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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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Las dos crisis del marinismo

 

 

 

El gobierno marinista enfrenta ya una crisis abierta en la percepción que tienen los poblanos sobre la seguridad pública, o mejor dicho la inseguridad. En una entidad que hasta hace unos meses era un oasis de tranquilidad comparado con el baño de sangre nacional, los golpes reiterados del crimen organizado en cuestión de semanas han levantando la paranoia. Los grandes y medianos empresarios, acostumbrados a mostrar su ostentación en el centro comercial Angelópolis, en las revistas socialités, en sus autos de lujo y los antros de moda, ahora cierran el acceso a sus fiestas, comienzan a vender sus coches de grandes marcas y prohíben a sus hijos pararse en los antros. Las leyendas urbanas de sicarios que pretenden cobrar cuotas por protección a restaurantes y centros de diversión nocturna comienzan a multiplicarse. De postre, agresiones a funcionarios de seguridad pública y aparición de narcomantas.

 

Verdad o mentira, los poblanos se sienten acosados por el crimen. Las últimas encuestas que han recibido en Casa Aguayo, e incluso en el Palacio Municipal, confirman la percepción de grave inseguridad. Los números mostrados por las encuestadoras, con un intercambio de variables, muestran que aunque en Tijuana o el DF se comenten más delitos, son los poblanos los que perciben más inseguridad. La explicación es sencilla: los chilangos y los tijuanenses tienen varios años acostumbrándose a los ejecutados, las balaceras, el crimen en su expresión pura y dura. Los poblanos apenas están perdiendo la virginidad en materia de delincuencia y reflejan su miedo en las encuestas.

 

Puebla puede ser el escenario de enfrentamientos entre Los Zetas y La Familia, tal y como sugieren las narcomantas colocadas el martes. Sin embargo, no es la única crisis que el gobierno marinista enfrentará en los próximos meses. Y es que la maquinaria gubernamental debería irse preparando en remediar las tremendas consecuencias del tsunami financiero que enfrenta la aldea global. Porque de que pegará en Puebla, seguro pegará.

 

Como lo han adelantado los analistas económicos, la recesión en Estados Unidos golpeará tres áreas fundamentales: remesas, migrantes y turismo. La crisis es un círculo vicioso: la mayoría de los migrantes poblanos, al no ser cualificados, trabajan de albañiles en la industria de la construcción, uno de los sectores económicos más dañados con el tsunami. Sin trabajo, los migrantes dejarán de enviar remesas a sus familiares que se quedaron en México, y muchos casos, decidirán regresar al país. Por último, ante la incertidumbre económica, las clases medias evitarán los viajes en lo que se restablece la situación –uno o dos años-, golpeando a los países que reciben divisas gracias al turismo.

 

Puebla resentirá las consecuencias de la desaceleración por ser un estado expulsor de migrantes. No es novedad, por ejemplo, que muchas de las comunidades de la Mixteca han enviado a sus jóvenes a gringolandia en busca de las oportunidades que aquí no tiene, y en muchos casos, se sostienen de las remesas que reciben. Incluso, en muchos de esos municipios, no se ven jóvenes lugareños, porque todos han abandonado el terruño. Una cifra conservadora proveniente de investigadores universitarios señala que en los últimos diez años han dejado la entidad unos 200 mil poblanos para irse a perseguir el american way of life.

 

¿El gobierno marinista está preparado para recibir por lo menos a la mitad de ellos? ¿José Antonio López Malo y Pericles Olivares tendrán idea de lo que se viene? ¿Cómo darán empleo, de un día para otro, a uno 100 mil poblanos que decidan regresar en el vendaval económico? ¿O para qué se creó la pomposa Secretaría del Trabajo y Competitividad? ¿Para darle chamba a uno de los amigos favoritos del gobernador?

 

Sin remesas de por medio, además, otra área del gobierno tendrá trabajo doble. Los programas sociales deberán dirigirse a paliar las carencias de las familias que antes vivían de las remesas y ahora deberán hacerlo de las dádivas gubernamentales. ¿Desbocado en su campaña rumbo a la gubernatura, Zavala se ha sentado a pensar en su responsabilidad? ¿O el dinero seguirá utilizándose en una estructura electoral y no en ayudar a los más necesitados?

 

El razonamiento es sencilla: la crisis de seguridad pública se agravará si no se atiende la crisis económica por el regreso de los migrantes y la falta de remesas. Si Pericles Olivares, López Malo y Zavala no se ponen a trabajar, seguro las áreas de seguridad tendrán más problemas, porque Los Zetas, La Familia y compañía encontrarán el caldo de cultivo adecuado para reclutar efectivos para sus actividades delictivas.

 

El gobierno marinista debe prepararse desde hoy, porque sin acciones concretas, todos los poblanos vamos a sufrir las consecuencias.

 

 

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