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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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Brillante precandidato, pésimo secretario

 

 

El éxito del precandidato Javier López Zavala es inversamente proporcional a su desempeño como secretario de Desarrollo Social. Y es que de acuerdo con el Coneval (Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social), la instancia constitucional encargada de medir la pobreza de un país pobre, Puebla se desplomó al lugar 30 del rankig nacional. Dicho de otra forma: oficialmente ya somos el tercer estado más marginado del país. Un fracaso rotundo para quien tomó la Sedeso en marzo del 2008 cuando según el mismo tipo de mediciones nos ubicó en el séptimo lugar al final de la gestión de Alejandro Armenta, hoy dirigente estatal del PRI. En tan sólo un año, siguiendo el mismo documento que fue presentado a la opinión pública nacional el viernes pasado, la gestión administrativa del delfín marinista nos hizo perder tres posiciones.

 

El desplome del ranking nacional, además, ocurren en los años dorados del presupuesto estatal. Gran parte de los 47 mil millones ejercido en el 2008, según el discurso oficial, se dirigió a privilegiar la política social. La Sedeso, en ese año, tuvo un presupuesto de privilegio cercano a los 4 mil millones de pesos. En conjunto entre 2008 y 2009, Zavala ha ejercido casi 8 mil millones de pesos. ¿Cómo ocurrió el desplome con el dinero del que dispuso? No hay mucho misterio.

 

La explicación radica en que el presupuesto de la Sedeso no está dirigido a combatir la pobreza y reducirla, sino a la construcción de un proyecto político personal rumbo a la gubernatura. Las consecuencias de esta premisa son devastadoras. En primer lugar porque los beneficiarios de la política social no son los poblanos en situación de marginación, sino los grupos de presión y las corporaciones que integran las bases de apoyo del PRI. Así, el presupuesto beneficia la movilización electoral y no la superación de la inequidad.

 

Por ello, los miles de pisos dignos, focos, tinacos y demás regalos con los que Zavala crece en las encuestas en realidad son una dádiva sin otra finalidad que grabar el nombre del funcionario en la mente de los poblanos miserables. Las estrategias de la Sedeso no son políticas públicas, sino activismo partidista. Pongo un ejemplo: ¿Cuántos millones ha destinado el delfín a párrocos de todo el estado para la reparación de iglesias? ¿En qué ayuda a paliar la pobreza reparar templos? ¿Y el dinero destinado a los pastores cristianos?

 

Cuando Melquiades Morales dejó el gobierno, Puebla se ubicaba en la posición 25 del ranking nacional. En su campaña, Marín ofreció como uno de los ejes rectores de su gobierno la superación de la pobreza y la elevación de los rankings nacionales. Pero después del paso de Jorge Estefan Chidiac y Alejandro Armenta por la dependencia, la entidad descendió a la posición 26. Y ahora, como herencia del zavalismo, caímos a la posición 30.

 

El desplome tampoco puede ser sorpresivo si tomamos en cuenta que los cuadros principales de la Sedeso son políticos priístas y no técnicos en política social. Las diferencias entre uno y otro son abismales. Los primeros piensan en términos corporativos: personajes del tipo Juan Manuel Vega Rayet, José Luis Márquez, Juan Carlos Lastiri. El único perfil técnico fue la breve estancia de Blanca Alcalá. Pero el resto son puros grillos.

 

Zavala, el secretario mismo, llegó al cargo sin un gramo de experiencia en política social pero como un operador electoral consumado. Es evidente entonces que su perfil profesional está dirigido a la rentabilidad política de su proyecto personal, pero en ningún caso a la elevación de los rankings nacionales de pobreza.

 

Por supuesto que tan tremendo fracaso del gobierno marinista, y especialmente en su candidato favorito incidirá en el proceso electoral del 2010. ¿Qué puede ofrecer como gobernador un secretario que desplomo los índices de pobreza? ¿Qué le ofertará a los beneficiarios de sus tinacos y pisos dignos?

Lo contradictorio es que Zavala subió en las encuestas gracias a las dádivas que los poblanos aceptan sin chistar. Pero son esas mismas dádivas las que nos desplomaron en la medición de Coneval.

Escucharemos atentos las justificaciones del delfín.

 

 

*** Un lector zavalista desencantado. “Que pasa con el negativismo? Siempre tienes que escribir en contra?


“Eres periodista? o analista político?


“Sabes de política?


“Me parece un acto retrograda que tu pluma escriba cosas que crees que son un hecho, cuando no conoces la realidad de una militancia ni de un partido.... hablas de poder y poder y poder.. criticas a zavala, criticas al PRI críticas en si...


“Los perseguidos... Los políticos...


Los Blasfemos... Los periodístas que como tú hay muchos en un libertinaje de palabrerías... cuando tu también podrás ser juzgado... y solo en un clik... darnos cuenta también los ciudadanos, de como viven los que hoy critican a gente que lucha por el bien de Puebla..

“No me escondo, no tengo miedo... y quedo para cuando gustes hablar de política...


Carlos Humberto Reyes Espinosa. Grupo Geos”.

 

A tu disposición, querido lector, con la condición que aprendas a usar los signos ortográficos y de puntuación.

 

 

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