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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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Quedó chiquito el cumpleaños

 

 

Puestos a comparar fiestas de cumpleaños, decididamente me quedo con la de Rafael Moreno Valle antes con los “dulces cincuenta y cuatro” de Mario Marín. No solo por la diferencia de escenarios y de menús. Lo de menos es que uno haya sido en Las Bodegas del Molino y la otra en el populoso Salón Country Club. O que para el cuadragésimo aniversario del senador priísta se sirviera vino y un mole poblano almendrado, y que el festejo marinista hubiera mixiotes, arroz y salsa verde, así como tequila y bebidas varias. No. La diferencia de fondo es una cuestión de poder. Y es que como la mayoría de estudiosos de la Ciencia Política, desde Mosca, Pareto y Michels hasta Sartori, Aron y Schumpeter, el poder es intensidad antes que cantidad. En otras palabras y más sencillo: si fuera su cumpleaños, quién preferiría que asistiera: ¿a cinco mil pelagatos que sólo van a beber y comer a sus costillas, o a Elba Esther Gordillo, Miguel Àngel Yunes y Pepe Meade –subsecretario de Hacienda- Si usted se decanta por la primera opción, cierre esta columna porque de política no entiende nada.

 

El marinismo es excesivo y pequeño al mismo tiempo. Vive una contradicción fundamental que encuentra ejemplificación perfecta en el número musical que abrió la fiesta del gobernador. El Bomberito –el amigo de Marín en sus tiempos de pobreza que saltó a la fama en la entrevista con Miguel Reyes Razo para El Sol de México- se sirvió de la Orquesta Sinfónica Estatal para cantarle una composición escrita especialmente para el mandatario: El hombre de acero. Deje usted la insignificancia de la melodía, la pobreza de la letra y la muy dudosa calidad interpretativa de El Bomberito. Hablamos de que un don nadie, un perfecto desconocido, tiene acceso a la Sinfónica Estatal –pagada, por cierto, con recursos públicos- sólo por el hecho de ser amigo del gobernador. ¿Cuántos músicos y cantantes profesionales quisieran el mismo privilegio? He ahí el exceso.

 

Pero la pequeñez se muestra en el mismo instante. ¿Si Marín tiene una Sinfónica a su servicio, por qué no traer a alguien de nivel para ocuparla? ¿A poco no vendría, por ejemplo, un Fernando de la Mora? ¿Un cantante de verdad? ¿Pero El Bomberito? Por Dios.

 

El marinismo es grandote, pero no grandioso. Les alcanza suficiente para servir toneladas de mixiotes y reunir a casi 5 mil vividores del erario, pero no para convocar a algún peso pesado del ámbito nacional. A diferencia de Moreno Valle, el gobernador no pudo traer ni Manlio Fabio Beltrones, ni a Beatriz Paredes o a Peña Nieto. Tampoco estuvieron presentes Melquiades Morales, Jorge Estefan, Enrique Doger. Mucho menos pensar en funcionarios federales o diputados y senadores de otros estados. Los empresarios lacayos, lease Gabriel Huerta y compañía, también brillaron por su ausencia. Tampoco hizo acto de presencia Guillermo Pacheco Pulido. Pero el colmo colmo es que hasta los empleados como Javier García Ramírez, Alejandro Fernández, Guillermo Deloya, Roberto Morales y Javier Sánchez Galicia.

Mucho se podrá decir que la mayoría de los ausentes hicieron acto de presencia en el verdadero, en el privado organizado por José Hannan. Pero la realidad que en el Country Club y en Atlixco estuvieron Mario Montero, Javier López Zavala, Valentín Meneses y Gerardo Pérez Salazar. ¿Por qué los multicitados Javier García Ramírez, Alejandro Fernández, Guillermo Deloya, Roberto Morales y Javier Sánchez Galicia no fueron al Country? ¿Por qué era el festejo de la perrada? ¿Con qué pretexto se disculparon?

 

Un caso más es el de los dueños de los medios de comunicación. No dudo que la mayoría de ellos fueron al festejo privado en Atlixco. ¿Pero porque no le dieron su aval público? Los únicos presentes de nivel fueron Rodrigo López Sainz, Coral Castillo y Enrique Montero Ponce. ¿Dónde quedó el socio Henaine y el amigo Prida? ¿Los directivos de El Sol de Puebla, TV Azteca, Radio Oro y otros? ¿Será que ya se cortaron el cordón umbilical?

 

Transformemos entonces la cantidad en intensidad. Si de los 5 mil asistentes al cumpleaños restamos los miembros del gabinete que sí fueron, los empleados de segundo y tercer nivel, los acarreados de municipios del interior, los diputados, jueces y magistrados –que también son sus empleados-, ¿Qué le queda a Marín? ¿Qué soporte político le puedan dar en la recta final o en la sucesión? Ninguno, porque todos son lacayos y voltean a donde está el pan.

 

Cantidad no es lo mismo que intensidad. Elba Esther sola vale por doscientas mil veces más que los cinco mil que acompañaron a Marín. Por eso me quedo con el cumpleaños de Moreno Valle.

 

 

*** Alejandro Fernández se va al FBI. De última hora un informante nos dice que Alejandro Fernández no fue al cumpleaños de Marín porque viajó a tomar un curso con el FBI en una invitación hecha al gobierno estatal. Buen punto para el titular del Consejo Estatal de Seguridad Pública.

 

 

*** Edicto para funcionarios, diputados, encargados de comunicación social y etcétera. A partir de hoy, Héctor Hugo Cruz asume la subdirección editorial sustituyendo a Zeus Munive. Miembro destacado del Huachi Power, inició su andadura como reportero en Intolerancia Diario bajo el mando de Mario Alberto Mejía. Después desembarcó en CAMBIO en el 2004, y en el último año asumió funciones de editor en jefe.

Suerte, mi querido Héctor.

 

 

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