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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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El árbol que da moras

 

 

Eliot Spizer renunció ayer a su cargo como gobernador. El peso de la opinión pública lo hundió. No cometió tráfico de influencias. No firmó contratos con una paraestatal mientras era servidor público. No puso el aparato de administración de justicia a favor de un empresario para castigar a una periodista. No invirtió dinero público en una casa de bolsa de la que fue director general y en la que ahora trabaja su esposa. No duplicó el costo de la construcción de hospitales, ni los entregó infuncionales, sin tomas de corriente eléctrica. No construyó un puente al vacío. No vendió sus refrescos a su propio gobierno. No presionó a nadie para contratar despachos de auditores. No metió a la nómina a sus familiares y no dejó que sus hijos se convirtieran en prósperos empresarios de la noche a la mañana. No pidió el diezmo de comisión por cada licitación convocada. No recibió dinero sospechoso para su campaña, y no otorgó prebendas a sus financieros. En resumen: no se sirvió de su cargo para beneficiarse a sí mismo, a su familia, a sus amigos o a sus constructores favoritos.

 

¿Cuál fue el pecado del gobernador de Nueva Cork? Que su imagen fue ensuciada al ser identificado como cliente de una red de prostitución de alto nivel. Spitzer, quien se forjó una imagen de integridad al fungir como procurador neoyorquino, no resistió un escándalo que sólo afecta a su vida familiar. ¿Por qué? Pues por la simple y sencilla razón de que no utilizó su cargo público, ni dinero público, para tener relaciones sexuales con las prostitutas. Pero con la simple sospecha sobre su imagen pública se derrumbó su carrera política. En Estados Unidos democracia no sólo significa elecciones libres, sino rendición de cuentas. Los funcionarios, a la vez, son ejemplo de moralidad pública. Tiene algo que se llama dignidad.

La transición de la democracia, en México, no resolvió el problema de fondo de nuestro subdesarrollo: la impunidad. Se trata de un virus endémico que ataca por igual a panistas, priístas, perredistas y políticos del nivel federal, estatal y municipal. Bejarano, el niño Verde, Elba Esther Gordillo, Emilio Gamboa, Juan Camilo Mouriño, Mario Marín, Ulises Ruiz, Patricio Patrón Laviada, Manlio Fabio Beltrones, Martha Sahagún, los hermanos Bribiesca, Fox. Todos cojean del mismo pie. Todos han violado la ley y no han recibido castigo alguno. La impunidad es el bautizo de fuego de nuestra clase política y nacional. El cinismo su segunda piel.

 

Creíamos que la impunidad era un mal del priísmo, y que sacándolo del poder una nueva clase política le daría sentido ético a la función pública. Pero lo panistas ya están ahí, y se enriquecen de la misma forma brutal en que lo hicieron célebres rateros tricolor como el Profe Hank. Juan Camilo Mouriño es una versión recargada, españolizada, pero con la misma debilidad por hinchar los bolsillos de su familia mediante el tráfico de influencias. Su defensa idiota, su cinismo ineficaz, han producido la crisis política más grave del calderonismo. Si tuviera un poco de dignidad, la misma que tuvo el gobernador de Nueva Cork, hubiera renunciado. Pero la defensa de todo el panismo hace del gallego, incluido el Presidente, sienta un pésimo precedente para la salud pública de la República.

 

En ese sentido Mario Marín, es tan solo una subespecie de la fauna política nacional que el reino de la impunidad. Lo mismo sus funcionarios, entre los que destacan García Ramírez y Pérez Salazar por haber confesado sus pecados de propia voz sin que han sido destituidos o sancionados. A nivel nacional como local, todo es la misma farsa dantesca.

 

La democracia, entendida solamente en términos electorales, no ha dejado un beneficio a México porque seguimos siendo el país donde no pasa nada. Y cuando pasa, tampoco pasa nada. Hasta que exista un Estado de Derecho eficaz, en el que Mouriño y Marín paguen sus deslices por lo menos con la destitución, pasaremos a ser una nación que pueda salir del atraso político y económico.

 

 

*** El caso Floridita. No se trata que los daiquiris le disgusten a Mario Montero. La escena sucedió así el martes por la mañana, al concluir la reunión diario de seguridad pública. El secretario de Gobernación llamó aparte a Miguel Ángel Martínez, director estatal de Protección Civil.

