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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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Los relevos, el lunes

 

 

Por fin, y para satisfacción de los especuladores eternos sobre los cambios en el gabinete del gobernador, el próximo lunes en punto de las once de la mañana, en Casa Aguayo, Marín ejecutará sus relevos. Y para aquellos que piensan que todo se ha resuelto, lamento decepcionarlos, porque está a punto de producirse la gran sorpresa del sexenio. El sueño de Valentín Meneses por ocupar la SCT se tambalea, una vez que el gobernador medita enviarlo directamente a Carreteras de Cuota y dejar a Rómulo Arredondo en la dependencia, como una forma de premiarlo por su lealtad al asumir el costo político del incremento a la tarifa del transporte público. Mario Montero pelea con todo por llevar a su compadre Meneses al gabinete y no permitir que lo envíen un cargo de segundo nivel.

 

La guillotina cae inesperadamente sobre Blanca Laura Villeda. Como en la historia de juanito y lobo, hubo quienes cada  tercer día, a lo largo de todo el sexenio, se jactaron de anunciar su caída. Hoy podrán festejarlo y colgarse la medalla. Pero la realidad es que su salida se pactó desde hace un año, según cuentas fuentes de alto nivel. Después de la exoneración de la Suprema Corte de Justicia, Marín arregló con ella su retiro para hacerla magistrada del Tribunal Superior de Justicia, pactando su salida de la Procuraduría para febrero de este año. En pleno diciembre de 2007, una pelea con Mario Montero estuvo a punto de alterar los planes originales porque Villeda le renunció al secretario de Gobernación.

 

A partir de ese momento, Villeda encontró en Mario Montero a su peor enemigo. La guerra desde Gobernación encontró el marco perfecto con el asesinato del empresario Ricardo Ramírez en los separos de la PGJ. Víctima de sus propios arrebatos, la ex Procuradora encontró en la defensa de los judiciales asesinos su peor causa. Acusar al muerto de delincuente fue el pretexto perfecto para una ofensiva de Gobernación: Montero obligó a Villeda a arraigar a los judiciales y después a consignarlos. Peor aún: el secretario de Gobernación, en pleno escándalo, convenció al gobernador de que era imposible nominarla como magistrada en esos momentos. Marín accedió y Villeda tiene una triste despedida, porque la magistratura que le prometieron en noviembre nunca llegará.

 

La despedida de Villeda abre la puerta a Pericles Olivares, quien regresa después de dos meses de descanso, en los que se dudó de su reincorporación. Las jugadas continúan. Otro retiro forzado es el de Gerardo Fernández que abandona Sedeco para darle su lugar a José Antonio López Malo. En su lugar, ascenderá el subsecretario Carlos Hernández, quien tiene una historia aparte por el conflicto de interés que más tarde abordaremos, una vez que su despacho de temas laborales sigue operando.

 

El fin de semana será tenso, fundamentalmente por la suerte de Valentín Meneses. La posibilidad de que termine en Carreteras de Cuota es real, por más inverosímil que parezca. Del lado del compadre juega la estima que le tiene el gobernador, pero en materia de lógica política Rómulo Arredondo ha sido eficiente y leal al asumir el costo del camionazo marinista.

 

Ah, y nos olvidábamos del gran intercambio adelantado por CAMBIO: López Zavala a Sedeso y Armenta a la dirigencia estatal del tricolor, un tema en el que ya hemos abundado ampliamente.

 

 

*** La sorpresa del nombramiento. Un lector profundamente crítico –o quizá una mano interesada- envió un mail descalificando el nombramiento de Ignacio Mier Velasco como Presidente de esta casa editorial.

 

Primero el correo y luego la respuesta.

 

“Ya no podemos saber si los políticos, los periodistas, los dueños de medios, creen que los ciudadanos somos muy pendejos.

 

“En tu columna de hoy, por un lado criticas sin aportar prueba alguna ni elemento de juicio válido la llegada del nuevo rector de la UDLA.

 

“El tema no es ése, más abajo de tu supercolumna (digo es digna de los grandes rotativos del mundo), tiras la alfombra roja, le besas los zapatos a la llegada de Ignacio Mier a tu empresa, digo eres o te haces, ese señor que tiene de periodista, si todos sabemos a lo que llega, ahora qué objetividad tendrá tu periódico si todo es madrear a Marín (mucho con razón) y defender a Doger (para muestra Ignacio Mier y los negocios del pelón).

 

“Tienes ínfulas de super sabio pero la verdad te falta la honestidad y la humildad para servir en un medio de comunicación. Tiras a matar a lo pendejo, difamando, escupiendo mil y un inventos de quien sabe que cosa por fumar mal. Se más propositivo, investiga, estudia, y luego escribe, porque ya para nadie es creíble lo que dices.

