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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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El Pacto Zavala-Doger

 

 

Dejaron atrás sus mutuas desconfianzas. Años de agravios y patadas por debajo de la mesa. Descalificaciones públicas y privadas. Golpes de ironía y señalamientos de falta de “poblanidad”.

Bloqueos políticos y amenazas a sus seguidores. Falsos armisticios. Por fin, después de cuatro años de guerra incesante, Javier López Zavala y Enrique Doger Guerrero firmaron un tratado de paz duradero. Más allá: un pacto de apoyo a partir del reconocimiento de sus mutuas fortalezas. Se trata del priísta con mayor arraigo dentro del voto duro tricolor y del priísta con más aceptación por parte del electorado switcher. Ambos le cerrarán el paso a cualquier otro que busque colarse en la sucesión de Mario Marín Torres. “O vas tú o voy yo”, firmaron ambos. “Otro no”, sentenciaron. Es el Pacto ZD, como acordaron llamarlo. Con reglas muy claras y sin engaños. Difícil de creer, pero sucedió.

 

Ocurrió el jueves pasado, cuando Zavala y Doger desayunaron en el Hotel –Boutique Casa Reyna. Un mes antes habían tenido un encuentro “casual” ahí mismo, con Ignacio Mier como testigo. Fue la primera vez que abrieron la posibilidad de llegar a acuerdos duraderos. El nerviosismo inicial de ambos rivales, que llevaban meses de criticarse a la menor provocación, dio paso a las risas y los chascarrillos. En ese momento entraron los fotógrafos y reporteros. Doger prácticamente escapó del lugar dejando la promesa de un encuentro largo y honesto, sin la presencia de los medios.

 

Días después volvieron a encontrarse casualmente en la fiesta de cumpleaños de una periodista. No compartieron el pan y la sal, sino el postre. Fresas con helado de vainilla pidieron ambos. Eran los días en que se definía la lista de candidatos a diputados federales. De acuerdo con los datos que caían, Zavala fingía demencia sobre el resultado y Doger bromeaba con él. Al final, ambos caminaron a la salida para platicar unos minutos en privado. Acordaron encontrarse pronto. Sin testigos.

 

Después de dos citas fallidas, Zavala y Doger finalmente se encontraron el jueves pasado en Casa Reyna para hablar largo y tendido sobre la sucesión, pero también su largo historial de agravios. No podía ser de otra forma entre dos priístas que en los últimos cuatro años se han pegado con todo el arsenal a la mano. “Me echaron una campaña de lodo para desprestigiarme”, reclamó el ex alcalde. “No formé parte; apoyé para que los diputados aprobaran tu cuenta pública”, respondió el secretario de Desarrollo Social.

 

Terminado el capítulo de agravios, pasaron a analizar las circunstancias de la sucesión de Casa Puebla con una honestidad inusitada entre ambos personajes. Por primera vez se reconocieron sus propios atributos. “Sigues fuerte en las encuestas, Enrique. Te apoyan fuerte en la ciudad; me llevas ventaja”, reconoció Zavala. “El gobernador te estima, tienes mucha fuerza en el interior del estado. Tu estructura da miedo”, afirmó Doger.

 

En algo estuvieron de acuerdo: Zavala y Doger son los priístas mejor posicionados, con mayor historial político para suceder a Mario Marín. Con encuestas en la mano, y sin mencionarlos por su nombre, reconocieron que no tienen competencia. Y por ello, la gubernatura debe quedar entre ellos. Zavala o Doger. Otro no. Ni un aspirante advenedizo al interior del PRI, ni que el PAN gane Casa Puebla. Ambos pensaban en Moreno Valle. Y del advenedizo, alguien con sus oficinas en el primer cuadro de la ciudad.

 

Decidieron, entonces, firmar un gran pacto político. El Pacto ZD, lo llamaron, para garantizar que uno de ellos llegue a la gubernatura. Un dúo inesperado; una alianza insuperable. También inimaginable hace unos meses. El pacto no implica que dejen de ser rivales en la búsqueda de la candidatura, sino que dejarán de darse de patadas por debajo de la mesa. Doger, por ejemplo, evitará las críticas en los medios sobre su origen. Zavala dejará de bloquear sus giras en el interior del estado.

 

Muy pronto, quizá a finales de esta semana o principios de la próxima, Zavala y Doger ratificarán su maridaje ante los medios de comunicación en una reunión pública, en la que ambos de unirán al “club de los elogios mutuos”. Así, nadie tendrá dudas de que el Pacto ZD va en serio y no es un simple armisticio de los muchos firmados y nunca cumplidos.

 

El Pacto ZD, por la importancia de los personajes, cambiará el rumbo de la sucesión. Un rumbo controlado hasta ahora por Mario Marín, pero al que puede influir la unión del tándem Doger- Zavala, como hace cuatro años fue decisiva la alianza Moreno Valle-Marín para cerrarle el paso a Germán Sierra.

 

Por supuesto, en el ambiente queda que la unión Doger-Zavala tiene como origen cerrarle la puerta a cualquier otro aspirante. ¿Pero en quién pensaban? ¿Alcalá. Agüera, Moreno Valle?

 

 

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