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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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La mentira como oficio

 

 

 

La vida diaria está llena de mentiras: pequeñas o medianas, piadosas o dolosas, los seres humanos timamos permanentemente. Es como un juego de póquer: no siempre se tiene la mano ganadora, pero a veces blufeando los demás jugadores se dan por derrotados teniendo buenas cartas. Hay quien piensa que mentir es una cuestión de supervivencia. Y mucho más en la política. Para la mayoría de los ciudadanos, incluso, hablar de un político mentiroso es una tautología, porque todos los políticos son mentirosos. ¿Qué es lo peor, sin embargo, de mentir? Pues que te sorprendan en el embuste, porque quedas en el ridículo. El gobierno marinismo, en su incesante carrera mentirosa, ha sido evidenciado nuevamente: la supuesta invitación que Felipe Calderón le hizo a Marín para acompañarlos a su gira por España quedó reducida a un breve saludo forzado en la Expo Zaragoza 2008.

 

La gira a España amenaza con convertirse en otro pequeño escándalo. Primero dijeron que Marín viajaba invitado por Calderón para formar parte de la gira presidencial a España “como muestra de la excelente relación que tenían”. Después de que CAMBIO publicó que la oficina de la Presidencia rechazaba tajantemente que existiera tal invitación, cambiaron el discurso. Según la nueva versión, el Presidente invitó a Marín a encontrarse en la Expo Zaragoza 2008, en la que Calderón pronunciaría el discurso inaugural y el gobernador poblano había sido invitado como ponente. Hasta dijeron el nombre de su ponencia para el Foro del Agua: “Microregiones”.

 

Sin embargo, no hay evidencia hasta el momento de que Marín haya dictado una ponencia en la Expo Zaragoza. La única noticia de la gira es España es una fotografía difundida por Comunicación Social en la que se observa a Marín sentado con unos señores. El gobierno dice que son directivos de la firma constructora OHL, pero no menciona sus nombres ni sus cargos que permitan confirmar tal reunión. De lo que hizo Marín y compañía entre viernes, sábado y domingo, Comunicación Social no ha informado nada.

 

Las únicas noticias provienen de los diarios nacionales. El viernes, El Universal en su columna Bajo reserva reportó: “Las triquiñuelas del Góber Precioso cruzaron el Atlántico. En papel de engañabobos, Mario Marín viajó a Madrid con la intención de acercarse a la comitiva del presidente Felipe Calderón, en visita de Estado a España. La Presidencia sólo invitó a la comitiva a los mandatarios del estado de México, Enrique Peña Nieto, y de Chiapas, Juan Sabines Guerrero.

 

“El poblano buscó que los vieran por algunos sitios madrileños, pero su estratagema no funcionó. Este hombre ha desplegado en el pasado mañas para aparentar buenas relaciones con el poder. En 2006, para agradarle, modificaron una fotografía para hacerlo ver cerca de dos miembros del gabinete foxista. Por arte de photoshop, apareció en un diario regional flanqueado por dos secretarios, Carlos Abascal Carranza y Francisco Gil Díaz. Parecía que estaban atentos a una charla con el Góber Precioso. “Buen tiempo. El gobernador Mario Marín, junto con los secretarios de Hacienda y Gobernación”, decía el pie de la foto en primera plana. La mentira duró tiempo, al igual que ahora”. Hasta ahí la cita.

 

Marín sí estuvo presente en la inauguración de la Expo Zaragoza 2008, cuya inauguración estuvo a cargo de Calderón. Las crónicas de La Jornada, Reforma y Crónica coinciden en un hecho: el gobernador poblano se hizo el aparecido en el evento, y a base de codazos, logró saludar al Presidente y colarse a la tercera fila del graderío, mientras un mariachi entonaba Caminos de Michoacán.

 

¿Para eso viajó Marín a España? ¿Para lograr un saludo forzado del Presidente? ¿No lo que lo había invitado “por su buena relación”? ¿No quedó en el ridículo?

 

La vida como mentiroso es una carrera profesional. Requiere, además de una dosis de creatividad, una excelente memoria. Y por supuesto, alejar a toda costa a aquellos inquisidores que pasan la vida investigando si la verdad es verdad, o apenas se trata de un embuste mediocre. La minada credibilidad del marinismo ha provocado que los medios nacionales –y muy pocos locales- busquen evidenciar las mentiras del gobernador. Lo hizo, en el 2006, José Gutiérrez Vivó, cuando demostró que Marín nunca se reunió con el alcalde de Frankfurt, Petra Roth, en su gira comercial por Alemania. La oficina de Comunicación Social había publicitado la reunión como un logro comercial. Pero resultó que no.

 

Mentimos por varias razones. Para aparentar que somos más interesantes. Por una intención manipuladora (obtener un beneficio personal). La invención suele ser un recurso para defenderse ante una situación delicada, ante una posible desaprobación o ante algún conflicto. Como fin proteger a la otra persona, a no herir sus sentimientos.

 

¿Por qué miente el marinismo? Claramente para mostrar una importancia que no tiene. Un poder del que carece. Y unas relaciones que su posición aldeana no le da. La atención del alcalde de Frankfurt. La importancia del secretario de Hacienda. La invitación personal del Presidente a una gira por España.

 

Pero nada de eso existe: Marín es un gobernador desprestigiado en México y el extranjero, al que el Presidente ni loco invitaría a una gira por España, el país que más ha cuestionado la detención ilegal de Lydia Cacho y cuyos medios, como el diario El Mundo, han premiado a la periodista por su lucha contra la pederastia. El último lugar del mundo al que Felipe Calderón invitaría a Marín, sería precisamente a España.

 

Un dato más sobre los mentirosos profesionales. Científicos de la Universidad de California del Sur han estudiado el cerebro de los mentirosos compulsivos y han descubierto que tienen un 14,2% menos de materia gris que las personas honestas. Esto, según los expertos, se traduciría en una menor preocupación por los aspectos morales.

 

¿Será?

 

 

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