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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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El Frente Amplio Antimarinista

 

 

Algo tiene de triste la situación de Mario Marín: con dos años de pleno poder por delante y recién fortalecido por su doble victoria ante la Suprema Corte de Justicia y las elecciones intermedias del año pasado, la liebre le brincó por donde menos lo esperaba. Con un destape abierto, en público y sin romper las leyes electorales, los hermanos Morales Flores se pusieron vivos y le arrebataron la bandera de la sucesión al marinismo. Los papeles ahora se han invertido: Jesús es la cara pública de las aspiraciones y Melquíades el operador, cuando durante muchos años sucedió lo contrario. Y la bestia negra del régimen, Enrique Doger, no tuvo ninguna intervención en romperle los esquemas al gobernador y su grupo.

 

No es la primera vez que los Morales Flores enfrentan a un gobernador autoritario. Juntos, en 1998, le quitaron a Manuel Bartlett y a su delfín José Luis Flores Hernández la candidatura al gobierno estatal. El argumento de que lo hicieron recogiendo a todos los resentidos del sexenio es falaz. Melquíades Morales llegó a la gubernatura por una mezcla de trabajo político entre las bases y un carisma especial. Una carrera priísta que lo llevó a ocupar prácticamente todos los espacios en el partido –a nivel local y nacional-, en el ámbito parlamentario y en el sector público. Una carrera, además, en la que su hermano siempre debió subordinarse y apoyar. Ahora toca el turno de impulsar a Chucho, ya que por primera vez ambos no compiten directamente, y también porque probablemente es el último cartucho que se jueguen.

 

El melquiadismo en Puebla es una expresión política a la que se debe tener respeto. Vaya, son peligrosos. Y más si a ellos se suma una serie de personajes políticos que han sido lastimados por Mario Marín y su grupo. Dicho grupo, si bien tuvo cuidado en presentarse durante el destape de Chucho Morales en el Centro Mexicano Libanés, encontró el pretexto perfecto en la convergencia que generaron David Villanueva y Verónica Morales por el bautizo de su hija Carmen María, sexta nieta de Melquíades. Ahí se encontraron Rafael Moreno Valle, Victor Giorgana –ambos arribaron a la misa-, Enrique Doger y Luis Banck, además de todo el melquiadismo, evento social que Chucho aprovechó para continuar con su precampaña.

 

La denominación es informal, por supuesto. Pero con todo derecho merecerían llamarse el Frente Amplio Antimarinista. El primer golpe está dado, y ya se sabe que quien pega primero, pega dos veces. Las presiones de Gobernación no surtieron efecto, y tampoco las amenazas. Nadie se dobló y el destape se llevó a cabo. En el melquiadismo nadie duda que las auditorías en Vialidad Estatal y en la secretaría de Salud continuarán como una forma de intimidar al clan de los Morales. Lo que nadie sabe es hasta dónde llegarán las represalias.

 

El gobernador, por ejemplo, en cualquier momento podría correr a los Morales del gabinete y mandarlos al desempleo. Con ese acto, estaría rompiendo cualquier vínculo político con el melquiadismo. Y si bien pueden desdeñar a Chucho Morales, Chucho junior, Roberto y compañía, mal harían en pensar que Melquíades no respondería al mismo fuego. Y sí, Melquíades Morales es un enemigo de peso nacional.

Lo que más teme el marinismo es la unión de sus enemigos, porque su capacidad de operación podría igualar sus recursos políticos y económicos. La operación política del melquiadismo entre el priísmo nacional es muy alta: Melquíades y Chucho son amigos personales de Beatriz Paredes, y por si fuera poco el ex gobernador es la mano derecha de Manlio Fabio Beltrones en el Senado. El melquiadismo, además, tiene una base social real que les permitió ganar la gubernatura en 1998. Base que acrecentó durante su periodo en el poder.

 

Melquíades Morales, además, crió tres hijos políticos. Y los tres se encuentran enfrentados con el régimen. Moreno Valle hasta debió abandonar el tricolor, y aunque le ganó la senaduría a su mentor, el progresivo acercamiento propiciado por David Villanueva hizo que los caminos de ambos nuevamente se encontraran. Víctor Giorgana también tuvo un distanciamiento con el ex gobernador que ya fue subsanado, y ahora tiene mayor capacidad de operación al convertirse en la mano derecha de Blanca Alcalá en el Ayuntamiento. Y bueno, la historia de Enrique Doger es de sobra conocida.

 

El sábado pasado todos confluyeron con el pretexto de un ambiente social. Pero ya se sabe que los políticos no tienen vida privada, y que los encuentros políticos no son accidentales. Coincidencias, más bien.

 

 

**** Crece la indignación por el escándalo Vector. “La indignación social es cada día  mayor a medida que transcurre esta pesadilla llamada; administración marinista, ahora el caso de corrupción cum laude corresponde al Ing. Gerardo Pérez Salazar y a su Sra. esposa Margarita Rojas, ambos han operado, como en la terminología bursátil y financiera se les llama; brokers (corredores), o su equivalente aquí en México; coyotes, pero con la incriminante diferencia que el primero es un servidor público, que maneja dineros públicos y cuya actuación está regida por leyes, deberes y responsabilidades.

 

“Aquí no importa tanto si las inversiones se hicieron en valores de renta fija (bonos y obligaciones gubernamentales) o en renta variable o de riesgo (acciones y derivados financieros), lo cierto es que como sociedad tenemos  que darle seguimiento muy cuidadoso, a las siguientes pruebas de culpabilidad;

 

“1) Gerardo Pérez Salazar violentó el Art 50 de responsabilidades de los servidores públicos, al asignarle trabajo a un familiar próximo con bienes del erario público y nada menos que por la cantidad de 3,000 millones de pesos.

 

“2) Nunca se publicitaron las operaciones de bolsa, a manera de licitación pública, porque al fin será un servicio el que contrate el gobierno del estado, por lo que la Ley de Adquisiciones fue igualmente violada.

 

“3) Debe existir una cuenta obligatoria que el broker (Vector) emite a su cliente (gobierno), donde detalla los montos de inversión, los plazos, las tasas de interés, los dividendos y la comisión del broker, que en este caso, corresponde a la Sra. Margarita Rojas de Pérez, hablando de comisiones, espero que los poblanos ya hayan dimensionado una comisión del paupérrimo 1% sobre esa inimaginable cifra de 3,000 millones, nada menos que 30 millones de pesos.

 

“4) Como parte de la investigación que procede, un miembro del Congreso o de la sociedad civil, o cualquier ciudadano, debe interponer una demanda contra Pérez Salazar y contra quienes resulten responsables por malversación de fondos públicos, claro, del Congreso esperamos muy poco, es un verdadero desierto, es un vacío auténtico de representatividad y un testimonio fiel de sumisión al Ejecutivo del Estado, porque la gran mayoría de diputados, recibe del gobernador una "aportación" adicional a su dieta, de manera mensual, para el "buen desempeño de sus funciones", esa aportación, se entrega en la oficina de Villa Issa, en el segundo piso de finanzas. Pero ante tal abandono a la sociedad, lo haremos sin ellos.

 

“Finalmente, para asignar una magnitud a este oprobioso evento en contra de los poblanos, si se invierten 3,000 millones de pesos a una tasa de CETES a 28 días, dará un dividendo de 225 millones de pesos por año, o bien, casi 19 millones mensuales. Atte. Don Juan Columna”.

 

 

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