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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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Elección (primaria) de Estado

 

 

Un partido de fútbol, en el primer segundo de juego, inicia empatado a cero. Después, un acierto propio o un error del contrario culminan en un gol que rompe el equilibrio inicial. Y ahí comienzan las estrategias de cada escuadra. Unos buscarán administrar su  ventaja e incluso ampliarla, mientras que los contrarios querrán un regreso a la posición original del empate y luego marcar sus propios goles. Es un axioma que equipo que anota primero, puede administrar mejor su estrategia: defensiva, ofensiva o al contragolpe. Y otro axioma más es que ningún empate dura eternamente. Valga la analogía futbolera para aplicarla al empate técnico entre Javier López Zavala y Enrique Doger. Según La Jornada de Oriente, Beap, Consulta Mitofsky e Intolerancia el empate se ha roto y el delfín marinista ya le saca a su opositor una media que va de los cinco a los quince puntos. Ayer mismo, Más Data de José Zenteno presentó su sondeo y reconoció el crecimiento experimentado por Zavala, aunque no al grado de romper dicho empate. Por nuestra parte, esperamos todavía los resultados de la encuesta contratada al Gabinete de Comunicación Estratégica de Liébano Sáenz, pero parte sustancial del análisis ya puede realizarse con la información disponible.

 

No tengo dudas sobre el crecimiento del potencial electoral de Javier López Zavala en el último mes y medio resultado del sprint final del aparato burocrático y de medios de comunicación al servicio del proyecto transexenal. Un crecimiento que si bien no es artificial, fue financiado enteramente con el presupuesto público. Una verdadera elección de Estado. O mejor dicho, una elección primaria de Estado puesto que apenas se trata de la postulación del candidato del PRI.

 

Por definición, la instauración del proyecto transexenal marinista para el propio gobernador es una cuestión de Estado: obtener protección e impunidad, así como asegurar influencia en la clase política para los próximos dos o tres sexenios no acepta rebatimientos morales o éticos. Todos los recursos disponibles al alcance del Estado, desde el uso y abuso del erario hasta un eventual recurso a los medios de coacción pueden ser perfectamente utilizados. Es una cuestión de poder. En ese sentido, el enemigo de Enrique Doger y Chucho Morales no es Javier López Zavala. Ni siquiera el gobernador Marín. Ambos luchan contra el Estado.

 

Sólo en la elección de Estado puede entenderse el crecimiento electoral del delfín en el último mes y medio, lo cual también lo vuelve perfectamente explicable. En estos meses CAMBIO ha detallado el enorme despliegue de la burocracia estatal en la promoción del nombre del secretario de Desarrollo Social.

 

Desde el famoso caso del telemarketing contratado a la empresa By Power Media de los hermanos Limón a las numerosas giras en el interior para entregar no solamente los recursos de los programas propios de la dependencia que dirige, sino de todo el gobierno estatal. Una estrategia bautizada como la caravana zavalista. Zavala asiste a un punto geográfico respaldado por todos los apoyos y servicios que ofrecen las dependencias estatales. Un apoyo, por gigantesco, monstruoso. Una pelea contra el Leviatán.

 

El activismo del secretario de Desarrollo Social implica bodas, bautizos, graduaciones, funerales, entrega de becas, tinacos, pisos dignos, premios del maratón, bailes populares, apoyos a curas y pastores, reparación de aulas, entrega de vacunas, despensas, documentos oficiales, instalación de carpas, festejos, discursos patrios, brindis y un inmenso uf y recontra uf. Además, por si fuera poco, un enorme cobertura de medios de comunicación dedicados a la propaganda de sus acciones y pocos centrados en la crítica del dispendio. Como cereza del pastel, la compra de conciencias de encuestadores como Parametría y Mitofsky que tienen poco que perder en el mercado local y por ello se arriesgan al error mercantilista para desvirtuar el empate técnico de mediados de octubre. Todo con tal de presionar a una presionable María de las Heras. O como ella misma dijera en su Twitter: le echan encima 300 sondeos.

 

Así que todo indica que Zavala sí rompió el empate técnico. Raro sería que no consiguiera con el enorme despliegue de las caravanas zavalistas recorriendo el estado, promocionando su nombre y multiplicándolo por mil, sumado a la propaganda de los medios adictos que ven en el delfín otro sexenio de bonanza. El Estado actuando con toda su potencia para aplastar a sus disidentes, llámense Doger, Chucho Morales o Alberto Amador Leal. Un Leviatán de 50 mil millones de pesos disponibles en el presupuesto. Ninguno de los opositores maneja ni siquiera un uno por ciento de esa cantidad. Y si la tienen, es dinero propio, no público.

 

Un apunte: este análisis ofrece una explicación al posible quiebre del empate técnico, pero no califica la estrategia como moral o inmoral. Simplemente es un diagnóstico de cómo la guerra de los rebeldes no tiene personalización específica, sino detalla una batalla contra el dinero público y toda su enorme potencia. El mismo aparato al que se enfrentará Moreno Valle: el Leviatán que utilizará todos sus recursos para sustituir la falta de empatía de Zavala con varios sectores de la población.

 

Y aún así, esperamos los resultados del Gabinete de Comunicación Estratégica.

 

 

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