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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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El único gran logro

 

 

Tiempos violentos vive México. De norte a sur se producen ejecuciones, balaceras y ajustes de cuentas entre bandas de narcotraficantes. Enfrentamientos del crimen organizado contra policías estatales y federales que culminan en tiroteos de película. Cabezas decapitadas que se encuentran lo mismo en Acapulco que en Monterrey como símbolos  de intimidación a los cuerpos de seguridad, y allí dónde el negocio del narco encuentra difícil penetración, otras variantes del crimen organizado como el secuestro y la extorsión minan la tranquilidad de los ciudadanos.

 

Más de dos mil quinientas ejecuciones en el 2007 evidencian que el gobierno calderonista pierde la guerra contra el crimen organizado, y que a cada golpe de las fuerzas federales los narcos responden con el doble de violencia. Un verdadero contraejército, una milicia paramilitar, Los Zetas, desafían abiertamente el monopolio de la coacción que tiene el Estado, e imparten su propia justicia mafiosa basados en el poderío de su armamento, tres veces más moderno que el de las fuerzas federales.

 

En medio de ese país sangriento, Puebla se levanta como un oasis de tranquilidad. Balaceras y ajustes de cuentas son inexistentes. Mucho menos policías decapitados y enfrentamiento de bandas en la disputa de los territorios. Puebla es una anomalía mayor si se ubica su posición geográfica: en medio de estados como que se han convertido en un vendaval como Veracruz, Hidalgo, Michoacán, Guerrero y Oaxaca, en los que los ejecutados se han vuelto cosa de todos los días. Ya no se diga de entidades como Baja California, Sinaloa, Nuevo León y Tamaulipas, que aportan entre cinco y siete muertos al día al conteo de las bajas por el narcotráfico.

 

¿Qué Puebla es un estado de paso para el narcotráfico? Es más que probable. ¿Qué ningún Cártel ha asentado reales en la entidad? También es cierto.

 

Suena a publicidad marinista, pero es imposible negarlo: lo mejor que ha tenido el gobierno en sus tres años es la política de seguridad pública que recae en tres funcionarios altamente impopulares, pero a decir de las cifras, también altamente eficaces. Se trata del general Mario Ayón, Alejandro Fernández Soto y Blanca Laura Villeda. Ninguno de ellos ganaría el premio Miss Simpatía entre los medios de comunicación, e incluso los medios oficialistas vienen pidiendo su cabeza desde hace años. Dos de ellos han estado en capilla: la Procuradora por el escándalo Marín-Cacho y Fernández por el bochornoso espionaje a los integrantes del Frente Cívico.

 

Sin embargo, guste o no, la Federación ha reconocido a Puebla como la entidad más segura en el país, y algunas de sus políticas ya son ejemplo a nivel nacional.

 

¿Qué han hecho bien?

 

Cosas simples, pero sólidas. Primero, una verdadera coordinación entre la Secretaría de Seguridad Pública, el Consejo Estatal y la Procuraduría. Más que amigos, Fernández, Villeda y Ayón hicieron un pacto de lealtad y credibilidad a sus órganos de inteligencia. Así que antes de detener, el gobierno previene y expulsa a los narcos que buscan ingresar a Puebla.

 

Y dos, el punto más importante: una política de ajustes salariales permanentes a los cuerpos de seguridad para impedir su corrupción. Salarios justos impiden que los policías tomen el dinero del narco. Y así se evita la cadena de ajustes de cuentas, porque el gobierno no toma partido por ninguna banda. (A excepción de la marinista)

 

 

*** Zavala y el caso de los helicópteros. “Soy lector de tu columna desde hace algún tiempo y uno de tus muchos radioescuchas cuando se transmitía La Quintacolumna en la 1010 AM.

