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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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EL Proyecto Z, desenfrenado

 

 

Sin pudor ni remordimientos, Mario Marín continua apostado al proyecto transexenal personificado en Javier López Zavala. El desaseo político ya no abarco el uso permanente de la secretaría de Desarrollo Social para la construcción de una candidatura y la entrega de la estructura tricolor a un vicario del zavalismo, Alejandro Armenta Mier. Ahora, la señal de que hay un ganador de la sucesión al interior del marinismo se confirma con la próxima unción de Antonio Hernández y Genis a la Comisión de Procesos Internos, prevista para el próximo miércoles 24 de septiembre, vía Consejo Político estatal. La llegada del hoy director del Conalep no tendría nada de malo si no fuera un zavalista confeso. Ahora, ¿cómo puede garantizar equidad y arbitraje justo un personaje que ya escogió proyecto futurista? ¿Podrá ser Toño Hernández imparcial cuando desde sus sueños y obsesiones hace tiempo que viven al lado del delfín? Por supuesto que no.

 

La convocatoria al cincuenta y cuatro cumpleaños de Mario Montero hizo dudar a muchos, quienes pensaron que Mario Marín estaba cambiando de opinión, o que dejando correr a su compadre, el juego sucesorio todavía existía. Lamento informarle a Don Enrique Montero, Jaime García Calderón, Ricardo Henaine y demás monteristas que su gallo está fuera del juego, y que tan sólo ha sido utilizado como un señuelo para ganar tiempo a favor de su delfín. Hace tiempo que el juego se definió porque, para bien o para mal, Mario Marín vive una sucesión in pectore: su dedo divino hace tiempo señaló a Javier López Zavala. Y llegará hasta el final con él.

 

Mario Marín, quien ya pasó a la historia como el gobernador más desprestigiado de Puebla, quiere pasar también como el único gobernador que ha dejado gobernador. Llevarse por lo menos ese laurel en su cabeza. Y para ello hace tiempo que eligió a Zavala. El momento exacto sólo lo conoce el propio gobernador. Quizá fue desde que inició el sexenio. Probablemente se aclaró el panorama cuando su compadre Montero perdió la senaduría en el 2006. O más adelante, cuando Zavala operó el cuasi carro completo en las elecciones del 2007 y le salvó la vida al gobernador al retener la mayoría absoluta en el Congreso de la Unión.

 

Lo único claro es que a principios del 2008 Marín decidió entregarle las dos estructuras electorales del gobierno para construir la candidatura: el uso de los programas sociales de la Sedeso y la dirigencia del tricolor. Desde entonces, el Proyecto Z no encuentra freno ni reposo, a pesar de las ilusiones que se hagan los monteristas por jugar un juego en el que solamente son señuelos para quitarle “marca” a Zavala. A través de Sedeso, el oriundo de Pijijiapan viaja a diario por el interior del estado para entregar apoyos económicos lo mismo a presidentes municipales que a párrocos y pastores cristianos. A la par, sus alfiles en la SEP, Darío Carmona y Polo de Lara utilizan la estructura de maestro, estudiantes y padres de familia para promocionar a su gallo. Por último, las delegaciones del DIF y del IPJ, por instrucciones precisas de Francisco Ramos Montaño, cierran la pinza entre los jóvenes.

 

Desde la semana pasada el Proyecto Z empezó a perder el pudor para exhibir su poder. En la sierra norte afilian a pastores cristianos; luego en Tepeaca, en plenas horas de trabajo y sin pretexto de un evento de la Sedeso, por vía de Humberto Aguilar Viveros se reunió con 500 operadores electorales del distrito de Tepeaca. Ayer, en un acto de entrega de becas, los jóvenes beneficiarios portaban pulseras con la leyenda “Proyecto Z”, lo que atrajo la atención de los medios de comunicación.

 

Sin embargo, la cereza en el pastel, el colmo de la impudicia, será la unción de un zavalista confeso a la Comisión de Procesos Internos, árbitro en la designación de candidaturas para dirimir controversias entre los mismos priístas. Y en lugar de poner ahí a un personaje independiente, con autoridad moral y política entre los tricolores, llevarán a un personaje viciado de origen por el tatuaje de Z que porta orgulloso en la frente. Por sí mismo, Antonio Hernández y Genis no tiene ningún problema; lo tiene a partir de declararse miembro de un clan. Nunca será un árbitro justo.

 

El choque de trenes, producto de la intención por instaurar un proyecto transexenal, se encuentra servido y más tarde que temprano se producirá. Lo protagonizarán no solo los grupos priístas no marinistas, como Enrique Doger y el clan de los Morales Flores. También, en primera fila, está Mario Montero, resentido por sentirse engañado. El señuelo de un juego perverso.

 

 

*** Sí habrá final feliz. Todo indica que el mentiroso Juárez Acevedo encontró su merecido. Su caída es inminente después de un año de acumular pruebas en su contra. El fallo en su contra del Trife resultó mortal porque los priístas se quedaron sin pretextos para defenderlo.

Descanse en paz el cínico presidente de la CAIP.

 

 

 

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