Inicio >> Columnistas >>Tiempos de Nigromante

Columnistas

   

Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

[email protected]


 

 

 

 

El Varguitas de San Andrés

 

 

 

Si alguien anda buscando un representación poblana del célebre alcalde Varguitas de la película Ley de Herodes, aquél ciudadano ingenuo llevado al poder por las circunstancias y que una vez sentado en la silla se transforma en un gran corrupto, debería voltear acá tras lomita para conocer las una y mil tropelías de David Cuatli, el Varguitas de San Andrés Cholula. Enloquecido desde que tomó posesión, apenas un mes después de su toma de protesta enfrentó una renuncia masiva de todos sus colaboradores por sus desplantes e irregularidades administrativas. Aunque el incendio fue sofocado con ayuda de Rafael Moreno Valle, la gran mayoría de los funcionarios sigue descontento y el amago de la renuncia masiva es permanente, una vez que el alcalde sanandreseño sigue sin responderle las llamadas ni citarlos a acuerdo desde hace tres meses.

 

David Cuatli tiene un gran peso sobre sus hombres. No sólo es la cuarta administración panista al hilo, sino que en el desastre electoral del 2007, San Andrés fue uno de los pocos municipios de primer nivel que ganaron. De cara a una pretendida recuperación en el 2010, en San Andrés y Tecamachalco deberían hacer un gran papel. Todo lo contrario ha hecho Cuatli: el joven valor panista que en campaña logró conjuntar a las corrientes panistas y hasta granjearse el apoyo de Rafael Moreno Valle, enloqueció.

 

Su gabinete era prometedor: el empresario Rafael Forcelledo en Gobernación; el ex diputado Jorge Gutiérrez en Desarrollo Social; Eduardo Tovilla, quien fuera director de Egresos en Finanzas, fue nombrado Tesorero y Fernando Zulbarán en Desarrollo Urbano eran sus principales cartas. Y además tenía un asesor de lujo, Rafael Moreno Valle, para guiarlo en la intrincada relación con el gobierno marinista, además de ayudarlo a conseguir recursos en el ámbito nacional. Por si fuera poco, la consultora BPA de Fernando Manzanilla se encargó de elaborarle su Plan Municipal de Desarrollo, una vez que el Varguitas de San Andrés debía borrar pronto el mal sabor que dejó su antecesor.

 

En cuestión de días, después del 15 de febrero, Cuautli perdió en sentido de la realidad. En dos ocasiones dejó sentado en la mesa a Alejandro Fernández Soto, el secretario del Consejo Estatal de Seguridad Pública, lo que impidió que al municipio llegaran recursos derivados del convenio que el resto de los 216 ayuntamiento sí firmó. De igual forma, sin razón aparente se negó a firmar el convenio de Desarrollo Social. Y para colmo, le agarró gusta a jalar el cajón del erario.

 

Moreno Valle, desde el principio, fue tajante: debes ser escrupuloso con el dinero público, porque si no lo haces el PRI te va a exhibir con tus cuentas públicas. Y lo primero que hizo fue amañar licitaciones en la compra de radios de seguridad pública, para ayudar a sus benefactores de campaña. Después, nomás por sus tompiates, decidió brincarse el tabulador de sueldos aprobador por el Cabildo y subírselo, así como a sus funcionarios más allegados. Tovilla quiso ponerle un alto, pero el alcalde no entendió. Experto en el manejo del presupuesto, el morenovallista renunció para evitar ponerse en riesgo, dejando solo al Varguitas en el manejo de los recursos públicos. Por supuesto, desde ese momento, Cuatli se distanció de Rafael Moreno Valle, quien ya no quiere que lo liguen con tremendo Vargas. Y por si fuera poco, incumplió sus compromisos financieros con la consultora BPA, lo que metió al Ayuntamiento en una demanda millonaria.

 

A Rafael Forcelledo, el popular empresario que lo llevó al poder, aunque lo nombró en Gobernación, lo ha lastimado al ponerle por encima, en los hechos, a los directores de Protección Civil y Giros Negros, que hacen y deshacen todos los días en la zona de antros, incumpliendo acuerdos con los empresarios del ramo, quienes ven con impotencia el vacío de poder en el municipio. Forcelledo ya le renunció una vez,  sólo por no dejar a la ciudad con un alcalde enloquecido, el empresario se niega a renunciar.

 

El Varguitas poblano ya no se contenta con el manejo irregular del presupuesto y las mordidas que cobra sus incondicionales de Gobernación, sino que ahora ha encontrado una nueva veta de negocios en las licencias de construcción y el desarrollo inmobiliario, lo que lo llevará a un nuevo enfrentamiento con su director de Desarrollo Urbano, Fernando Zulbarán.

 

¿Quién podrá detener al Varguitas de San Andrés Cholula?

 

 

> Columnas anteriores

 

 


       

 



     PUBLICIDAD