 

“Lamentablemente, como muchos de tus lectores que vivimos en el interior del estado no tenemos acceso al diario CAMBIO, mismo que conocí casualmente en el interior de la Presidencia Municipal de Oriental, cuyo alcalde, como muchos tantos del estado promocionan su imagen con todo tipo de notas, sobre todo de los periódicos y gacetas regionales(muchos de ellos pasan a cobrar a los ayuntamientos por las notas que publican). Fue así como conocí a CAMBIO, en las fechas en que se publicó la nota que describía el atropello cometido en la detención en Cancún de la periodista Lydia Cacho, meses antes de las célebres llamadas telefónicas.

”No puedo dejar de comentar, a propósito de las noticias de la tragedia del viernes pasado y del tema de los helicópteros.

 

“¿Acaso tiene el PRI helicópteros? ¿Como es que Javier López Zavala cumplía con la encomienda que le dio Marín de coordinar las campañas de los candidatos tricolores trasladándose en helicóptero? Por desgracia  no recuerdo la fecha, pero aproximadamente un mes antes de las elecciones del 11 de noviembre López Zavala llegó al municipio de Tepeyahualco de Hidalgo (a unos 20 kilómetros donde se ubica "La Célula") en helicóptero, cuando bien lo pudo hacer por carretera.

”Esto demuestra lo que ya se ha comentado.

 

“-El derroche de recursos en una elección de Estado, en la que el gran operador tuvo a su disposición no sólo los medios para llegar a todos los rincones del estado a ejercer presión a los líderes y "viejos priístas" que se mostraban renuentes a aceptar a los candidatos impuestos por la dirigencia estatal (Laura Zapata en el caso de Tepeyahualco) y que sólo con ver llegar a un personaje en helicóptero les causó admiración y convencimiento de que debían votar y promover el voto a favor del tricolor.

 

“Desgraciadamente a nuestra gente del interior del estado todavía la engañan con espejitos (y espejismos) para que sigan pensando que el Gobierno y el PRI son la misma cosa (Marín y su burbuja también lo siguen creyendo) y que todo está bien como está.

 

“-El uso y abuso de los helicópteros y demás vehículos del gobierno del estado en franca operación proselitista y ajena a la administración pública.

 

“Sabemos que la transparencia y el acceso a la información en el estado no existen. Que si hay bitácoras de cada aparato para saber en qué son usados, éstas no serán puestas a la vista o tendrán información falsa.

 

“Ahora el vocero del gobierno se apresuró a afirmar que no hubo falla mecánica, que los helicópteros reciben el mantenimiento adecuado y otras tantas mentiras. Tu nota de ayer y la entrevista al capitán Mario Aparicio fueron un "tapabocas" al vocero. En fin, una raya más al tigre dentro de tantos errores de nuestro "Gobierno de Resultados".

 

“Recibe un saludo y mi felicitación por su labor periodística. Yo soy de los ciudadanos que no nos chupamos el dedo y no estamos de acuerdo con el proceder de un Gobierno estatal y de un gobernante enfermo de sí mismo, lo demás ya lo han comentado ustedes”.

 

 

*** Defienden la pericia del piloto Edgar Morales en el accidente mortal. “Mi nombre es Carlos Vidal y quiero expresar mi opinión acerca de  lo que escribió en su columna...en primer lugar debo decir que conocía al piloto Teniente Edgar Morales Méndez y se me hace injusto que hablen de inexperiencia, cuando en la desgracia ocurrida en Tabasco, él junto con su compañero Juan García fueron los pocos que se atrevieron a llegar a lugares donde nadie quería descender por lo difícil que era la maniobra.

 

“Creo que esto no se trata de inexperiencia por parte de Edgar, quien iba de copiloto y esto lo puede comprobar en un video que transmitieron en el sepelio de Edgar, donde la gente de Tabasco les agradece su ayuda y también aquí en internet hay un reportaje de La Crónica. Hay rumores o comentarios acerca de que quién volaba realmente mal era su compañero Enrique Valdés.

 

“Respeto las opiniones de ustedes pero deberían indagar un poquito más.”

 

 

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