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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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Dudas existenciales (sobre el engaño del siglo)

 

 

En diferentes vías argumentales, a Mario Alberto Mejía y a Arturo Luna Silva les asalta la misma duda existencial que atormenta hoy a varios suspirantes y otros más grupos de interés: si el destape zavalista del viernes pasado no es otra cosa que una bola de humo lanzada por el gobernador. Que la señal no fue señal, y por ende, Javier López Zavala no es el candidato marinista a la gubernatura. Ambas tesis, en Garganta Profunda y La Quintacolumna, utilizan un camino común: la imposibilidad de que Mario Marín haya mostrado su verdadero juego sucesorio con tanta anticipación, ergo, todo se trató de un engaño del que fueron parte tanto el propio titular de Desarrollo Social, los empresarios comisionados a pagar la comilona, los funcionarios gubernamentales invitados al convite y una alta proporción de la burocracia partidista.

 

Luna Silva, en su Garganta Profunda de ayer, señala: “Sí, Mario Marín es habilidoso y altamente eficaz para conseguir lo que se propone, lo ha demostrado al paso de los años; y no son pocos los que, por eso mismo, recuerdan que también es un hombre (un animal político) que suele engañar hasta cuando dice la verdad. Que suele decir “sí” cuando en verdad es “no”, o viceversa, y que tiene la capacidad de transitar de la ortodoxia a la heterodoxia –y al revés- con gran facilidad y sutilidad.

 

“¿Es así, pues, posible que engañe a todos, todo el tiempo; que tenga un plan “B” (o un as escondido bajo la manga), y que estemos ante, digamos, los primeros acordes de lo que podríamos llamar, en su momento, el engaño del siglo, el mismo –y enormeee- engaño que en todo caso lo haría merecedor, entre otras cosas, de un monumento igual o similar al que en la maravillosa Florencia a Maquiavelo le erigieron?

“Yo creo que no. Parece imposible.

 

“Aunque… eso sí: antes de irme a ver por enésima vez “El gran truco” –la estupenda película de Christopher Nolan- e “Ilusión” –el DVD con el espectáculo en vivo de David Copperfield-, debo recordarle a usted que también existen otras tres no menos importantes leyes del poder, según el menospreciado Robert Greene; a saber: “Arme espectáculos imponentes”, “Juegue con las fantasías de la gente” y, sobre todo, “Revuelva las aguas para asegurarse una buena pesca”. Hasta ahí el comentario.

 

Por su parte, Mejía plasma la argumentación de un grupo de priístas –que más bien parece la de un grupo de interés- en los siguientes términos:

 

“Por lo pronto, un grupo de militantes está convencido de que el gobernador engañó a todos con el simbólico apoyo expresado al secretario de Desarrollo Social en dicha comida.


“Y trazan un escenario que comparto con los lectores.


“Supuestamente, el gobernador Marín está utilizando a Javier López Zavala para que, una vez que vengan los tiempos, pueda negociar su cabeza en aras de lograr la unidad partidista y llegar a la elección de 2010 con todas las canicas en la bolsa.


“En respuesta –y siempre según la versión de los antilopezavalistas-, el gobernador aceptará ceder la cabeza de su supuesto delfín y tomará su decisión en otro sentido: destapando y apoyando, en consecuencia, al rector Enrique Agüera Ibáñez, a Blanca Alcalá o a Jorge Estefan.


“¿Y qué hará con López Zavala?


“Lo convencerá para que acepte la candidatura al Senado de la República en el 2012 en aras de la unidad partidista.


“Esto implicaría que a la candidatura del PRI a la Presidencia Municipal recayera en un marinista puro: Mario Montero Serrano o Valentín Meneses Rojas.


“Se trata, dicen, de que Marín engañe a todos como el mago Lavand de la novela Crímenes Imperceptibles, del argentino Guillermo Martínez.


“Este engaño significaría, en otras palabras, una puesta en escena con Mario Marín como autor, director y productor.


“Esto nos lleva a una vieja realidad: que la política es lo más cercano a la actuación y que todo buen político es en el fondo un extraordinario actor.


Si se confirma la tesis estaríamos ante una obra del teatro del absurdo: más cerca de Ionesco que de Beckett”. Hasta ahí el quintacolumnista.

