Inicio >> Columnistas >>Tiempos de Nigromante

Columnistas

   

Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

[email protected]


 

 

 

 

Manual de laicismo para tontos redondos

 

 

José Othón Bailleres es un tonto redondo: por todos lados que se le mire. Mire que defender su iniciativa retrógrada bajo el argumento de que se trata de algo “moderno” evidencia un fallo fundamental en su educación jurídica y política, lo cual lamento mucho tratándose de un egresado de la Libre de Derecho.

 

Habría que averiguar quién fue su maestro de Teoría del Estado o de Derecho Constitucional. Seguro que le jalarían los orejas por burro. Por su ignorancia supina y la desfachatez que las mujeres tricolores, encabezadas por Rocío García Olmedo, ya reclamaron a la jerarquía para poner en orden al chivo en cristalería Bailleres. Incluso, nos aseguran desde los sótanos del poder, el error garrafal del tonto redondo y la polvareda levantada por la iniciativa retrógrada tendrá que ser corregida con una nueva propuesta menos “mochila”.

 

Mientras tanto, al joven Bailleres le vendría bien aprender un poquito de laicismo y dejar atrás sus lecturas católicas, como la “Carta de los derechos de la familia” emitida por Juan Pablo II y que sirvió de inspiración para su iniciativa que, como reconoció el mismo diputado, tiene un alto contenido “católico”.

 

Para empezar, el Estado laico moderno –según el tratadista Antonio Molina Meliá- es aquel Estado que no hace suya una religión o una irreligión (ateísmo o filosofía inmanentista), ni las protege, ni se inspira en ellas, ni las impone a la fuerza (separatismo). Pero, a la vez, teniendo en cuenta la dignidad de la persona, así como el patrimonio jurídico inviolable e inherente, reconoce, garantiza y promueve el derecho fundamental de la libertad religiosa con normas jurídicas pertinentes y con recursos económicos adecuados. Y ello para facilitar su ejercicio de forma real y efectiva, de tal manera que todos los ciudadanos puedan organizar sus vidas de acuerdo con sus convicciones religiosas o ateas en público, y en privado, solo o asociados con otros (Iglesia).

 

Por supuesto que no tiene nada de moderno incluir conceptos religiosos en la Constitución, ni proteger la “familia natural” ni la vida desde su “concepción” y hasta su “muerte natural”. Y es que “la modernidad se caracteriza en gran parte por un proceso que ha visto cómo la religión, o más generalmente la relación con la trascendencia, ha dejado espacio a una llamada a la razón y a la ciencia como instrumental capaz de explicar el mundo y, eventualmente, de dominarlo: de dicho proceso también forma parte el intento de imponer un retroceso de la religión en el espacio público” (Religión y política, Debora Spini, Claves # 185).

 

Otra lección más para el tontito Bailleres y su más tonto escudero Pablo Fernández del Campo: “Laicidad es “autonomía del Estado, de la política, de la conciencia moral, de la educación y de la vida espiritual”. Esa autonomía de la persona que tanto le cuesta reconocer a la iglesia recalcitrante y celosa de sus verdades. A dicha autonomía hay que añadir la neutralidad del Estado con respecto a las distintas religiones que pueda albergar, esto es, autonomía también del Estado con respecto a cualquier forma religiosa”. (Los muchos laicismos, Victoria Camps, Claves #187)

 

Por supuesto que en algunos países –como México y Francia- el laicismo es una forma fundamental de organizar el Estado, con razones históricas. ¿Por qué? Se trata de un movimiento anticlerical y antirreligioso como no podía ser de otra manera cuando había que luchar contra la clericalización total de la vida colectiva. Tal movimiento reactivo no debería impedir, sin embargo, que pudiera entenderse la laicidad como un movimiento que nace del propio cristianismo y que se fundamentaría en la aplicación rigurosa de la máxima evangélica: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. La convicción de que es el mismo cristianismo quien ha impulsado la separación de religión y política dando paso a la cultura laica queda fielmente expresada en afirmaciones como: “Los cristianos inventaron el laicismo” (Savater) o el cristianismo es “la religión de la salida de la religión” (Gauchet).

 

A ver si con estas referencias a Bailleres y Fernández del Campo se les quita lo burritos. Y lo traidores  a los principios fundamentales del PRI.

 

¿No que muy juaristas?

 

 

*** Candidato del PAN en Serdán, sin ligas con el morenovallismo. El candidato a Diputado Federal por el distrito 8 con cabecera en Ciudad Serdán por el PAN será Raymundo Mata del Seco, a quien Rafael Moreno Valle había vetado por ser cercano a Antonio Bonilla con quien el senadoR panista  tiene diferencias añejas.

 

Así que aquellos que esperaban una batalla de antología  entre Moreno Valle y Fernando Morales se quedarán con las ganas para otra ocasión. Pareciera que el PAN sigue sin entender las reglas para la victoria, ya que si lo importante es competir y no ganar van muy bien pero en su espíritu olímpico, porque en el marcador de la política cuentan los triunfos y no los intentos. Súmele una Diputación al PRI y no le reste nada al PAN ya que muchos dirán que nunca la tuvo.

 

 

*** Periodismo de ignorantes. Alguien pretende alarmar por el hecho de que Mario Marín García cumpla con los requisitos para obtener su patente de notario. Dicen que busca una nueva notaría. ¿No sabrán que puede ser el auxiliar de la notaría de su papá?

 

Por Dios, lean la Ley del Notariado.

 

 

> Columnas anteriores

 

 

 

 


       

 



     PUBLICIDAD