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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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El fallo del Plan transexenal

 

 

El proyecto transexenal del marinismo encarnado en Javier López Zavala, un intento por construir el Maximato poblano que ningún otro gobernador ha conseguido en la historia del sistema político, tiene dos fallos fundamentales. Mario Marín, a diferencia de Melquíades Morales y en estilo de los presidentes de la edad dorada del priísmo, no ejercerá de Gran Elector. Le falta una hipótesis fundamental para hacerlo: la dirección de su dedo supremo no garantiza la victoria electoral. El delfín, en los tiempos de la democracia competitiva, no le basta la condición subjetiva de ser el favorito del monarca sexenal. Debe, además, reunir las condiciones objetivas de cara al electorado que le permitan convertirse en un triunfador en las elecciones.

 

Segundo fallo del plan: la imposición de un delfín, a diferencia de lo que ocurría en los años dorados del priísmo, no garantiza la unidad del tricolor. Los aspirantes derrotados – o aplastados- pueden elegir apoyar a un partido o candidato diferente, y con ello destruir las posibilidades de victoria del PRI. Hace tiempo que los delfines no concitan unidad y los Jefes Máximos menos. Una de las secuelas de la democracia es que la rebelión ha resultado una forma de rentabilidad política. Y si no, que lo diga el mismo Marín y hasta Felipe Calderón, quien para llegar a la Presidencia antes inició un motín contra Santiago Creel, el candidato oficial del foxismo.

 

Ambos fallos del plan están interrelacionados. Una forma de superar la primera barrera es hacer que las cosas coincidan: es decir, que Javier López Zavala, además de ser el delfín favorito al interior del marinismo, llegado enero de 2009 tenga el suficiente potencial electoral como para convertirse en el mejor de los aspirantes del PRI. Una coincidencia entre el fondo y la forma. Para ello, es un requisito imprescindible que los cinco años previos a la sucesión se le hayan dado las plataformas y oportunidades suficientes al invento sexenal para que se transforme en un auténtico delfín.

 

Ése parece ser el camino elegido por Marín. Durante años ha tutelado las aspiraciones de Javier López Zavala y su mano sabia lo ha ido guiando y protegiendo: la coordinación de la campaña a gobernador, la secretaría de Gobernación, la Promoción Estatal del Voto el año pasado –una dirigencia de facto- y como joya de la corona, la secretaría de Desarrollo Social. Por supuesto que el delfín ha sabido sortear los retos y ha consolidado su capacidad de operación política en su paso por esas posiciones. Pero al mismo tiempo es cierto que se trata de un plan preconcebido, en el que difícilmente habría podido encumbrarse sin la mano protectora de Marín.

 

El largo recorrido de cuatro año al máximo nivel de poder ha tenido réditos, pero todavía insuficientes. Javier López Zavala, según la única encuesta estatal de la que se dispone para utilizar datos duros, ha llegado a ubicarse como el segundo mejor priísta rumbo al 2010. Veinte puntos de conocimiento lo separan de Enrique Doger, así como un buen trecho en el balance de positivos y negativos que determinan el porcentaje de intención de voto. Al mismo tiempo, Zavala es el cuarto aspirante global, detrás de Rafael Moreno Valle, el ya mencionado Enrique Doger y Ana Teresa Aranda.

 

Así, a Marín le urge a posicionar a Javier López Zavala como el mejor aspirante del PRI. La meta sería un silogismo perfecto, indestructible: es el mejor candidato tricolor y por ello es el delfín, y es el delfín por ser el mejor candidato tricolor. Para ello llega a Desarrollo Social: el objetivo es que remonte los veinte puntos que le faltan mediante el uso y disposición de los programas sociales del gobierno estatal. Sumando al teórico declive de Enrique Doger al abandonar la alcaldía, más las sorpresas que le tengan preparado en el futuro, Zavala despuntaría como una estrella refulgente en medio del ocaso.

 

Aún así, el plan sigue teniendo fallos estructurales. El primero es que el largo recorrido por construir al delfín supone un engaño al resto de los aspirantes. Especialmente a los de su propio grupo. Y en concreto a Mario Montero, quien ha corrido pensando que tenía las mismas oportunidades, pero que fue derrotado desde el mismo banderazo de salida. Vivió una simulación de largo aliento que incluso es más cruel a partir de su incorporación a Gobernación. Martirologio por partida doble: el fuego amigo lo hizo perder la senaduría, y una simulación lo hizo correr cuando no tenía posibilidades.

