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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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Cuautli, en el despeñadero

 

 

 

El PAN se ha metido en una trampa peligrosa al respaldar públicamente a David Cuautli, el Varguitas de San Andrés Cholula, quien ya se ha convertido en un personaje de la picaresca estatal. Rafael Micalco y Eduardo Rivera se han equivocado en su valoración: ni Marín, ni Montero o algún marinista son los responsables de la crisis política que vive el municipio después de que los cinco principales funcionarios de la administración han abandonado el Ayuntamiento acusando a Cuautli de corrupción. Y en este espacio es donde menos defenderíamos al marinismo, porque tampoco dudamos de sus intenciones por cambiar el uso del suelo en varios predios restantes de la Reserva Atlixcáyotl. Pero sin duda, lo del Varguitas es un ataque de paranoia, una cortina de humo, para mantener el apoyo de su partido. Vulgarmente, se tiró al piso.

 

Rafael Micalco y Eduardo Rivera, antes de andar otorgando avales incondicionales a la gestión de Cuautli, deberían investigar la veracidad de las acusaciones y la calidad moral de los acusadores. El empresario Rafael Forcelledo Caram, uno de sus principales apoyos en la campaña y defenestrado secretario de Gobernación, no tiene una mancha en su carrera. Por el contrario, muchos san andreseños afirman que si el Varguitas llegó a la alcaldía, fue precisamente al apoyo de Forcelledo.

 

La renuncia de Forcelledo a Gobernación lo dice todo: es un texto duro y en el que manifiesta todos sus desacuerdos, entre ellos la imposición de los Directores de Giros Comerciales y de Vialidad municipal que, gracias su complicidad con el alcalde, se dedicaron a la extorsión pura y dura.

 

La subcoordinadora de Gobernación, Adriana Ochoa, tampoco tiene manchas en su expediente. Laboró en la secretaría de Educación Pública en los tiempos de Carlos Julián y salió sin ninguna acusación. Más tarde participó como candidata a diputada local del desaparecido partido “Esperanza Ciudadana”, convirtiéndose en una grata revelación. A invitación de Forcelledo se integró a su equipo y le tocó lidiar con los corruptos de Giros Comerciales y Vialidad. En plena crisis por la golpiza en el “Classico”, Cuautli la acusó de desleal, provocando su renuncia.

 

Y vayamos al caso más reciente, Fernando Zulbarán Alpízar, ex titular de Obras Públicas. Como en el mismo caso de Forcelledo, El Varguitas le impuso a sus subordinados para despacharse con la cuchara grande a la hora de otorgar licencias de construcción. Pero no contaban con la probidad de Zulbarán que los impidió, y a partir de ese momento comenzó a caer de la gracia de Cuautli.

 

Resumiendo: Cuatli es el único responsable de sus desgracias. Nadie más que él mismo provocó la renuncia de todos sus funcionarios, y su proclividad a la corrupción rapaz hizo que todos sus subordinados terminarán haciendo denuncias públicas de su gestión. Y en este espacio, desde principios de agosto, comenzamos a detallar la crisis política de San Andrés Cholula. ¿Le estábamos haciendo el trabajo sucio al marinismo? Nadie podría afirmarlo.

 

Pero el caso tendrá costos electorales para el PAN. Ayer, instruido desde el gobierno estatal, Carlos Meza salió a pedir la revocación de mandato de David Cuautli. Con mayoría priísta en el Congreso del Estado, podrían obtenerla en días, generando una absoluta ingobernabilidad y arrastrando al PAN en las preferencias electoral, una vez tanto el dirigente estatal como el coordinador parlamentario le dieron ayer su aval político en la conferencia de prensa.

 

¿El Congreso destituirá al Varguitas? No es un escenario aventurado.

 

 

*** El comienzo de la caída. Así lo relatamos desde principios de agosto.

 

“Su gabinete era prometedor: el empresario Rafael Forcelledo en Gobernación; el ex diputado Jorge Gutiérrez en Desarrollo Social; Eduardo Tovilla, quien fuera director de Egresos en Finanzas, fue nombrado Tesorero y Fernando Zulbarán en Desarrollo Urbano eran sus principales cartas. Y además tenía un asesor de lujo, Rafael Moreno Valle, para guiarlo en la intrincada relación con el gobierno marinista, además de ayudarlo a conseguir recursos en el ámbito nacional. Por si fuera poco, la consultora BPA de Fernando Manzanilla se encargó de elaborarle su Plan Municipal de Desarrollo, una vez que el Varguitas de San Andrés debía borrar pronto el mal sabor que dejó su antecesor.

 

“Moreno Valle, desde el principio, fue tajante: debes ser escrupuloso con el dinero público, porque si no lo haces el PRI te va a exhibir con tus cuentas públicas. Y lo primero que hizo fue amañar licitaciones en la compra de radios de seguridad pública, para ayudar a sus benefactores de campaña. Después, nomás por sus tompiates, decidió brincarse el tabulador de sueldos aprobador por el Cabildo y subírselo, así como a sus funcionarios más allegados. Tovilla quiso ponerle un alto, pero el alcalde no entendió. Experto en el manejo del presupuesto, el morenovallista renunció para evitar ponerse en riesgo, dejando solo al Varguitas en el manejo de los recursos públicos. Por supuesto, desde ese momento, Cuatli se distanció de Rafael Moreno Valle, quien ya no quiere que lo liguen con tremendo Vargas. Y por si fuera poco, incumplió sus compromisos financieros con la consultora BPA, lo que metió al Ayuntamiento en una demanda millonaria.

 

“A Rafael Forcelledo, el popular empresario que lo llevó al poder, aunque lo nombró en Gobernación, lo ha lastimado al ponerle por encima, en los hechos, a los directores de Protección Civil y Giros Negros, que hacen y deshacen todos los días en la zona de antros, incumpliendo acuerdos con los empresarios del ramo, quienes ven con impotencia el vacío de poder en el municipio. Forcelledo ya le renunció una vez,  sólo por no dejar a la ciudad con un alcalde enloquecido, el empresario se niega a renunciar.

 

“El Varguitas poblano ya no se contenta con el manejo irregular del presupuesto y las mordidas que cobra sus incondicionales de Gobernación, sino que ahora ha encontrado una nueva veta de negocios en las licencias de construcción y el desarrollo inmobiliario, lo que lo llevará a un nuevo enfrentamiento con su director de Desarrollo Urbano, Fernando Zulbarán”.

 

 

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