Inicio >> Columnistas >>Tiempos de Nigromante

Columnistas

   

Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

[email protected]


 

 

 

 

Deuda y elecciones

 

 

Bendita sucesión gubernamental. Pasión genética para nuestros políticos, obsesión redundante para los periodistas, la guerra rumbo a Casa Puebla provoca que temas graves y urgentes como el impacto de la crisis económica en las finanzas públicas se convierta en algo intrascendente. Enfrascados en la guerra de declaraciones que se cruzan los priístas, ensismismados en la capacidad de convocatoria de tal o cual aspirante, dejamos pasar por alto la devastación del empleo y la caída brutal del Producto Interno Bruto, que ya se calcula en casi 10 por ciento para el final del año, un estimado peor de lo ocurrido en la dramática crisis de 1995-1996. El alza de impuestos y servicios del gobierno es inminente, pero al periodismo local sólo le interesa cuándo aparecerán las encuestas que definirán si Zavala en verdad va o no en la delantera. El reduccionismo de los actores políticos y económicos espanta.

 

Un ejemplo de la gravedad que pasamos por alto es el manejo financiero realizado por el gobierno estatal. A Mario Marín le tocó el paraíso de los excedentes petroleros, la descentralización de recursos federales y el crecimiento exponencial de los ingresos estatales. Como diría López Portillo, la administración de la abundancia. Las finanzas públicas, por si fuera poco, engordaron gracias a varias líneas de crédito que nunca fueron explicadas en monto, intereses y plazo a pagar. De 3 mil millones heredados por Melquiades Morales, el último reporte entre deuda directa y contingente cifraba en 10 mil 700 millones el monto de los créditos contratados por el actual gobierno.

 

Y ahora, en medio del shock financiero que azota al país por la disminución de ingresos del petróleo y la captación de impuestos por la caída de la actividad económica, el gobierno marinista recurre a la puerta fácil: más deuda. Cargarle a las próximas generaciones el peso de la ineficacia actual. Gerardo Pérez Salazar valora todavía la cantidad concreta, pero ya hay certeza de que la solicitud de la línea de crédito se enviará en octubre al Congreso local para su autorización, que será obsequiada por una mayoría priísta dócil. La cantidad se maneja entre mil y dos mil millones de pesos.

 

Así que si Gerardo Pérez Salazar pidiera mil 500 millones, el monto total de la deuda del estado de Puebla llegaría a 12 mil 200 millones pesos. Es decir, que en cinco años el gobierno habría comprometido recursos por 9 mil millones. ¿Cuál es la tasa contratada, con cuáles bancos y cuál es el plazo? Son misterios reservados por la Secretaría de finanzas y Administración.

 

El crédito, por sí mismo, no es malo y su uso es recomendable para estimular la economía precisamente en esta etapa de crisis. Lo inexplicable es que el gobierno marinista haya recurrido a los empréstitos en la etapa de vacas gordas, cuando recibía dinero a manos llenas al grado de gastar, tan solo en 2008, la friolera de 47 mil millones de pesos, que con todo y crisis, para éste 2009 se reducirían a 43 mil.

 

Pero las previsiones financieras siguen bajando: con todo y recortes el presupuesto del 2009 llegaría a 39 o 40 mil millones. Faltan otros tres mil. Ahí se plantea el crédito. Pero si tomamos en cuenta que Agustín Cartens ya prometió las entidades liberar el Fondo de Estabilización Petrolera y a Puebla le tocarían algo así como mil 800 millones. ¿Entonces para qué pedir un nuevo préstamo?

 

El manejo financiero del gobierno marinista, además de cuestionable, es bastante opaco. Si entre 2005 y 2009 se recibieron carretadas de dinero provenientes de los excedentes petroleros que solamente podían utilizarse para obra pública, para qué se utilizaron los 7 mil quinientos millones contraídos en esos mismos años. ¿Para pagar el parque industrial de La Célula, y ya no el recinto fiscalizador? ¿El nuevo Centro Expositor que no tiene para cuándo terminarse y menos para que empiece a rendir frutos? ¿Para los proyectos de Valsequillo que siempre condujeron a nada?

 

Pero si el manejo de las finanzas públicas es malo, peor parece ser la gestión de la crisis. Por allá de marzo se manejo un paquete de medidas para activar la economía local por 444 millones de pesos, pero lo único que se materializó fue bajar el sueldo de los altos funcionarios. Y el dinero destinado al Programa de Empleo Temporal, coordinado por Desarrollo Social, sólo acabó fortaleciendo políticamente al Proyecto Z pero no reactivó la economía. Pero resulta que para el Centro de Finanzas Públicas de San Lázaro, en Puebla no hay programa anticrisis. ¿Entonces?

 

Ojalá Gerardo Pérez Salazar pudiera dar respuestas a estas interrogantes en la rueda de prensa que ofrecerá hoy para explicar las razones del nuevo crédito. A él más que a nadie ayudar a desvelar los misterios de las finanzas públicas, porque lo peor que podría ocurrirle ahora que tiene aspiraciones de llegar a la alcaldía es que la información se filtre en plena campaña.

 

Y dentro de las preguntas a realizar, sería bueno que el secretario aclarara por qué los mayores montos de deuda se solicitaron en 2006 y 2007, años electorales por antonomasia. Y por qué ahora se pedirá otro para 2010, en año de la lucha por el poder. ¿Será que ahí reside la clave de retener la gubernatura? ¿O la clave los carros completos conseguidos por Mario Marín?

 

 

 

> Columnas anteriores

 

 

 

 

 


       

 



     PUBLICIDAD