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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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Traductores traidores

 

 

El jueves por la mañana el gobernador Marín regaló un caramelo envenenado a un grupo de once destacados columnistas: les explicó al detalle la ruta crítica de su sucesión, abrió su juego de afinidades y antipatías, y además, les confirmó con palabras lo que viene haciendo en los hechos al proyectar a Javier López Zavala y Alejandro Armenta como las puntas de lanza de su proyecto transexenal. Incluso ofreció una versión preliminar de la lista de aspirantes a la alcaldía. Saliendo del convite empezaron los problemas. Uno –o algunos- de los presentes filtraron una interpretación en la que Marín redujo su baraja a cuatro que en realidad son dos, y descalificando a otros aspirantes –especialmente Enrique Doger-. La gallera, naturalmente se alborotó. Por los aspirantes palomeados. Por los rechazados. Por los medios no convidados. Los columnistas no presentes heridos en su vanidad. Por lo que se creían en la carrera y sus nombres no aparecieron. Por los medios ofendidos. Para apagar el fuego, Javier Sánchez Galicia envió sendas cartas aclaratorias a los portales e-consulta y La Quintacolumna, medios electrónicos que publicaron la versión. Pero el daño ya estaba hecho. ¿Qué ocurrió realmente y cuál es el auténtico sentido de la primicia ofrecida por el gobernador?

 

Primero habría que analizar la naturaleza del convite. ¿Fue una conversión off the record y el gobernador esperaba que no trascendieran sus palabras? Por lo menos esa es la hipótesis que ayer por la mañana ofreció el periodista Alejandro Mondragón en su programa de Al Portador. Desde la convocatoria, dijo el director de Status, se habló de una conversión “entre amigos”. Es decir, no publicable. Pero el mismo Mondragón señala a algunos de los nueve columnistas restantes –Varillas, su socio no podría ser- de cobardes al realizar la filtración que no se atrevieron a publicar en sus propios medios de comunicación. Más de diez reiteró que hubo falta de “blanquillos”.

 

Resumiendo: según Mondragón uno de los columnistas presentes filtró las palabras del gobernador. O mejor dicho: lo que entendió de sus palabras. Y lo que entendió fue que había una baraja de 4 aspirantes con posibilidades reales y otro grupo que no. Pero incluso dentro de los cuatro, dos no. Blanca Alcalá con su “problema del árbol”. Y Estefan –irónicamente- porque será subsecretario de Hacienda. Enrique Doger por carecer de simpatías dentro del partido.

 

Personalmente creo que hubiera sido una ingenuidad del gobernador Marín pensar que 11 comunicadores profesionales iban a guardar el off the record. Ya veo, por ejemplo, a periodistas probados como Fernando Crisanto, Arturo Luna, Mario Alberto Mejía o Don Gabriel Sánchez Andraca guardando para su íntima intimidad una nota extraordinaria. Aunque es justo decirlo, el mismo Alejandro Mondragón sí respeto el off the record y ni en su columna o el diario Status apareció referencia.

 

Así que caben dos posibilidades. Una: el gobernador Marín tenía toda la intención de que sus palabras trascendieran a la opinión pública para realizar una especie de destape mediático y para ello se sirvió de los once comunicadores. De acuerdo con esta hipótesis se trató de un acto maquiavélico más del mandatario, tan acostumbrado a ellos, para provocar un efecto determinado. ¿Cuál? Frenar de una vez por todas a aquellos que viven en el otoño de su corazón y desencadenar una reacción colérica de Enrique Doger, conocido por su mecha corta. Si iba a renunciar al PRI, mejor hacerlo en julio de 2009 que en enero de 2010.

 

No lo consiguió: Doger estalló pero no al grado de renunciar al tricolor. Dará la batalla desde dentro. O tratarán de expulsarlo.

 

Segunda hipótesis: embarcado en la nave de la soberbia, el gobernador cometió un error. Habló de más. Con demasiada sinceridad. Y de ahí, cada columnista interpretó lo que quiso interpretar. Ya se sabe que la tradición poética desconfía de los traductores: ninguno es tan eficiente como para trasladar el efecto de un adjetivo o de un sustantivo. Los traductores son traidores.

 

La hipótesis tiene prueba empírica leyendo las versiones publicadas por aquellos de los once columnistas que publicaron ayer. Desde la nota de Fernando Alberto Crisanto en Milenio Puebla en la que el gobernador aseguró que todos todos tenían posibilidades, hasta las detalladas versiones de Fermín Alejandro García (La Jornada de Oriente) y Arturo Luna (Puebla Online), pasando por interpretaciones de Mario Alberto Mejía y Don Gabriel Sánchez Andraca, en las que todo se dijo, sin decirlo.

 

En fin: que los traductores son traidores. Y que la autosuficiencia es un pozo sin fondo.

 

*** Homenaje al notario Enrique Ramírez Calva. La tarde de hoy, en punto de las 19 horas, se llevará a cabo un homenaje luctuoso al notario Enrique Ramírez Calva en la Escuela Libre de Derecho. Fallecido hace unas semanas, fue miembro fundador del Consejo de Directores y en tres ocasiones le correspondió dirigir los destinos de la comunidad. Un hombre sencillo y extraordinario al mismo tiempo y amigo de varias generaciones. Descanse en paz.

 

*** Le cumplió a su compadre. Además de un reconocimiento a su trabajo en la dirección general del Isstep, la designación de Alfredo Arango como Secretario de Salud es el cumplimiento de una promesa le hizo su compadre, el gobernador, al principio del sexenio. Por fin llega al cargo alguien con la experiencia para poner en orden una dependencia patas arriba.

 

*** El Tigre maulló. Nadie peló a Humberto Aguilar Coronado en sus ambiciones por pelear el CEN panista. Una vez más el Tigre quedó como dulce minino.

 

 

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