 

Marín ha engañado a sus amigos, pero la consumación del delfinazgo será más difícil entre sus enemigos.

Y es que desde principios de año al marinismo cada día le surgen más opositores al interior del propio PRI. Antorcha Campesina ya ha declarado su preferencia por Enrique Doger. El inesperado resurgimiento del melquiadismo en la persona de Chucho Morales cimbró al régimen con un destape no calculado por la burbuja. Y por si fuera poco, Carlos Meza, uno de los personajes más leales al gobernador se lanzó en contra de Valentín Meneses y Zavala en entrevistas y artículos de opinión. Excelente abogado, será difícil vencerlo en los tribunales electorales si se decide a defender la causa política de otro aspirante. Y sería ingenuo pensar que Manuel Bartlett no comparte la misma opinión que Meza.

 

Las resistencias al proyecto transexenal están ahí, vivas y presentes. Y contrario al apotegma de “aquello que resiste, apoya”, todo podría terminar en un gran ruptura. No dejo de pensar que la carrera de Zavala sigue los mismos pasos que las de Luis Donaldo Colosio, el prohombre olvidado. Carlos Salinas ocupó todo su sexenio en construirlo: los hizo coordinador de la campaña presidencial, presidente del partido y secretario de Desarrollo Social. Las fieras de la nomeklatura se le echaron encima y lo devoraron para detener el Salinato.

 

El equilibrio entre las fuerzas priístas es frágil porque fuera del partido espera, ansioso, Rafael Moreno Valle para capitalizar deserciones y rupturas. Se trata de un aspirante poderoso, con posibilidades reales y a quien el camino de Acción Nacional se le ha abierto con las reformas estatutarias que serán aprobadas a finales de abril. Un acuerdo político con un priísta resentido para enviarlo como candidato perredista le abriría un boquete al tricolor. Sin expectativas de victoria, la campaña resultaría una pesadilla para el delfín. Igual que le pasó a Luis Donaldo Colosio.

 

En suma: el proyecto transexenal luce empedrado y, a la distancia, violento en su consumación. Sus fallos estructurales están provocados por un solo factor: el dedo más poderoso de Puebla no puede sumar más que las voluntades ciudadanas. Antes ocurría así. El señalado por el dedo divino, automáticamente, se convertía en Presidente, y por ello su unción terminaba la batalla intestina. Ahora no basta ser delfín: hay que tener capacidad de ganar el proceso electoral.

 

Y aun así, el proyecto transexenal presenta un tercer punto crítico que analizaremos mañana.

 

 

*** Fundación por Puebla AC, bajo sospecha. “Atando cabos me doy cuenta que tienes razón sobre el proyecto del delfín del gobernador como lo llamas. Te comento algo que he visto: hace tiempo por azares de mi trabajo me topé con una fundación llamada Fundación por Puebla AC que aparentemente no es lucrativa y  funciona supuestamente con recursos de instituciones privadas y donativos altruistas, pero analizando un poco me di cuenta que hasta hace algunos años el presidente de  dicha fundación se llamaba Guillermo Deloya Cobián y los recursos que le llegaban eran muy pocos.

 

“Ahora que es secretario particular del gobernador, sorpresa, los donativos son mayores. ¿Acaso apareció un padrino mágico? Resulta que el  presidente de la fundación ahora es un junior, supuestamente de buena reputación,  que es operado desde casa aguayo, ¿quien lo operará me pregunto? ¿Quién los manda a trabajar al interior del estado y dentro de juntas auxiliares  del municipio? Solo por dar un ejemplo en una junta auxiliar del norte del municipio dicha fundación recluta a sus afiliados para después someterlos a votar por un partido o grupo político indicándoles y amenazándolos  que en caso de no hacerlo serán excluidos de dichos beneficios.  Qué raro que ahora que hay elecciones en juntas auxiliares dicha fundación haga su aparición.  ¿Acaso la estructura del lic. Cobián ya esta funcionando  o algunas personas están sacando provecho de esto?”.

 

“Se me hace raro y muy poco ético de los dirigentes de dicha fundación que primero menciona que no tiene intenciones políticas ni de grupos pero es raro que llegando elecciones después de todo siempre si hay una cargada hacia cierto grupo politico, ! que raro ! Por lo pronto eso de las fundaciones ya me ponen en duda y veo que las manejan gente que opera desde puntos estratégicos del gobierno cada vez me convenzo que nos quieren dar atole con el dedo  y nos manejan como quieren”.

 

 

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