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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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Zavala en caballo de hacienda

 

 

Rafael Moreno Valle trae el santo de espaldas. Últimamente todo le sale mal. Hasta cuando gana. La resolución de la Suprema Corte de Justicia para impedir la anarquía constitucional del marinismo y restablecer julio de 2010 como la fecha de los comicios locales, aunque es una victoria jurídica al mismo tiempo se convierte en una derrota política para los panistas. El tiempo, recurso preciado en la planeación de una estrategia, se ha vuelto su enemigo. En el curso de unos meses deberá realizar una serie de tareas más dignas de un Hércules moderno que de un candidato a la gubernatura. Solamente señalaría algunas para ilustrar. Deberá levantar la moral de su partido maltrecho por el 16-0. Lograr un acuerdo cupular para designar un nuevo dirigente del PAN. Evitar la ruptura promovida los simpatizantes de Ángel Alonso Díaz Caneja. Deshacerse de alguna forma de la crítica permanente llegada desde la peligrosa boca de Ana Teresa Aranda en su contra. Convencer a los panistas que no están convencidos de su candidatura.

 

Repartir el pastel de las 217 candidaturas a alcaldías –especialmente Puebla-, así como de las 41 diputaciones federales. Encontrar candidatos ganadores. Tener la paciencia para esperar a los decepcionados del PRI. Hacerse del ánimo de la nueva dirigencia nacional. Rogarle a Dios para que Elba Esther Gordillo y el Presidente Calderón no se peleen. Fortalecer a Nueva Alianza estatal y encontrarle un dirigente capacitado. Reagrupar sus alianzas con los medios locales de comunicación. Y por si fuera poco, conseguir el dinero suficiente para competir contra los 47 mil millones de presupuesto que tiene Marín para financiar a su sucesión, más lo que aportarán los empresarios beneficiarios del régimen.

 

¡Uffff!

 

Por el contrario, el marinismo cayó parado. Ganó políticamente perdiendo en la Corte. Hace unos meses este escenario, el gobernador festejando la derrota jurídica, era inimaginable. Por ello nunca me cansó de citar la sabiduría de Melquiades Morales Flores: la política cambia todos los días. No hay certezas ni verdades absolutas.

 

 

Como el candidato tricolor deberá elegirse probablemente a finales de año, eso excluye per se a Blanca Alcalá y a Enrique Agüera. La primera ni siquiera habría rendido su segundo informe de gobierno, abandonando el municipio cuando se comprometió a gobernar tres años. Mala señal para el electorado. Su curva descendente en las encuestas, por si fuera poco, indican que se acabó su luna de miel con los poblanos. Se acabó el bono de la victoria. El segundo vendría saliendo de su reelección para un periodo más de cuatro años al frente de la Benemérita. Su salida, también, no caería entre los votantes.

 

Así que en el panorama de Javier López Zavala, el mayor beneficiario del resolutivo de la Suprema Corte de Justicia, se vuelve redondo. Tan solo quedan enfrente Alejandro Armenta y Enrique Doger. El primero, como ya lo dejó ver el Gran Elector, oficialmente ha tomando el puesto del second best: el relevo natural en caso de que el ungido sufre algún tipo de accidente político o natural. Para ello, no debe tener impedimentos legales ni constitucionales. Por lo que todo indicar a que el general victorioso del 2009 permanecerá como dirigente estatal del PRI para conducir el 2010. Y si las cosas no salen bien con Zavala, entonces entraría al relevo. Incluso como una carta para la alcaldía.

 

El tiempo, además, la ha dado otro tipo de aliados. Para julio del 2010 todavía se sentirán con fortaleza los efectos de la crisis económica. Y como ya vimos hace unas semanas, es un tema de campaña que pega fuerte en el electorado. Tanto como para perderlo todo. O ganarlo todo. Depende del lado que se vea.

 

Para cerrar  el círculo virtuoso del marinismo tan sólo hace falta un elemento: que Javier López Zavala sea priísta número uno en las encuestas. Un sueño que podría concretarse en pocos meses. Porque ése es el único argumento que les queda a sus críticos: que no crece en los estudios de opinión.

 

¿Y qué dirán si ya lo ha hecho?

 

 

*** Liar, Liar, Mr. González Molina. Si antes de su detención Gabriel González Molina era un digno protagonista de The Talented Mr. Ripley, la novela estelar de Patricia Highsmith, sus últimas justificaciones lo ridiculizan al nivel de la película Mentiroso Mentiroso de Jim Carrey.  Tan severo estuvo el trauma de la detención que el titular del IPPC, bajo el influjo de quién sabe qué se imaginó absuelto de todos los cargos y así lo escribió en su artículo quincenal que escribe para el Grupo Reforma.

 

A continuación la transcripción: “A esa hora me presenté, y el subdirector de Averiguaciones Previas, Adrián Sánchez Sánchez, me atendió personalmente (me preguntaba: ¿qué hace este señor conmigo, cuando debe haber cientos de denuncias un día después de la elección?). Este personaje me presentó a dos agentes de la AFI, quienes me detuvieron por un presunto delito electoral. Afortunadamente, fui turnado a un juez que al ver que no había prueba alguna me dejó en libertad

 

¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿??????????

 

Otra vez: “Afortunadamente, fui turnado a un juez que al ver que no había prueba alguna me dejó en libertad”.

 

Miau, diría Selene Ríos.

 

No, señores de Grupo Editorial Reforma. No se dejen sorprender. González Molina fue liberado por el beneficio de la libertad caucional al momento de que el Juez Décimo de Distrito consideró su presunto delito –peculado electoral- no grave. Pero nunca decretó libertad por falta de elementos.

 

Vencido el término constitucional, González Molina fue sujetado a proceso. Nunca liberado. Vaya mentiroso.

 

 

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