 

Se entiende la duda existencial: el mecanismo sucesorio, en pleno funcionamiento, no es un reloj suizo ni una maquinaria de precisión cronográfica. Se trata de un atavismo, reliquia del sistema político mexicano que vimos irse pero nunca se fue, producto de la cultura política nacional. Un fenómeno poco objetivo, una vez que el juego precisamente se juega en la mente del poderoso, por lo que la psicología –aquello que Daniel Cosío Villegas llamó el estilo personal de gobernador- tiene más preponderancia que la llamada ciencia política. Las explicaciones ex post siempre son acertadas: tal o cual perdió por tal razón, y zutano y fulano ganó.

 

Así que para responder a la duda existencial planteada por Mejía y Luna propongo tres métodos: una historia contrafáctica, una revisión al estilo personal del gobernador, y una exploración a la reliquia del mecanismo sucesorio.

 

Veamos el desarrollo contrafáctico.

 

Marín, en efecto, engañó a todos con el destape zavalista y  el secretario de Desarrollo Social no es su candidato. Lanzó una bola de humo en la que comprometió a su hijo político, a varios de los empresarios más prominentes –y beneficiados- de su sexenio, así como a montones de burócratas, alcaldes, diputados y el resto de la fauna tricolor. En el barco, además, se fueron varios medios de comunicación que exhibieron sus filias, y otros tantos que mostraron sus fobias. Por si fuera poco, la cúpula tricolor encabezada por Armenta y el delegado Silerio Esparza también se fueron con la finta. Y si todos éstos son pocos, también habría que incluir a todos aquellos que –en privado- corrieron en tropel a los brazos del zavalismo un día después de la comilona para formarse en la fila correcta.

 

¿Qué harán todos estos incautos, engañados por la mano del gobernador, si al final el propio gobernador les sale con que siempre “no”? ¿Qué al final la fila correcta no era ésta, sin otra? Porque ya se sabe –y esto les interesa precisamente a los grupos empresariales- que en materia de filas para obtener prebendas “los de adelante corren mucho y los de atrás se quedarán tras, tras, tras”. ¿Con qué cara Julián Ventosa Aguilera, Falín Posada, Pepe González Cobián se irán a formar a la fila correcta, si antes estuvieron en la zavalista con el aval del gobernador? ¿Qué los aceptará el nuevo candidato del tricolor –diferente a Zavala? Pues sí, pero ni en sueños tendrán los mismos beneficios que los que se la jugaron desde el principio con Agüera, Alcalá u otro de los sustitutos imaginarios.

 

Traslade este problema a la maquinaria tricolor: ¿cómo, en cuestión de meses y con un poder menguante, podrá Marín reconducir la estructura tricolor y de operación de los programas sociales, si dos años antes todos fueron reclutados al Proyecto Z. ¿Qué va a ocurrir con la fauna que hoy se ve como diputado, alcalde o regidor por “jugársela a tiempo” y al final resultó que no. Que las candidaturas se las tendrán que pedir a otros, que a su vez que ya tenían su propio equipo, y serán considerados antes que los ex zavalistas.

 

Muchos de ellos se formarán tarde, pero otros más acabarán mentando madres, engañados, y su descontento sería capitalizado por Rafael Moreno Valle, que espera ansioso en la oscuridad para pescar en el lago ajeno. Los partidos políticos, por definición propia, son maquinarias electorales, burocracias que no pueden ser reconducidas de un día a otro. ¿Cómo digerirán los engañados la traición?

 

Y por último, la madre de todas las preguntas: ¿qué hará Marín con Javier López Zavala? En la hipótesis de Mejía le ofrecerán una entelequia –candidato a senador en el 2012- para que desista de hacerse dueño del pastel, así como para poner su impresionante estructura al servicio del finalmente favorecido por el dedazo.

 

¿En verdad aceptará después de llegar a la final? ¿Se sentará a lamerse las heridas de la derrota mientras se imagina participando en la tribuna del Palacio de Xicotencátl?

 

Ajá

 

¿Y la condición humana?

 

¿Cómo reaccionan los traicionados?

 

¿A alguien se le olvida las tantas veces que Moreno Valle y Zavala han presumido su amistad?

 

Mañana seguimos.

 

 

 

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