 

“Y si para terminar alabas como tu "dios" a Nachito Mier, caramba si este patán es igualito a Marin, corrupto, y prepotente. En fin ......que viva México”.

 

Nuestro lector, que escribe bajo el seudónimo Enrique Dodo ([email protected]), peca de ignorancia sobre los vasos comunicantes que existen entre periodismo y política. Para expiarlo del pecado de la estulticia, ahí le van algunos datos.

 

En España, Jesús de Polanco, quien falleció el año pasado, como director general del Grupo Prisa, que edita el diario más influyente de Iberoamerica, fue miembro del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y en varias ocasiones coordinó financieramente las campañas  electorales. El ex presidente español, Felipe González, se sentó varias veces en el Consejo de Administración de El País. Lo mismo ocurre con los empresarios que están detrás de los periódicos El Mundo —ligado al Partido Popular— y el ABC —conocido como “franquista”.


En México tampoco hay variaciones. “El licenciado” Juan Francisco Ealy Ortiz, director general de El Universal, ha estado ligado durante décadas al Partido Revolucionario Institucional. Incluso llegó a ser mencionado, en varias ocasiones, como posible candidato de ese partido a la gubernatura de Coahuila, su estado natal.


La Jornada, cuya directora es Carmen Lira, practica un  periodismo militante a favor del PRD de Andrés Manuel López Obrador. Carlos Payán fue senador por el sol azteca, siendo director del rotativo. Incluso, uno de los periodistas y cronistas más serios de México, Jaime Avilés, es un promotor de tiempo completo de López Obrador en su columna sabatina.


Pero hay más ejemplos: el periódico Reforma está ligado inexorablemente al PAN: apoyó claramente a Fox y a Marta Sahún y ahora lo hace con Felipe Calderón.


Pero veamos el panorama poblano: Raymundo Alonso, director general de Televisión Azteca, tiene la concesión del Complejo Cultural Siglo XXI, que le otorgó el gobierno marinista.


El caso más flagrante es el de Enrique Montero Ponce, padre del secretario de Gobernación, Mario Montero Serrano, quien, por cierto, es socio mayoritario del Grupo Tribuna Comunicación.


El dueño de El Heraldo, Ricardo Henaine, participó como miembro del Comité de Financiamiento de campaña de Mario Marín en el 2004.


Mismo caso de Julián Ventosa Aguilera, propietario de Milenio Puebla.


¿Y qué decir de Fernando Morales Martínez, ligado eternamente a Intolerancia Diario, sin aclarar su participación financiera?


Más ejemplos:


Rafael Cañedo Carreón, propietario de la Tropical Caliente, fue diputado suplente del PRI en la legislatura pasada y hoy es dirigente municipal del PANAL.


Javier Sánchez Galicia fue (¿es?) socio de Rodolfo Ruiz en el periódico digital E-Consulta.


Aurelio Fernández, director general de La Jornada de Oriente, es un alto funcionario de la Universidad Autónoma de Puebla.


Marco Antonio Ponce de León, director general de El Sol de Puebla, aspiró a la dirección de Comunicación Social con el apoyo del  Grupo 2 de Julio (en el que se encuentran, entre otros, Montero Ponce, Felipe Flores, Ismael Ríos, Javier López Díaz y Carlos Martín Huerta).


¿Y qué decir de reporteros, jefes de información, columnistas, que de manera cotidiana trabajan como jefes de prensa del PRI, del PAN y de los más variados candidatos a puestos de elección popular?


Hace unos años, el Diario AL de Puebla fue el proyecto periodístico de la derecha poblana y en él participaron, como socios, Luis Regordosa Valenciana, Jorge Espina Reyes, José Manuel Rodoreda, Antonio Sánchez Díaz de Rivera y Juan José Rodríguez Posada.


Y podríamos seguir hasta la eternidad.


Nomás para cerrar: Mario Marín ya declaró, en su cátedra de impunidad, que todos estos son sus medios. Y el señor es el señor.

 

El recuento, que sirve para ejemplificar los vasos comunicantes entre política y periodismo, es censurable por utilizar el garrote de los medios como un mecanismo para hacer ingentes negocios. Aquí no sucede eso.

Ya para terminar: ¿a alguien le extraña que un político como Ignacio Mier, quien no cumple ahora funciones públicas, se integre a un proyecto editorial para ejecutar su reingeniería administrativa y comercial? Mier, además, no se entrometerá en la línea editorial, a diferencia de los personajes antes señalados, que hacen negocios un día sí y otro también a costa de la dignidad de los periodistas que laboran en sus empresas.

 

Aquí no: y nuestros lectores serán testigos que no variará la línea editorial.

 

¿Le seguimos o le paramos?

 

 

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