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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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Los misterios de la cuenta pública

 

 

Es la historia que, como el eterno retorno, ocurre cada año. El Congreso local, en el único momento que tiene para exigirle cuentas efectivas al Poder Ejecutivo, termina aprobando sobre las rodillas su cuenta pública gracias a la mayoría aplastante del PRI. La oposición, en esta ocasión, no ha tenido ni tiempo ni ganas de vociferar en contra. La chiquillada porque desde el inicio de la Legislatura se afilió a eso que Pepe Momoxpan llamó el “Frente Amplio Marinista”. Y en el caso del PAN, todavía es la hora que ni Rafael Micalco ni Eduardo Rivera determinarán el sentido de su voto. Todo indica que avalarán el oscuro 2007 con la abstención de sus legisladores. Rocío García Olmedo y Mario Montero hicieron bien su trabajo: después del jueves, ya no habrá delitos que perseguir en el ejercicio gubernamental.

 

Claro que un mundo al revés, las cosas podrían ser diferentes. Un mundo en el que Víctor Manuel Hernández Quintana, titular del Orfise, no fuera un empleado del gobernador e iniciara una investigación independiente sobre los numerosos misterios sin resolver acerca de la cuenta pública 2007 del gobierno estatal. Y si anda extraviada, aquí podemos darle algunas pistas para iniciar sus pesquisas, tardíamente.

 

El primer misterio sin resolver tiene que ver con los dineros del gobierno estatal. El Congreso local presupuestó 35 mil millones de pesos, y en su III Informe de gobierno, Marín reportó 44 mil millones gastados. Es decir, el marinismo recibió 9 mil millones extras de parte del gobierno federal. ¿Cómo y en qué se gastaron esos recursos adicionales? Porque si son excedentes petroleros, la normatividad federal indica que obligatoriamente deben destinarse a obra pública. ¿En qué obras se dirigieron 9 mil millones de pesos.

 

Un segundo misterio es la cantidad y destino de la deuda pública. Entre 2006 y 2007, Marín solicitó tres líneas de crédito al Congreso del Estado que elevaron la deuda a 7 mil millones de pesos cuando Melquiades Morales la dejó en 2 mil 600. La primera línea fue de mil 500 millones y la tercera de 3 mil.

¿Dónde quedó la segunda? ¿En qué se utilizaron esos dineros? ¿Con qué banco se contrató el adeudo y cuál es la tasa de interés que se paga?

 

Hablando de bancos e intereses, hubiera sido genial que Víctor Manuel Hernández Quintana sentara en el banquillo de los acusados a Gerardo Pérez Salazar para que le explicara a los poblanos cuánto dinero se invirtió en la casa de bolsa Vector y si eso no provoca un conflicto de interés, además de averiguar cuáles fueron los rendimientos. Queda claro que con un solo peso perdido, el secretario de Finanzas hubiera incurrido en un quebranto patrimonial y el Orfise, precisamente, tendría que iniciar un juicio de responsabilidad, y en su caso, inhabilitar y procesar al ex director de Vector Puebla.

 

Un caso por demás interesante, si el Orfise quisiera hallar algo, sería la construcción de nosocomios en la entidad. No sólo por el excesivo monto destinado a las obras, sino por la calidad y operatividad que tienen. El Hospital General de la Zona Norte, anunciado como una obra de ricos para pobres, no tiene para cuando funcionar al 100 por ciento una vez que al constructor Óscar García se le olvidó poner las tomas eléctricas para los aparatos de última generación que compró Salud. Los errores del empresario, además, se dieron en el nosocomio de Tepeaca, sólo que ahí olvidó colocar el drenaje. Y el de Huachinango, terminada la obra física, no tiene para cuando abrir.

 

¿No debería llamar a Javier García Ramírez para explicar tanta idiotez? Y hablando del famoso Rata: ¿alguien sabe que ocurrió con el Puente al vacío, mejor conocido como Arco Oriente del Periférico? ¿Seguirá dando a un abismo?

 

Víctor Manuel Hernández Quintana no podría olvidar los retrasos en la construcción de La Célula, admitidos por lo menos en un 35 por ciento por Gerardo Pérez Salazar. ¿Y las piscinas que se hacen en las inundaciones? ¿Ninguna sanción al respecto?

 

Queda además, por si todo esto no fuera suficiente, los gastos en medios de comunicación denunciados hoy por el priísta Luis Alberto Arriaga, así como el dinero asignado a la secretaría particular del mandatario.

Y ya por pura curiosidad, sería interesante revisar los gastos de Sedesol con Alejandro Armenta, ya que si el PAN quiere encontrar una causa de su tremenda derrota en las elecciones locales de noviembre, perfectamente podría encontrarlos en los tinacos y bultos de cemento comprados con dinero del erario y regalados por el PRI para comprar el voto de los poblanos.

 

Lo peor es que ante el cúmulo de irregularidades, ni siquiera los panistas han metido las manos, y Luis Alberto Arriaga es el único diputado que ha hablado del cochinero. Seguro se ganará un buen regaño. Y seguro la cuenta pública de Marín será aprobada mañana.

 

 

*** Qué bonita familia la del General Ayón. “La familia del general no tiene llenadera, ahora resulta que el hijo del famoso general es el nuevo jefe del área de contratos del capitán Morgado en la Policía Auxiliar, el puesto es para un abogado, pero donde manda general no gobierna capitán y el joven con grado de Capitán del ejercito de nombre Jorge Alberto Ayón Monsalve de carrera militar es hoy el inmediato colaborador del licenciado Rafael Meneses director administrativo.

 

“Sí, el hermano del "Vale" hoy secretario de estado (SCT). La familia se acomoda, que bonita familia., aunque no tenga conocimiento de leyes es el mandamás de los Ayón en la policía y dentro de poco subirá al puesto de Morgado”.

 

 

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