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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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Héroes convocados o cómo recuperarlos

 

 

 

Jorge Estefan Chidiac, alejado de los primeros lugares en las encuestas que lo posicionen en la lucha por el 2010, inesperadamente topó con un tema que de explotarlo correctamente podría elevarlo a la categoría de héroe cívico: exigirle al secretario de Hacienda los nombres de los empresarios nacionales que provocaron la devaluación del peso mexicano en la última semana y que el mismo Agustín Carstens acusó como los provocadores de la especulación que obligó al Banco de México a subastar casi 10 mil millones de dólares en pleno tsunami financiero mundial. José López Portillo un día los llamo “sacadólares” y prometió que aunque ya nos habían saqueado, no lo volverían hacer. Pues lo hicieron, y el dólar llegó a cotizarse en 14 pesos, comprometiendo el futuro de varias empresas, así como proyectos personales. Son malos mexicanos. Y si Jorge Estefan los lleva ante la justicia, se convertirá en el ídolo de los poblanos que lo querrán como gobernador.

 

El endurecimiento de la posición de Estefan es legítimo y oportuno. El diputado priísta presidente de la Comisión de Hacienda le exige al secretario panista de Hacienda el nombre de los especuladores que tanto han lucrado con las crisis económicas recurrentes. Vivales, les llamó otro diputado. Si le dan los nombres, los bonos de Estefan se irán al cielo y tendrá mayores argumentos para pelear la sucesión. Se vestirá de héroes. Y es que precisamente en este periodo de crisis, necesitamos héroes convocados.

 

Una de nuestras corresponsales cibernéticas, Jennyfer López, también conocida como Carmen Serdán, voz lúcida y crítica, después de leer el “En esto creo” de Manola Manjarrez, aboga por que en este diario se habrá un espacio que recupere la memoria de los héroes perdidos de la historia nacional y local. ¿Quién le entra?

 

“En casi todos los diarios impresos y electrónicos, para variar, las notas más leídas y con mayor impacto son los escándalos de todo tipo, sobre todo, los más comentados por los pasillos de las dependencias de gobierno, en los cafés y en la familias poblanas, son precisamente cuando se denuncia o destapa alguna cloaca, la cual para desgracia de los mexicanos, y en este caso los poblanos, estamos inundados.

 

“Precisamente por eso, y en base a la columna que publicaron en la Revista Vip como líder de opinión, lo cual te felicito, retomo tus palabras: “…Defender y velar por el bienestar público… Hay que perder el miedo a las comparaciones; a que otros nos muestres que somos mejores que otros. A lo que sí debemos temer a no ser suficientemente capaces para despegar…” desearía que nosotros los poblanos se repitan hasta que se grabe en el colectivo general, que Puebla ha tenido y tendrá si es que se cumple el deber de manera honrada, digna y respetuosa un cargo público.

 

“¿A quién me refiero?

 

“Me baso en la entrevista que publicaron en la columna “En esto creo” a Manola Álvarez Sepúlveda, de la reportera Elisa Vega Jiménez y en uno de sus párrafos que a la letra dice: “…Muchos de los políticos actuales no tienen ni idea de la historia. Tú escuchas sus discursos en los aniversarios históricos y dices “¡no puede ser!”, si conocieran de historia no harían lo que hacen…”

 

“…Debemos a los malos maestros el poco interés de los mexicanos por conocer su historia.
Hoy hay más libertad pero, los diputados, sobre todo los locales, seguían la línea del gobernador, entonces a mí me enorgulleció mucho, como diputada local, lograr que se aprobara mi iniciativa de poner con letras de oro el nombre de Gilberto Bosques Saldívar, un poblano reconocido en todo el mundo por salvar a 40 mil judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Pensaba “No importa que nunca vuelva a ser política, voy a luchar porque las cosas sean con apego a la constitución”, lo cual pasó (risas)…”

 

“Efectivamente, tiene razón la abogada Álvarez Sepúlveda, además como  historiadora, podría ilustrarnos de este ilustre personaje Gilberto Bosques Saldívar, quien por ser mexicano el director de origen judío Steven Spielberg que cuenta la historia de Oskar Schindler, un empresario alemán que salvó las vidas de un millar de judíos polacos durante el Holocausto. Está basada en la novela El arca de Schindler escrita por Thomas Keneally, no lo va a dirigir (odia a los mexicanos).

 

“No desacredito la acción de Oskar Schindler, además que era alemán y se la jugó, pero el papel y acciones que efectuó nuestro compatriota poblano, son dignas de ser repetidas una y otra vez.

 

“Dudo que se efectúe por el momento una película internacional de ese calibre para que las masas puedan entender el trabajo y el valor de Gilberto Bosques Saldívar, o bien de parte de HBO, para que presentara una serie como la de “Capadocia, un lugar sin perdón” en dónde a nivel internacional no exponen como una sociedad corrupta en todos sus ámbitos, desde el religioso, político y económico (que pinche orgullo) o bien de una productora y director mexicano como la película “Arráncame la Vida”, pero empecemos nosotros, a dar brillo y lustre a nuestro héroes contemporáneos, en dónde los hijos y nietos de los sobrevivientes apoyados por Bosques atestiguan con su vida lo importante que fue la intervención política y diplomática de un hombre que nació en una población rural como Chiautla de Tapia en la época de Porfirio Díaz y eso no fue para él ningún inconveniente para cumplir su deber como hombre y como un gran mexicano.

 

“Estoy de acuerdo que la política mata a la cultura, y sería estúpido escribirle al Secretario de Cultura o al de Turismo para que efectuaran un evento o se promoviera una avenida importante de Puebla con su nombre. Vaya, es perder el tiempo, pero sentados mascullando en la intimidad de la computadora y tragando noticias asquerosas no estamos dejando nada a nuestra sociedad.

 

“Espero te entusiasme la idea, y abras una columna en dónde un periodista historiador nos narre y haga del conocimiento público los grandes héroes olvidados de nuestra pequeña patria, para que el mote “precioso” ya pase a la historia y deje de ser el pinche apelativo que nos identifica”.

 

 

 

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