  1. ¿Qué pasó con el Floridita?—, preguntó Montero.
  2. Estamos en eso, señor— respondió el subordinado.
  3. Lo quiero cerrado esta semana. Tú ves como le haces. Igual con el Sukho y todos los lugares que estén relacionados con Nahim Doger.
  4. Sí señor, esta semana.

 

Ayer, pasado el mediodía, llegó al restaurante El Floridita una notificación de Protección Civil para realizar una inspección que, con mucha seguridad, terminará en clausura a pesar de tener todos los documentos en orden.

 

¿Es la guerra que se inicia desde Gobernación? ¿No que Montero era el interlocutor? ¿Fue un orden de Marín?

 

 

*** Elogian a López Rubí. “Hola desde California amigos periodistas! Yo soy Matt Romero, trabajador de NGO's de los Estados Unidos y escritor de política californiana y étnica. Un mexamericano amante de México. Yo nací en California (Chico). Mi padre fue de allí y siempre con contacto con el país, yo se español, hablo, leo, escucho, escribo, aunque escribir es muy duro para mi. No puedo escribir con sus acentos, aquí no se tienen en las pcs, les pido su perdón por eso.
 
“Les pongo este e-mail por felicitarlos por unos colaboradores de sus websites y diarios. Yo hace un poco de tiempo regrese a los estudios universitarios para ganar un segundo B.A. y un M.Phil (Social Studies). La disertación es sobre los que aquí son llamados "public intellectuals" y expertos, si sus casos son iguales o son diferentes en estados del centro regional de México comparados con California. Hice comparar Distrito Federal, Hidalgo y Puebla, quería observar la participación en sus medios de los "public intellectuals" y expertos. Haciendo eso leí por año y un medio todo lo que se puede tener desde la internet.

 

“Ustedes tienen los tres mejores escritores de política en Puebla. E-consulta, Víctor Manuel Reynoso. Quinta columna/Cambio, José Ramón López Rubí; Mediática, Leandro Rodríguez. Son los mejores con una distancia grande, el resto son escritores muy pequeños, hay muchos muy inútiles también (estos yo los leía pero no pude sacar ganancias ninguna de información y entendimiento, también son muy contrastantes).  Estos tres, Reynoso, Lopez Rubí y Rodríguez, son también mejores que todas las personas que leí de Hidalgo y son de nivel de los escritores del Distrito. Felicidades!. (by the way otras felicidades a E-consulta por su premiación).

 

“Los tres tienen de común en todos ellos que escriben ideas, tienen un idioma científico y están concentrados en issues. El background de academia (quiero decir sus datos y estructura de razón) es básico en ellos y es probable que varios lectores standard no les comprendan, muy decididamente creo que eso puede pasar con artículos de López Rubí y Rodríguez. Claro no dan los artículos como cuando se tratara de un journal, pero también claro que no son periodistas. Son diferentes en que los tres escriben poco para los medios de ustedes, Reynoso escribe de partidos y elecciones en exclusiva, Rodríguez de gobernabilidad nada más y López Rubí de mas instituciones políticas y sociales y su papel con la sociedad. Reynoso escribe de casos de Puebla y México, Rodríguez no escribe de casos de Puebla y López Rubí de Puebla y México. Los tres muy buenos, muy fuertes, de los tres se puede encontrar bastante publicación de academia, de López Rubí y Rodríguez mucha hasta fuera de México.

 

“Mi caracterización final de ellos es como sigue. Reynoso es el mas sencillo y adusto (no estoy seguro de si esta palabra es la que quiero usar). López Rubí es el más original y agudo. Rodríguez es el más especializado. Llama mi atención que Reynoso y Rodriguez son expertos solo, López es el que esta mezclando experto con "public intellectual" porque es el único con un rol critico del sistema. Creo un problema con los tres es que escriben con mucho tiempo entre un artículo y otro.
 
“Felicidades nuevamente! De último, quiero solicitarles un favor hacia mí. Los invito a que me envíen unas pocas palabras sobre su objetivo de contratar escritores expertos. Eso me ayudara para la disertación también. Esa se las envío por e-mail cuando este lista (en ingles). Muchos saludos a ustedes. Matt Romero”.

 

 

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