Morales y un ex amigo suyo, Aristeo Reyes, con un correo electrónico de por medio.

 

“El Mundo Loco de Evo Morales. Nuestro Evo, también conocido como Javier García Ramírez, ha iniciado dos luchas brutales: desaparecer del mapa a Aristeo Reyes, de Aeco, y posicionar en un primer lugar a su equipo de Básquet-Bol.


Para este último fin ha pasado la charola entre los constructores de Puebla, quienes, generosos, han tenido que aportar varios billetitos para que la pasión deportiva de Evo no sufra mengua.


Al respecto, nuestro equipo de espionaje al interior de la SEDUOP nos ha enviado un nuevo comunicado:
“Hola, mi estimado Mario Alberto: lo prometido es deuda, más información desde Bolivia (San Andrés Cholula). Antes que nada gracias por haber publicado lo que te enviamos, causó pánico en la Secretaría de Desarrollo Urbano y Obras Públicas, nuestro ilustre secretario dice que son ladridos de perro que a él no le preocupa porque cuenta con el favor del góber, a quien, según Evo, hasta risa le dio leerlo. La verdad es que todos sus secuaces se pusieron como locos por lo que te contamos. Según esto se están tomando las medidas para poder dar con él o los culpables”.

 

El contexto habla por sí mismo.


Unos meses antes, por ahí de marzo, cuando no descubría todavía su parecido físico con el presidente boliviano, el quintacolumnista nos hablaba de las cuitas que sufría la víctima propiciatoria, Javier García Ramírez

 

“Las Vacas Flacas de Javier García.Primero se peleó con Javier López Zavala.


Luego con su gran amigo Gerardo Pérez Salazar.


(Antes, mucho antes, ya se había bronqueado con David Villa Issa).


Lo cierto es que el titular de la obra pública del gobierno marinista va como los pollos: a cada paso que da surge, resplandeciente, una bolita de caca.


Hace unos días, por ejemplo, perdió la confianza del gobernador Mario Marín Torres, quien conoció pelos y señales del paso de Javier García Ramírez por el Soapap.


Y fue tanto el desencanto que de inmediato ordenó que el protegido de Javier dejara el organismo y que en su lugar llegara, por fin, alguien que lo saneara.


A la par de esta difícil situación, García Ramírez tuvo un pleito de antología con el secretario de Finanzas.
Y dicen que éste tuvo que ver con el control de la publicitada Célula.


Lo cierto es que para recuperar sus pasivos el secretario de obras está a punto de sacar a la luz pública un nuevo periódico.


Y para ello cuenta con dos personajes.


¿Sus nombres?


José Luis Téllez, ex corresponsal de Excelsior, y Fabián Gómez, ex jefe de Prensa en la Seduop.


Cuando menos así lo platicaron los arriba citados en una de las mesas del Chimichurri”.

 

Y para no aburrir al lector, podría citar otras veinte columnas en que las que Mario Alberto Mejía nos contó, con pelos y señales, la tremenda corrupción en SOAPAP, resultado del contubernio entre El Evo Morales de aquí cerquita y Francisco Palomino, entonces director del organismo y gran amigo del secretario de Obras Públicas.

 

Ahora, unos meses después, en la pluma de Mejía, Javier García Ramírez, el Evo Morales de aquí cerquita como le gustaba llamarlo, se convirtió en una víctima propiciatoria. Una blanca paloma, vaya.

 

¿Cómo se produjo esa milagrosa transformación? ¿Cómo se lava la mancha de la corrupción?

 

Y por cierto: ¿cómo perdió el apodo el Evo Morales de aquí cerquita?

 

Explícanos, Mejía.

 

 

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