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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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El aterrizaje de la sucesión IV

 

 

Mario Marín fincó su llegada al poder en dos principios: su superioridad en las encuestas y en la intervención de Comité Ejecutivo Nacional  -vía Roberto Madrazo- para impedir que el Gran Elector local diera un manotazo sobre la mesa. Hoy, llegados los tiempos de su propia sucesión, el gobernador tiene planeado revolverse en contra de los dos principios que le dieron la candidatura tricolor. Esto es, lo importante no es la posición en las encuestas sino una contienda interna del tricolor para que sean los propios priístas quienes definan a su candidato. Y dos, la decisión es propiedad exclusiva del Gran Elector local. Nada ni nadie, llámese Comité Nacional, precandidatos presidenciales u oligarquías pueden meter sus manos. El único cocinero del platillo llamado “delfín entronizado” es un chef de nombre Mario Marín.

 

En entregas anteriores abundamos sobre el sueño de fuga llamado consulta directa a la base como método para legitimar la entronización de Javier López Zavala a pesar de no ocupar el lugar de privilegio en las encuestas. Toca el turno a la reformulación de la Doctrina Monroe: Puebla para los poblanos. Lo que traducido a hechos políticos, sólo el gobernador puede disponer de la prerrogativa altísima de designar a su sucesor, sin tomar en cuenta la opinión de Beatriz Paredes, Manlio Fabio Beltrones o el niño favorito de Televisa, Enrique Peña Nieto.

 

Para asumir tal localismo el gobernador Marín se inspira en dos precedentes: Sonora y Nuevo León. Los gobernadores Eduardo Bours y Natividad González Parás impusieron su delfinazgo y atajaron cualquier intento de intervención de Beatriz Paredes y el CEN. El famoso Nati, pudo imponer como su delfín a quien fuera su secretario de Gobernación, Rodrigo Medina, un joven de escasos 37 años. El mandatario norteño evitó la intervención del CEN negociando exclusivamente con los grupos locales y repartiendo el pastel. Abel Guerra, otro de los aspirantes, recibió como premio de consolación la candidatura a la alcaldía de Monterrey. Y Cristina Díaz, otra de las que presionaba fuerte para abrir el proceso, la hicieron abanderada de una diputación federal por Guadalupe.

 

El caso Sonora fue más complicado y las presiones hacia Bours, no sólo de Beatriz Paredes sino especialmente de su odiado paisano Manlio Fabio Beltrones. El gobernador sonorense le demostró al mandamás del Senado que es poderoso en todo México, excepto en su estado natal, pues logró imponer a su delfín Alfonso Elías Serrano "El Vaquero" y desplazar a su ex favorito Ernesto Gándara, ex bourista que cometió el error de cambiarse al bando de Beltrones. Para meter en cintura al gobernador sonorense desde México le enviaron a Melquiades Morales, un beltronista de cepa. Y ni así pudieron: en la contienda interna Elías Serrano, con el apoyo del gobierno estatal, aplastó dos a uno. Bours ganó todo.

 

Aunque para Marín los casos de Nuevo León y Sonora son precedentes que juegan a su favor, la historia todavía no termina de escribirse. El delfín de Nati, según las encuestas, tiene todo para vencer al PAN y Fernando Elizondo gracias a que el priísmo regio se encuentra unido. Elías Serrano también tenía todo para ganar y convertirse en el nuevo gerente de la Sonora S.A. de Eduardo Bours. Pero la tragedia de la guardería del IMSS y los 46 niños muertos en el incendio, así como la evidencia de que los beneficiarios de la concesión son familiares directos de altos funcionarios estatales ha cambiado el balance de poder.

 

Así, una cosa es que el gobernador no quiere que ninguna figura nacional meta las manos en su sucesión, y otra que dichas figuras no busquen vías para meterlas. Una muestra es el evidente abandono de Beatriz Paredes, quien tan sólo una vez visitó la entidad para apoyar a los candidatos tricolores. Una gira que sirvió para cubrir las formas, porque en realidad Paredes quiere que el marcador final quede en el famoso 8-8.

Así podrá intervenir en la sucesión: le demostrará al gobernador que su selección de candidatos fue errónea. Y que así como se equivocó en el 2009, también puede equivocarse en el 2010. Por ello más que nunca Armenta tiene en sus manos el destino del Proyecto Z.

 

 

*** Se suspende la fiesta de cumpleaños del gober. No hasta nuevo aviso, sino después del domingo 5 de julio por pura asepsia política. Y quizá con nuevas intenciones sucesorias. Eso sí: queda fijo el lugar. Salón Tres Marías. Los Ventosa Aguilera fungirán como anfitriones.

 

 

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