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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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¿Nuevos magistrados a la mafia?

 

 

Para toda la familia Mejía Martínez, por la pérdida irreparable de La Chata

 

 

El Tribunal Superior de Justicia continúa siendo tierra de nadie, y la decepción cunde entre el foro de los abogados porque el esperado redentor, León Dumit Espinal, literalmente duerme el sueño de los justos. Quien se supone debía remediar los excesos de su antecesor se ha tomando las cosas con tal parsimonia que en sus oficinas sólo puede ser encontrado después de las seis de la tarde, dedicando las mañana a un desayuno calmo. Y es que casi dos meses después de que el prestigiado Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO) señalara al Sistema de Administración y Procuración de Justicia como el principal freno de la entidad, el magistrado presidente no ha vertido comentario alguno y tampoco ha llamado al orden a la mafia de magistrados que hacen y deshacen desde su posición inamovible, es decir, hasta el retiro obligatorio de los 75 años.

 

Un mínimo rayo de esperanza, sin embargo, llega con la designación de los tres próximos magistrados que integrarán la Cuarta Sala de lo Civil. Según la terna enviada por el gobernador Marín y varias consultas a los altos mandos del poder, los favoritos para ser electos por el Congreso del Estado son dos jueces de primera línea: José Montiel Rodríguez y Margarita Gayosso.

 

Egresado de la Escuela Libre de Derecho y miembro de la misma generación que José Othón Bailleres, se equivocan los que afirman que José Montiel Rodríguez pertenece al grupo de Guillermo Pacheco Pulido. Fue designado juez de primera instancia en los tiempos de Fernando García Rosas antes de cumplir los 30 años, y ya en la etapa de Pacheco Pulido integró la Comisión Especial para reformar los Códigos Civiles y Penales. Por su parte, Margarita Gayosso también lleva años a un excelente nivel, y era la elegida para suplir a Fernando Rosales Bretón, el ex Procurador defenestrado.

 

Se trata de sangre nueva y competente para el Tribunal Superior de Justicia que, sin embargo, deberá lidiar con las mafias existentes. Tres nuevos magistrados que se unirán a los 21 existentes, quienes conforman una casta inamovible que no le rinde cuentas a nadie, y que sistemáticamente se ha opuesto a crear un órgano independiente capaz de gestionar la carrera judicial y los recursos del TSJ, con tal no de molestar al Poder Ejecutivo, su verdadero jefe.

 

Los primero que tendrían que llegar a remediar son los puntos críticos señalados en el Índice de la Competitividad 2008 del IMCO. Puebla se convirtió en el estado peor calificado en dos de los indicadores relacionados con el poder judicial: el índice de imparcialidad de los jueces y el índice de calidad institucional de la justicia, al retroceder 8% y 9%, respectivamente. En el índice de eficiencia en la ejecución de las sentencias, pasó de la posición 3 a la 20, al bajar 12% su calificación. Se incrementó 57% el número de hogares que dijeron sentirse inseguros. A pesar de haber bajado 4% el número de delitos por cada 100,000 habitantes, esto no mejoró su calificación ya que otros estados avanzaron más. Por último, abandonó la última posición en el índice de corrupción y en el indicador de duración de procedimientos mercantiles al mejorar 39% y 115% respectivamente.

 

No puede extrañarnos la evaluación del IMCO, ya que el TSJ tiene grandes problemas incluso para definir el sistema de ingreso y promoción de la carrera judicial. Como recordamos, hace dos meses también Edmundo Velázquez destapó los sofisticados métodos de la magistrada Elba Rojas Bruschetta para distribuir plazas de juez, consistentes en “ensayos escolares”. Los resultados de la prueba fueron suspendidos, sin que hasta el momento se sepa cuándo se va a retomar el procedimiento.

 

Sí, es el Tribunal Superior de Justicia al que llegarán Montiel y Gayosso. Si, en el intocable Tribunal Superior de Justicia, en el que 20 magistrados designados de forma cuasi vitalicia hacen y deshacen, formando clubes del nepotismo, sin un sistema de carrera judicial, sin un Consejo de la Judicatura y cuyos jueces son nombrados con base a elaborar un trabajo escolar sobre “cualquier área de derecho”.

 

Esperemos que aporten algo y no se dejen corromper.

 

 

 

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