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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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¿Por qué cancelaron los parquímetros?

 

 

De momento, el marinismo ha decidido detener la aprobación de los parquímetros de Jajomar en el Congreso local, lo cual en sí, es una buena noticia para los poblanos, aunque no para el grupo en el poder. Significa, de entrada, que no habrá fast track el jueves próximo y que los diputados priístas se evitarán una nueva vergüenza en el periodo, después de la aprobación de la cuenta pública, de las reformas a la Ley de Acceso a la Información Pública y la elección del nuevo ombudsman. Una nueva votación sobre las rodillas les hubiera quitado el cinco por ciento de credibilidad que les queda.

 

Pero la mejor noticia de todas, es que por primera vez desde que el gobernador fue absuelto por la Suprema Corte de Justicia y el PRI obtuvo un cuasi carro completo en las elecciones locales, el marinismo ha regresado a la senda de la racionalidad política en su toma de decisiones. Frente a la inmensa soberbia de la que han hecho gala en sus últimas decisiones, ahora dieron un paso hacia atrás tomando en cuenta el cálculo de costos y beneficios. Frente a la ganancia privada de unos empresarios y su comisión al algún funcionarios de primer nivel, el marinismo privilegió la figura de Blanca Alcalá –que asumiría el costo político directo por la medida- y eventualmente el que podría pagar el PRI en las elecciones federales del 2009.

 

El segundo hecho pasa, quizá antes, del primero. No digo que a Marín no le interese blindar la imagen de Blanca Alcalá: probablemente, para su proyecto transexenal, sea mejor que los números de la alcadesa comiencen a bajar. Lo que realmente le interesa al gobernador es julio de 2009 y que el PRI mantenga la ventaja de 12 puntos en la intención de votos que señalan tantos las encuestas del gobierno estatal como las del federal. Y es que las elecciones federales es la última oportunidad que tiene el gobernador poblano de mostrarse ante la clase política nacional como un operador de primer nivel, en aras de –en sus sueños guajiros- integrarse al equipo de Manlio Fabio Beltrones en la disputa de la candidatura presidencial priísta del 2012.

 

En efecto, Marín vuelve a soñar con trascender en la esfera nacional de la mano del vicepresidente Beltrones, por ahí del 2012. Pero hasta ahora ha dado más problemas que soluciones. El senador ha tenido que operar a favor del gobernador poblano en la Suprema Corte de Justicia, en la Presidencia de la República y hasta con TV Azteca para evitar la guerra por los derechos de transmisión del fútbol. También es evidente que su posicionamiento en la opinión pública nacional es de menos cero. ¿Por qué, entonces, Manlio Fabio lo llevaría a su equipo presidencial?

 

El último argumento es porque Marín es un gran operador electoral. Pero hasta eso tiene sus asegures: es cierto que ganó su elección con gran ventaja al PAN, y que en el 2007 se llevó el carro completo. Pero el gobernador poblano todavía no presenta buenos números en elecciones federales. En el 2006, Roberto Madrazo quedó en tercer lugar y el PRI perdió 12 diputaciones federales y una senaduría. La última oportunidad, la última elección en las que Marín tendrá completa responsabilidad es en julio del 2009. La siguiente, la local del 2010, ya será en mayor parte del equipo del candidato a la gubernatura.

 

Los parquímetros ponen en peligro la ventaja priísta en la capital poblana. El PAN se dio cuenta a tiempo y comenzó una campaña activa repartiendo volantes en el primer cuadro de la ciudad para capitalizar el costo político. Hacía tiempo que los blanquiazules no hacían algo así. En algún sentido, Manuel Bartlett tuvo una mejor oposición que la que tiene Marín: entre Paco Fraile y Ana Teresa Aranda, respecto de Rafael Micalco y Eduardo Rivera hay mucha distancia.

 

El costo político para el PRI, de momento, frenó la intentona de privatizar la vía pública, aunque eso no significa que el marinismo retome el proyecto para el siguiente periodo de sesiones, una vez que el tema en la sociedad “se enfríe”. Pero para entonces será más difícil hacerlo, con menos meses de distancia de las elecciones federales de julio.

 

El tema de los parquímetros es una pequeña derrota para el marinismo, pero una gran victoria para la sociedad y los medios de comunicación que buscamos a los verdaderos beneficiarios de la concesión. Hasta donde tuviéramos que llegar.

 

 

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