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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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El recuento de los (d)años

 

 

 

Continúo citando los excelentes reportajes de Zeus Muníve con motivo del vigésimo sexto aniversario del diario. “La segunda etapa de Cambio se registra a mediados de los años 80. Fernando Crisanto deja la jefatura de prensa del gobierno del estado para comenzar a escribir su columna Del Reportero en 1984. Un año después Sánchez Andraca y Jesús Rivera venden parte de sus acciones a Juan Bustillos y a Fernando Crisanto. Ambos compran una máquina offset. A finales de 1989 Cambio arrancas su edición de Teziutlán.  Posteriormente, Mario Alberto Mejía arranca con Cambio de la Sierra. De ahí siguió San Martín Texmelucan, y la edición del Sur, que cubría la información la Mixteca poblana.

 

Crisanto recuerda además cómo se intentó comprar el periódico por parte del gobierno de Mariano Piña Olaya. “Juan Bustillos no aceptó. Era un problema que tenía conmigo Piña Olaya. Gracias a él me dieron de baja de Radio Oro. Yo no era amigo de Piña y los Grajales sí eran sus amigos. Luego buscó afectar mi imagen con Miguel Ángel Granados Chapa en La Jornada. Me acusó de pedir dinero a dos funcionarios estatales. Esa versión fue desmentida por los involucrados y yo no pedí nunca ese dinero. Así como quiso afectar mi imagen en La Jornada, incluso intentó comprar el diario.

 

“Como colofón a la segunda etapa de este medio llega Alejandro Mondragón y José Carlos Bernal “El che-che”. Mondragón fue jefe de información de este diario durante más de ocho años. Ahí comenzó una tercera etapa cuando Alberto Ventosa Coghlan adquiere las acciones que le vende Juan Bustillos.

 

Honor a quien honor merece. El dúo Fernando Alberto Crisanto- Alberto Ventosa Coghlan le dio nuevos vuelos al proyecto periodístico de CAMBIO al integrarlo como una plataforma que incluía televisión –Megacable-, radio –dos estaciones, una en FM y otra en AM- y uno de los primeros portales en internet –www.depuebla.com-. Además, debían contarse las ediciones regionales: CAMBIO de la Sierra, del Sur, de Teziutlán y de San Martín Texmelucan. No sería aventurado afirmar que los noventa son los años dorados del proyecto editorial, siempre coordinado por Crisanto.

 

Decisiones empresariales, sin embargo, redujeron el conglomerado de medios. Ventosa decidió vender la empresa de televisión Megacable, así como lo un día se conoció como la estación “Sí FM”, en el 98.7 del cuadrante y que hoy es ocupada por “Exxa”. Las ediciones regionales progresivamente fueron desapareciendo.

 

Y así llegamos a la tercera etapa del diario, un intento de renovación. Ventosa Coghlan le entregó la dirección editorial a Mario Alberto Mejía en el 2004 y Fernando Crisanto permaneció como socio. Con Mejía aterrizó en CAMBIO un grupo original de periodistas que veníamos de Intolerancia Diario, entre los que se cuenta a Zeus Muníve, Héctor Hugo Cruz Salazar, Ulises Ruiz, Óscar Cote y el columnista. Con el paso de los meses se integrarían a ése grupo original Tere Murillo, Selene Ríos Andraca, Edmundo Velázquez y Efraín Núñez. LA estación de AM, 10.10, fue rediseñada con un concepto de radio hablada al que se incorporó Alejandro Mondragón con Al Portador, Socorro López Espinoza y su Balance Financiero, Valentín Varillas y Al Portador de la Tarde, así como varios más.

 

La etapa conducida por Mejía tiene un momento fundamental: el escándalo provocado por la detención de la periodista Lydia Cacho. El diario, según lo han revelado trabajos de investigación en la UPAEP y en el SICLA, se convirtió en el medio más crítico y que dio voz a todas las partes, lo que nos llevó a un enfrentamiento con el gobierno marinista. Más que un enfrentamiento, una guerra. Ganamos lectores y radioescuchas, pero nos hicimos de enemigos poderosos. Muy poderosos.

 

El revire tardó poco. Cooptado por agentes marinistas, Salvador Martínez, el dueño de la 10.10 AM, quebrantó el contrato de arrendamiento que tenía con Alberto Ventosa Coghlan. El objetivo era acallar La Quintacolumna radio, un fenómeno que lo mismo alcanzó a la clase política que a los ciudadanos despolitizados y se convirtió en el vehículo que aglutinó la crítica contra el régimen. Respondimos con una denuncia penal en la Procuraduría General de la República que, meses más tarde, fue enviada a la Procuraduría local para que fuéramos juzgados por nuestros agresores.

 

A partir de ese momento el enfrentamiento se radicalizó desde las dos partes. Una auténtica guerra.

 

Algunos medios se prestaron a lanzarnos todo tipo de difamaciones, así como de su hermana menor, la calumnia. Lo cierto es que nuestro convenio de publicidad fue cancelado. Respondimos con todas las armas del periodismo, pero también es justo decir que incurrimos en excesos. Quizá nos dominaba una pasión vindicante.

 

En marzo de 2007 Mejía dejó la dirección editorial de CAMBIO para buscar nuevos horizontes. Los encontró: hoy es socio y director de El Columnista. Al frente de la nave nos quedamos Zeus Munive y el autor de esta columna. Con el tiempo, Muníve emigró para editar con éxito la revista 360 grados. A cuatro años de distancia, sin embargo, la mayor parte del equipo editorial que llegó con Mejía sigue aquí, haciendo un periodismo crítico.

 

Al equipo editorial, además, se sumó Nacho Mier para reemplazar a Alberto Ventosa Coghlan en las tareas administrativas. A nuestro amigo Beto, donde quiera que ande por el mundo, le mandamos un abrazo porque es parte fundamental de la historia de CAMBIO.

 

Así, en dos columnas, he tratado de resumir la historia de los 30 años de CAMBIO. Seguramente muchos nombres quedaron fuera, y para ellos una disculpa. También forman parte del proyecto editorial.

 

¿Qué sigue para CAMBIO? Lo único que sabemos hacer: periodismo. A nuestros lectores, ojalá nos acompañen en los próximos 30 años. Gracias.

 

 

 

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