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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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Regresa el Frente Amplio Antimarinista

 

 

El clan de los Morales Flores vuelve por sus fueros a la arena sucesoria con la renuncia de Roberto a la secretaría de Salud. Uno a uno, los acuerdos políticos que lograron una sucesión de terciopelo entre Melquiades Morales y Mario Marín se han ido rompiendo, cada vez con mayor estridencia. Ahora, uno de los grupos tricolores con mayor influencia y penetración en el estado apostará su capital político a favor de Jesús, con la posibilidad de ir con otro precandidato en la medida que representa una alternativa al proyecto transexenal del marinismo personalizado por Javier López Zavala. A uno año de que la sucesión marinista se encarrile, los Morales Flores se encuentran libres de todo compromiso con el grupo en el poder.


Melquiades Morales, el Gran Elector de la sucesión de 2004, legó el poder a Mario Marín con varios acuerdos políticos de por medio, y de los que Roberto Madrazo, entonces dirigente nacional del tricolor, fue testigo de honor. La vieja máxima de protección y complicidad incluía la trascendencia sexenal de varios personajes representativos del melquiadismo con el objetivo de evitar golpeteos políticos a la figura del que en unos meses se convertiría en ex gobernador.


Las fichas de negociación del melquidismo incluyeron varios personajes: Carlos Arredondo al número dos de la lista plurinominal del Congreso; tres secretarías de despacho para personajes identificados con la corriente; así como la presencia de un melquiadista de nivel en Carreteras de Cuota dadas las irregularidades financieras en el organismo; y otros cargos de segundo nivel para miembros de la familia.

 

La cereza del pastel, por supuesto, fue la candidatura al Senado para el propio Melquiades Morales Flores. El único vetado fue Ernesto Echegueren.


Marín cumplió puntualmente con los acuerdos. Arredondo no llegó al Congreso a pesar de ir como número dos de la lista plurinominal por la victoria tricolor en 25 distritos electorales, pero a Roberto Morales Flores, Pedro Ángel Palou y Alberto Jiménez Merino les fueron asignadas las carteras de Salud, Cultura y Agricultura; la dirección de Seguridad Vial fue para Chucho Morales junior y a David Villanueva Lomelí le dieron un cargo de segundo nivel para en la Sedecap, con el objetivo de vigilar posibles auditorías y cacerías de brujas contra funcionarios del sexenio anterior. Victor Giorgana llegó a Carreteras de Cuota para sanear financieramente del organismo. Y por último, Marín no objetó la candidatura de Melquiades Morales al Senado como número uno de la fórmula, dejándole el dos a Mario Montero.


Marín, es cierto, cumplió, pero también se limitó a ello. Los espacios políticos, siguiendo el cronómetro del reloj sexenal, nunca se abrieron para quienes habían participado en el sexenio anterior. Cero promociones u oportunidades. Poco a poco los acuerdos se fueron rompiendo. Palou dejó Cultura para irse como rector de la Udla. Después de la elección de Melquiades Morales como senador, David Villanueva abandonó la Sedecap ante el bloqueo constante de Zavala y el Víctor Manuel Sánchez Ruiz. Chucho Morales junior, aunque un tiempo fue favorito del general Mario Ayón, termino congelado y trasladado a la Policía Metropolitana en calidad de convidado de piedra. Víctor Giorgana dejó saneado Carreteras de Cuota y desde el 2007 se convirtió en el gurú de Blanca Alcalá.


Así, los melquiadistas abandonaron el barco marinista, a veces por la buena y las más, por la mala. El último lazo que quedaba entre ambos grupos era Roberto Morales Flores en la secretaría de Salud. El único dique para impedir que el clan del ex gobernador se lanzara con todo en la lucha sucesoria. Y es que no debe olvidarse que en febrero de este año, ante el anuncio de que Jesús Morales Flores se destaparía como aspirante a la gubernatura, el marinismo desató una ofensiva para impedirlo. Así lo relatamos el 22 de febrero:

 

“Ante la amenaza de un melquiadismo en plena reorganización de cara al 2010, el marinismo decidió dar un manotazo sobre la mesa para impedir el destape formal de Jesús Morales Flores, previsto para mañana sábado en el Centro Mexicano Libanés en un desayuno con mujeres, y horas después, el encuentro de las principales figuras del sexenio encabezado por su hermano Melquíades en el bautizo de Carmen María Villanueva -la hija de Verónica Morales y David Villanueva-, al que se prevé asistan Rafael Moreno Valle, Enrique Doger, Jorge Estefan y Víctor Giorgana, en lo que sería el acto de presentación oficial del Frente Unido contra el Marinismo.

 

“El acto de destape oficial de Jesús Morales Flores tiene enloquecidos a la Secretaría de Gobernación y al tricolor, porque su celebración, significaría en los hechos el banderazo de salida de la sucesión. Y sin que el gobernador fuera el protagonista. Para evitar que Chucho se adelante a los tiempos, el marinismo inició una estrategia torpe para  presionar a los Morales que todavía se encuentran en el gabinete. Las presiones se han traducido en sendas auditorías para Jesús Morales junior en Vialidad Estatal y Roberto Morales Flores en Salud.

 

“Desde la semana pasada Chucho Morales junior enfrenta el acoso de la Sedecap en la Dirección de Seguridad Vial. Y aunque desde Gobernación se le tranquiliza constantemente, en el búnker de los Morales Flores lo han leído como un acto intimidatorio. Lo mismo acontece con Roberto Morales en la secretaría de Salud, a quien desde hace semanas se le acusa de apoyar la precampaña de su hermano desde los Centros Estatales en el interior del Estado. El acoso ha llegado al punto que desde la Dirección Administrativa de Salud se ha suspendido el pago ha proveedores hasta que terminen las auditorías que realiza Sedecap”.

 

Hasta ahí la larga pero necesaria cita.

 

El marinismo no pudo impedir el destape de Roberto Morales Flores, y tampoco la reunión del Frente Amplio Antimarinista en el bautizo de Carmen María Villanueva Morales, la hija de David Villanueva y Verónica Morales. Las opciones para el gobernador eran claras: retirar a los dos últimos melquiadistas en el gobierno, o ir, a mediados del mandato, a una guerra abierta con el clan de los oriundos de Ciudad Serdán.

 

Marín optó por la prudencia. Por asepsia removió a Chucho Morales junior de Vialidad Estatal, y aunque dejó a Roberto Morales en Salud, lo desactivo nombrándole a sus dos subalternos de mayor importancia: Ricardo Villa Issa en Servicios de Salud y Leopoldo Eussa en el manejo de las adquisiciones, dictadas desde la secretaría de Finanzas. En cuestión de semanas Roberto comprendió que lo habían convertido en un títere. Hasta que todo estalló.

 

En vísperas de la sucesión, el clan de los Morales Flores decidió desatarse del marinismo. No convenía seguir amarrados por una secretaría en la que no tenían el control de nada. Y entonces decidieron romper escandalosamente. El secretario de Salud se lanzó mediáticamente en contra de Villa Issa y de Polo Eussa, quienes habían despedido a los últimos ocho funcionarios por Morales Flores. Montero, en su calidad de secretario de Gobernación, lo llamó a la prudencia. Y como respuesta, el secretario de Salud reinició su andanada, orillando al marinismo a tomar una decisión: entregarle el control de la secretaria o aceptarle su renuncia. Cualquiera de las dos opciones convenía al clan.

 

El hilo se rompió, y no por lo más delgado. Los Marín y los Morales se han divorciado en vísperas de la sucesión. El pleito será de antología.

 

 

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