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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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¡Malditos puercos!

 

 

Con su desconfianza habitual en el gobierno, muchos mexicanos descreen de la epidemia de gripe de marrano que nos azota. Que si se trata de una conspiración armada por el gobierno de Felipe Calderón para ganar las elecciones federales, o que si se trata de una estrategia de intereses trasnacionales para activar la venta de medicamentos y vacunas producidas por las grandes farmacéuticas. Con su irresponsabilidad habitual, también, corre la broma para desagravar la situación. En internet ya hay una cumbia de la influenza y montones de chistes sobre la necesidad de traer al Doctor House para inventar la cura y generar antipuercos en lugar de anticuerpos. Y que si la gran desgracia de la influenza porcina es la cancelación del concierto del Buki para el próximo sábado. Y el gran descubrimiento son los emoticones del Messenger con cubrebocas. Lo cierto que si el virus N1H1 no existe, lo que sí se nos ha inoculado a todos es el virus del miedo.

 

Puebla ayer cambió su rutina, y a medida que avanzó el día, la psicosis empezó a germinar. La mayoría de los medios escritos locales, salvo CAMBIO y Milenio Puebla, ignoraron la crisis epidemiológia al tenor del gobierno estatal, que todavía ayer por la mañana llevó a cabo un evento de entrega de armas, exhibiendo su irresponsabilidad y superficialidad, pues ninguno de los funcionarios del primer nivel portaban tapabocas, una de las medidas sugeridas por la secretaría de Salud federal para evitar los contagios. La misma ligereza, por ejemplo, que tuvo Blanca Alcalá para poner a sus subordinados a hacer ejercicio el sábado pasado al aire libre, cuando ya se había declarado la alerta de emergencia. Igual que Alejandro Armenta, que puso a correr a los cuadros tricolores por la unidad en un ambiente patógeno.

 

La falsa calma terminó ayer por la mañana y arrebató la tranquilidad a los poblanos. Los noticieros radiofónicos matutinos, en especial el de Javier López Díaz, se llenaron de reportes de enfermos y muertos, atenazando la psicosis. El punto culminante llegó cuando el presidente de la Comisión de Salud del Congreso local, el priísta Mario Méndez, confirmó falsamente la muerte de una paciente en el hospital de San Alejandro, la mujer relatada ayer en esta columna.

 

Literalmente, entonces, el gobierno sufrió un desconcierto: alternadamente, Montero y Marín López salieron a los medios a negar y afirmar que hubiera casos sospechosos y ningún muerto. En entrevistas radiofónicas el titular de Gobernación aceptó por lo menos diez casos sospechosos, pero en su conferencia de prensa retiró la versión. En un mismo acto, el secretario de Salud aceptó las sospechas y se contradijo así mismo. Así que el parte oficial sigue en la misma línea: en Puebla no hay influenza. ¿Hasta cuándo? Máxime que por un lado tenemos a 120 kilómetros el principal foco de infección, y reportes periodísticos atribuyen el origen de la enfermedad a una granja porcícola en Perote, Veracruz, a unos kilómetros de Puebla.

 

El mexicano común, pues, se defiende además con la teoría de la conspiración alimentada por la ineficiencia informativa del gobierno federal. Hablamos de una mentira, por ejemplo, tan eficaz que arrastró a Barack Obama, el gobierno de Estados Unidos y su Centro de Epidemiología, así como a España –que confirmó en Albacete a su primer caso- y los de Francia, Inglaterra y Francia. Por cierto, el gobierno francés culpó a la administración calderonista de ineficaz para detectar la pandemia. Lo gracioso es que en pleno cultivo del virus, el presidente Obama habría estado expuesto a la infección en su visita al país.

Exista o no el virus de la influenza, el virus del miedo sí que penetra en el cuerpo. De aquí al 6 de mayo viviremos un cuasi toque de queda, a la búsqueda de enfermos y muertos, porque una vacuna tardará meses en desarrollarse. El gobierno estatal, a regañadientes, hizo lo tenía que hacer: suspender cualquier actividad pública. Ahora queda extremar el monitoreo en los hospitales públicos y privados. Y sobretodo: decir la verdad cuando se confirmen los primeros casos. Llegó la hora de la psicosis. ¡Malditos puercos!

 

 

*** Crece la paranoia. Mensaje de un médico del DF. “Soy médico especialista en enfermedades respiratorias y en terapia intensiva, actualmente en los institutos nacionales de salud se está viviendo una emergencia severísima ante la realidad de la infección por influenza, cada vez más pacientes son internados en la unidad de terapia intensiva, sin embargo, a pesar de los heroicos esfuerzos de todo el personal (médicos, enfermeras, especialista, etc. ) los pacientes continúan falleciendo irremediablemente, la verdad es que los tratamientos antivirales no están surtiendo el efecto esperado a pesar de las dosis elevadas.

 

“Se tiene un gran temor entre el personal, la posibilidad de contagio es muy alta dada la fuerte virulencia del virus. El caos empieza a reinar en las unidades de atención de los hospitales Manuel Gea Gonzalez, INCAN, INER, INP y no sabemos qué hacer, el personal está empezando a ausentarse y muchos están optando por retirarse o solicitar vacaciones. La verdad es que la mortalidad cada vez es más alta por lo menos en el hospital donde laboro fallecen de 3 a 4 pacientes diarios por esta epidemia, y nosotros ya lo estábamos notando desde hace más de 3 semanas, entonces la mortalidad es mucho más alta a la comentada por las autoridades que tratan de ocultar la información verídica.

 

“A nosotros se nos ha comentado que no hablemos con reporteros, que se nos sancionará si hablamos con alguien de la prensa, así mismo se nos recomienda no poner en los certificados de defunción la causa básica de la muerte (INFECCIÓN POR INFLUENZA), se comenta que debemos anotar neumonía, insuficiencia respiratoria aguda, o sepsis y no la causa real para ocultar el número exacto de defunciones. Es una pena y un gran temor el que vivimos actualmente, no sabemos qué hacer, cada vez pacientes más jóvenes de 20 a 30 años están muriendo ante nuestra impotencia y tristeza como personal de salud”.

 

 

 

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