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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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La guerra por el magisterio

 

 

Hace tiempo que el marinismo busca cómo vulnerar el principal activo de Rafael Moreno Valle  rumbo al 2010, la madre de todas las batallas: su estrecha relación con Elba Esther Gordillo y el invaluable apoyo electoral que significa el magisterio. No sería aventurado afirmar que el competido proceso electoral que enfrentarán los tricolores –cualquiera que sea su candidato- se decidirá en una parte por el apoyo de la base magisterial, y por el otro, el control de los medios de comunicación. De los segundos el marinismo no se preocupa mucho, una vez que los ha tenido en su bolsa todo el sexenio. Pero de los primeros saben que el PRI no podrá retener la gubernatura si no cuenta con el apoyo decidido de los maestros. ¿Pero si éstos se la juegan con La Maestra, y ésta con Moreno Valle, cómo apoyarán al candidato tricolor?

 

El marinismo, por una ocasión, está de suerte. Hace meses que navegar en el magisterio nacional es una empresa complicada. Hace meses corrió el rumor de que el círculo más cercano de Elba Esther Gordillo se había fracturado, por lo que le brincaban rebeliones magisteriales, políticas y hasta familiares. Se habló por ejemplo, que sus dos hijas, Maricruz Montelongo y Monica Arriola se han propuesto deponer a La Maestra con la ayuda de Rafael Ochoa al frente de la dirigencia nacional del SNTE. Y aunque Elba Ester le quiso cortar la cabeza a éste último para reemplazarlo por Sanjuana Cerda, la resistencia de las bases lo impidió.

 

Uno de sus cuadros más fieles, Miguel Ángel Godínez, fue prácticamente expulsado de la coordinación de la bancada panalista en la Cámara de Diputados, y Elba Esther también lo despojó de la interlocución con el gobierno federal. Fernando González –casado con Maricruz Montelongo- también le juega las contras desde la subsecretaría de educación básica de la SEP, donde vive su aborrecida Josefina Vázquez Mota. Y por si fuera poco, Francisco Arriola, ex esposo y tesorero del SNTE, también se ha aliado con Rafael Ochoa Guzmán para quitarle a Elba Esther el control de la secretaría general.

 

Bueno, tan mal anda de cuadros leales La Maestra, que tuvo que reciclar al impresentable Jorge Kawaghi para hacerlo dirigente nacional del PANAL, una vez que nadie quiso hacerse cargo del puesto. Y por si fuera poco, la Coordinadora (CNTE) sigue respirándole en el cuello.

 

A muchos ha sorprendido que en un momento de debilidad interna, Elba Esther Gordillo haya emprendido el compromiso con el gobierno federal para modificar la relación SNTE-SEP. El Acuerdo Nacional por la Calidad Educativa, aunque representa pocos avances concretos, lastimó el corporativismo de la base al concursar las plazas magisteriales, dejando atrás la nociva práctica de heredar y vender las plazas vacantes.

 

El Acuerdo Nacional ya provocó una gran revuelta en el estado de Morelos, donde la base magisterial dejó sin clases a todos los niveles educativos con el objetivo de regresar al lucro y herencia de las plazas. El curso escolar se encuentra prácticamente suspendido, pero Josefina Vázquez Mota ya anunció que no darán marcha atrás.

 

Aprovechando el descontento de la base y la debilidad coyuntural de Elba Esther, el marinismo juega con fuego al tratar de capitalizar el resentimiento de muchos maestros en contra de su lideresa. La exitosa convocatoria del Frente Estatal de Maestros Priístas (cualquiera que sea su nombre oficial) causó sorpresa hasta entre los organizadores, siendo Cutberto Cantorán el mayor responsable. Pero la respuesta de Elba Esther no tardó en llegar.

 

La urgencia hizo que el mismísimo Rafael Ochoa se apersonara ayer en Puebla para respaldar a los dirigentes de la sección 51 y 23. El diagnóstico que le dieron era casi una obviedad: Javier López Zavala, por medio de Darío Carmona, fue el responsable de la idea de promover una marcha aprovechando la crisis del Acuerdo por la Calidad Educativa.

 

El que avisa no traiciona: el dirigente nacional del SNTE anunció que si el marinismo continúa alentando la revuelta, considerarán rotos sus pactos con Elba Esther Gordillo. Y por tanto, podrían endurecer su posición respecto al marinismo.

 

La idea en sí de dividir al magisterio poblano en maestros priístas y maestros elbistas no es mala. El riesgo es que el pretexto –la molestia por el Acuerdo Nacional- se les salga de las manos y al rato estemos como Morelos, con una revuelta generalizada.

 

 

 

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