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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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El fraude llamado González Molina

 

 

Y a todo esto, ¿dónde se esconde el ex gurú del marinismo, Gabriel González Molina? El cierre de la Universidad Gallup ya debería haber sido explicado por quien todavía cobra como titular del rimbombante pero inútil Instituto para la Productividad Competitiva, pero lo único que se sabe de él desde hace meses son los artículos que publica quincenalmente para el diario Reforma, en los que relata in extenso los experimentos –con cargo al erario- que ha hecho para descubrir los talentos de los poblanos, sin reportar a ellos mismos para qué diablos ha servido la inversión pública en el tema. Y es que si Gallup se va de la entidad sin haber dejado un solo centavo, a pesar de la inversión que había prometido Jim Cliffton de 50 millones de dólares para un campus universitario líder en América Latina, la culpa la tiene el “genio de la polarización”.

 

El campus prometido por Jim Cliffton en mayo del 2005 se redujo a unas oficinas en Palmas Plaza. Casualmente –ironías del destino- en las mismas oficinas que Gabriel González Molina despacha como Alto Comisionado del Instituto para la Competitividad. Es decir, el gobierno en realidad terminó pagando las instalaciones de la Gallup University. Y más grave aún. González Molina terminó cobrando en dos lugares diferentes: como funcionario del gobierno estatal y como representante comercial de Gallup. Todo un conflicto de interés.

 

Como representante de Gallup, se dedicó a venderle cursos al gobierno estatal sobre los talentos de sus funcionarios. No habría que ser muy imaginativo para descubrir que los marinistas tienen doctorado en corrupción, pero aún así González Molina se dedicó a aplicar la prueba hasta a funcionarios de tercer nivel. Cada examen, por supuesto, costaba la módica cantidad de 11 mil pesos por funcionarios. Cuestión de hacer cuentas sobre las ganancias que se generaron. Gabriel, el genio de la polarización –como un día fue conocido- también se dedicó a vender cursos de liderazgo a maestros y directores de escuelas y bachilleratos en complicidad con la SEP, también al módico precio de 11 mil pesos por ingenuo. Todo un Miguel Ángel Cornejo.

 

Al tomar protesta como Alto Comisionado para la Productividad Competitiva (¿habrá productividad que no sea competitiva?), González Molina prometía que insertaría a Puebla dentro de la economía global. No sólo no nos insertamos, sino que nuestra captación de Inversión Extranjera Directa se ha pauperizado en comparación con el melquiadismo. Y es que Marín nunca quiso al teziuteco como un genio de las finanzas, sino como un consultor político-electoral, experto en comunicación, trabajando permanentemente su sueño guajiro de convertirse en Presidente en el 2012.

 

También ahí fracasó el, a pesar de su relativo prestigio ganado en 1997 como autor de la campaña de la polarización. Durante la campaña de 2004, González Molina fue el estratega y Javier Sánchez Galicia el operador, aunque al paso de los años el alumno terminó superando al maestro.

 

La caída del Alto Comisionado para la Productividad Competitiva González Molina del ánimo del gobernador tiene dos momentos. Uno, cuando destapada la crisis del escándalo Cacho, González Molina fue quien sugirió a Marín enfrentar a los medios de comunicación, especialmente a la televisión, en los dos noticiarios de mayor impacto nacional, en vez de quedarse callado. La comparecencia con López-Dóriga y Carlos Loret de Mola resultó un auténtico desastre, y ya sabemos quién pagó los platos rotos.

 

Con ese fracaso a cuestas, Marín le dio otra oportunidad al nombrarlo el estratega del priísmo en las elecciones federales del 2006. González Molina creó aquella frase que enterró a Melquíades Morales y sobretodo a Mario Montero. “De eso se trata esta elección”. El PRI, como se recuerda, fue arrasado. Desde entonces, dicen, el gobernador ya no le toma las llamadas al Alto Comisionado y depositó toda su confianza en Javier Sánchez Galicia para conducir la comunicación política del gobierno estatal.

 

El negocio para Gallup, con las desgracias del Alto Comisionado, ya no es lucrativo y por ello tomaron la decisión de emigrar a mejores lugares o gobiernos más tontos que paguen millonadas por cursos sobre “talentos”.

 

¿Y González Molina? Con la cabeza hundida en la tierra, como vil avestruz.

 

 

*** Regresa Fili, el hermano incómodo. “De nueva cuentas y en todo su esplendor el negocio de las libertades, esto lo podemos constatar con la reciente salida del Cereso de Barroso Arévalo, famoso defraudador por sus cajas de ahorro de más de 40 mil poblanos, a quien le iniciaron mas de 9 procesos en diversos juzgados. Filiberto López Zavala, hermano del secretario de desarrollo social, en realidad ha acaudalado una gran fortuna, apoyado en su compadre Indalecio Cuesta Torres, director de Ejecución de Sentencias.

 

“Juntos han hecho y desecho por su paso en la administración del gobernador. Cuesta Torres ha asegurado que a él nadie lo corre pues es primo hermano del gobernador. Se pensaba que este negocio había terminado, incluso uno de los principales involucrados de nombre Ángel Aguilar Torres había emigrado recientemente para la SCT bajo las órdenes de Valentín Meneses, sabedor de que en el área de sentencias ya no volvería a tener las manos abiertas como cuando estuvo al frente de la secretaria el licenciado Filiberto López Zavala.

 

“Este trío fue el que hizo todos los negocios posibles al frente de sus áreas y a costa de los internos, pero peor aun a costa de la seguridad de nuestra entidad. Qué Dios nos agarre confesados si este trío vuelve a las andadas, aún cuando uno ahora despacha en la sct, extorsionando seguramente a todo cuanto se cruce en su camino”.

 

 

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