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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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El día del Tlatoani

 

 

Mario Marín tendrá un deslucido Informe de Gobierno justo cuando la cima de su poder prometía todo lo contrario. En lugar de fiesta, habrá pesar. Total oscuridad cuando todo mundo ya ha dejado de cuestionarlo. Brevedad, en los momentos que en podría regodearse en su inocencia y concentración de poder.

 

Avaricia para agasajar en los días en que se esperaba magnificencia. Timidez para que su imagen y voz se transmitan por radio y televisión después de que el dinero público ha comprado la conciencia de todos los medios de comunicación y la crítica ha desaparecido. Pareciera que en lugar de celebrar el día del Tlatoani, quisiera que los poblanos pasaran por alto tan trascendental rendición de cuentas. Extraño en verdad el comportamiento del gobernador.

 

¿Por qué tanta cerrazón en el aparente mejor momento del gobernador? ¿Cuándo la crisis política se ha cancelado y toca concentrarse en el funcionamiento de la administración pública? Podemos ensayar varias respuestas.

 

El enjuicimiento al gobierno marinista, al margen de la crisis política provocada por el escándalo Cacho-Marín, debería concentrarse en tres rubros fundamentales. El primero, la relación entre los recursos económicos con los que ha contado y su utilización. El segundo, las evaluaciones en indicadores nacionales e internacionales a las políticas públicas del gobierno estatal. Y el tercero, la calidad de la obra pública, piedra angular del sexenio. Veamos uno por uno.

 

La administración de Mario Marín puede considerarse privilegiada en materia de recursos económicos. Cada año el presupuesto ha crecido exponencialmente: en el 2005 ejercieron 29 mil millones de pesos; para el 2006, con todo y créditos, llegaron a los 33 mil millones y en 2007 se ejercieron casi 35 mil. A manera de comparativo, Manuel Bartlett tuvo como máximo presupuesto 14 mil millones en su último año de gobierno; Melquíades Morales llegó a los 28 mil como techo sexenal. Así que Marín casi triplica en recursos al barttlismo y tienen muchísimo más dinero de lo que se ejerció en el sexenio pasado.

 

¿A dónde fue a para tanto dinero?

 

Nadie lo sabe con certeza, pero se sospecha que mucho de él se utilizo para sanear la imagen de Marín. Al interior del estado con obra pública de nivel micro comunidad y al exterior en el pago de facturas a medios de comunicación y al cabildeo para demostrar su inocencia en el enjuiciamiento de la Suprema Corte de Justicia. Porque, en conjunto, el marinismo ha ejercido en tres años cerca de 97 mil millones pesos y no hay evidencia pública de la utilización de tanto dinero.

 

Los grandes proyectos del marinismo sigue siendo eso: grandes proyectos que se echaron a andar el año pasado y que se reflejarán hasta el 2009, en especial el nuevo Centro Expositor y el recinto fiscalizado de La Celula. El saneamiento de Valsequillo simple y sencillamente no tiene fecha de materialización y por ende continúa siendo una quimera.

 

En el día previo al III Informe de Gobierno Marín se transmutó en Luis Echeverría: en una jornada agotadora inauguró el Hospital General de la Zona Norte –donde comprobó que no hay tomas de energía eléctrica-, la Casa de la Juventud y el Arco Poniente del Periférico. Sumados a la Casa del Abue, las canchas de fútbol por todo el estado, el Arco Oriente del Periférico y los Hospitales General, de la Mujer, Zona Norte y en el interior del Estado en Tepeaca y Zacatlán, en realidad parece poco para tanto dinero que han ejercido. Especialmente por la época de bonanza petrolera que tan solo en el 2006 se reflejaron en más de mil millones de pesos por concepto de excedentes.

 

¿Dónde están los 97 mil millones de pesos?

 

Vayamos al siguiente rubro. ¿Cómo ha sido evaluado el trabajo de la administración marinista en los indicadores naciones e internacionales? Para ello tomemos el antecedente que dejó el gobierno melquiadista: lugar 30 en calidad educativa del nivel básico; posición 25 en el Índice de Desarrollo Humano del Programa de Nacionales Unidas para el Desarrollo y lugar 5 en el Sistema Nacional de Seguridad Pública.

 

Según las últimas evaluaciones el trabajo marinista es desigual. La gran noticia, por una parte, es que Puebla remontó seis posiciones en materia de calidad educativa, ya que según la prueba ENLACE ahora nos ubicamos en el lugar 24. Un acierto por lo menos. Sin embargo, el Índice de Desarrollo Humano del PNUD del 2006 nos ubicó en el sitio 26, descendiendo un lugar en materia de la lucha contra la pobreza. El gran logro, por supuesto, ha sido mantener la política de seguridad pública iniciada en el melquiadismo y continuada por Blanca Laura Villeda, el general Mario Ayón y Alejandro Fernández Soto, a pesar de la poca popularidad que concitan los tres nombres. Puebla no es casa del narcotráfico y las balaceras y ejecuciones son ajenas a nuestra realidad. Se trata de algo innegable.

 

 Hablemos por último de la calidad de la obra pública ejecutada por Javier García Ramírez, cuyo paradigma es lo ocurrido ayer en la inauguración del Hospital de la Zona Norte. Cuando Marín pidió probar los aparatos médicos de última generación del nosocomio, García Ramírez puso su cara de estúpido porque no había forma de conectar los aparatos, una vez que las tomas eléctricas no han sido instaladas. La carretera a Amozoc, cacareada en el II Informe de Gobierno se encuentra en ruinas, y desde el interior del estado llegan reportes del derrumbe de varias de las canchas de fútbol sintético. Y todavía habría que verificar las demás obras cumbres del marinismo.

 

¿Son los logros a la mitad del camino?

 

Tiene razón la publicidad oficial: lo mejor está por venir, porque es difícil que sea tan malo como lo ya visto.

 

 

*** Se suman al buque insignia. A partir de hoy las páginas de CAMBIO se enriquecen con la gustada columna “Por las entrañas del poder” del periodista Jesús Ramos. Martes y jueves podrá leerlo en nuestras páginas, así como laquintacolumna.com.mx. Y nos puede escuchar juntos los lunes y miércoles en Revista 12.80 en ABC Radio a las 8 de la mañana.

 

Enhorabuena.

 

 

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