Inicio >> Columnistas >>Tiempos de Nigromante

Columnistas

   

Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

[email protected]


 

 

 

 

Micalco rumbo a la reelección

 

 

La política, como fenómeno social, también responde a los estados de ánimo. Y si hasta antes de julio la candidatura de Rafael Moreno Valle generaba euforia entre sus adeptos e incluso muchos priístas buscaban poner pie dentro de él, las cosas no terminan de marchar bien ahora ni siquiera en los espacios que se daban por seguros. No hablamos de la intensificación de la resistencia de Humberto Aguilar Coronado y Ana Teresa Aranda, formalizada ya en un bloque. Los problemas del senador llegan ahora su supuesto aliado natural, el Partido Nueva Alianza. Su candidatura –y eventual alianza por el PAN- era un hecho cierto en la mente de la comentocracia. Jamás se imaginó otro posible aspirante. Y resulta que salido de la nada, el alcalde de San Martín Texmelucan decide alzar la mano, destaparse, buscar la candidatura del partido magisterial y asestarle algunos coscorrones a Moreno Valle. “Si quiere la candidatura del PANAL, que deje al PAN”, dice el también dueño de Cerámica Santa Julia. Que Noé Peñaloza embista al senador significa que los enanos le han crecido por todos lados y ya cualquiera se siente con tamaños para hacerle frente.

 

Sí, suena a broma el destape del edil de San Martin Texmelucan. Y tampoco digo que Elba Esther Gordillo vaya a darle la candidatura en detrimento de su ahijado político, o que Jorge Kawaghi de pronto descubra un mejor potencial electoral. Pero lo interesante son las consecuencias: Moreno Valle tiene otro frente abierto que deberá atender al mismo tiempo que trata de alienar a los incorregibles Aguilar Coronado y Ana Teresa. Y es que Peñaloza podrá parecernos muchas cosas, pero qué ocurriría si se convirtiera en la disidencia del senador desde el PANAL. Si descubre y critica los contubernios o la amistad entre Moreno Valle y Cabalán Maccari, dirigente estatal del partido magisterial al que ningún líder sindical le toma las llamadas. Si denuncia un proceso amañado a la hora de firmar una alianza.

 

En pocas palabras: Moreno Valle ya tiene suficiente con dos disidencias intransigentes dentro de Acción Nacional. ¿Soportaría otra pero ahora desde el Panal? ¿Cuántos frentes abiertos puede resistir el senador? Por minúscula que parezca su figura política, Peñaloza puede convertirse en un instrumento del Proyecto Z para desestabilizar al morenovallismo desde el partido de Elba Esther. La hipótesis es claramente plausible.

 

Repito: por la mente de nadie pasaba una figura que opusiera al morenovallismo desde el Panal. Ni siquiera al propio senador, más entretenido en las cuitas que le genera la duda que mantiene en vilo al panismo: ¿se quedará o se irá Rafael Micalco de la dirigencia? El tema se vuelve de urgencia luego de que en un acto de sensatez el Comité Directivo estatal solicitó el CEN adelantar para octubre el proceso previsto para noviembre y así evitar interferencias en los procesos internos para designar candidatos a gobernador, alcaldes y diputados. César Nava, por supuesto, autorizará e inmediatamente destapará una olla de grillos en Acción Nacional para adueñarse de la dirigencia. Y Moreno Valle no quiere perder.

 

Rafael Micalco, es cierto, es acusado de ineficiente después de perder dos elecciones consecutivas y por amplísimo margen. La permanencia, en ese sentido, es problemática. Pero más lo es el buscar el nombre de un nuevo dirigente estatal. El grupo de Eduardo Rivera Pérez mantiene el control del Consejo Estatal, órgano que se encargará de la ratificación de Micalco o la designación de un nuevo dirigente. Así, siendo grupo mayoritario, descarte cualquier posibilidad para Ángel Alonso Díaz Caneja o Roberto Grajales. Pero fuera de esa certeza crecen las dudas.

 

Uno de los promovidos por la familias custodias es José Antonio Díaz García. Pero su candidatura no convence ni a Eduardo Rivera ni tampoco a Moreno Valle. ¿Por qué? Porque su discurso es el de un verdadero perdedor: mesa en la que se dignan a escucharlo, el Mosco propone que en el 2010 el PAN no presente candidatos. Sí, como lo oye. Que para evidenciar al aparato marinista se necesita una estrategia como la del PAN en 1976: de plano ni presentar candidato y denunciar la opresión mediante el silencio. Que Zavala o quién sea se vaya solo. Y eso evidenciará al aparato tricolor. Y la sociedad reflexionará.

 

Por supuesto, ese argumento es una estupidez para Moreno Valle –que quiere ser gobernador- y Eduardo Rivera –busca la alcaldía-. Así que han decidido mirar hacia otro lado. Pero nada mas no ven por dónde. Dos personajes que les agradan, Leonor Popócatl y Gustavo Guevara, están impedidos para buscar la dirigencia al formar parte de la Comisión Electoral.  Pablo Rodríguez dejó de ser confiable cuando se abstuvo el sábado pasado en la elección César Nava y formó parte de los 29 votos del bloque anti-Calderón.

Otro posible candidato es Guillermo Velázquez, pero de él debemos recordar que fue removido de la coordinación de los diputados federales bajo los cargos de ser morenovallista. Y de acuerdo con el bloque de Ana Teresa y El Tigre Aguilar, impedirán que llegue un incondicional del senador.

 

Así que todo indica Rafael Micalco se quedará al frente. No por ser el dirigente idóneo, sino porque parece imposible encontrar un personaje que genere consenso.

 

 

> Columnas anteriores

 

 

 

 

 


       

 



     PUBLICIDAD