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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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Héroes liberales

 

 

Jornada de leones en el Congreso. Reedición, un siglo después, de las luchas entre liberales y conservadores que desgarraron al país en el siglo XIX. Hace diez años, por lo menos, que el Congreso local no vivía un enfrentamiento semejante. Una década atrás fue la Ley para el Federalismo Hacendario lo que enfrentó a tricolores y albiazules. Ayer, una iniciativa de reforma constitucional de corte ultraderechista impulsada por el PRI que encontró su resistencia al interior del PRI. Un enfrentamiento inédito: priístas reaccionarios contra priístas progresistas. Una insurrección desconocida: el rechazo a la línea marinista a favor de la dignidad, la ideología y los principios. Al final, la reacción tricolor ganó. Los émulos de Miramón y Mejía, Bailleres y Fernández del Campo, llevarán buenas cuentas a sus patrones, pero su carrera política quedará permanentemente manchada por la traición a sus causas y la historia.

 

No merece la pena gastar tinta en los jóvenes caudillos de la reacción, los payasitos Tontón y Monaguillo. Prefiero hablar de los dignos perdedores, porque en esta batalla si hubo héroes que merecen condecoración. En primera línea, las mujeres del tricolor que resistieron las presiones provenientes del poder. Por su valentía y liderazgo, destaca Rocío García Olmedo, que convirtió las causas de las mujeres, el reconocimiento a su trabajo, a formar familias en solitario, a decidir la interrupción de un embarazo, en causas que atrajeron la atención nacional. El Organismo Nacional de Mujeres, con el aval de Beatriz Paredes, censuró al gobernador poblano. Emilio Gamboa Patrón, desde San Lázaro, intervino para garantizar que la Comisión de Equidad y Género fuera recibida y escuchada por Tontón Bailleres.

 

Héroe convocado también Luis Alberto Arriaga, censurada en este espacio en varias ocasiones pero reconocido hoy por su apoyo a García Olmedo surgido desde su convicción como médico. Mallinali García Ruiz y Bárbara Ganime. Jorge Ruiz y Mauricio Hidalgo. No sé si sean una pléyade de liberales, o como decía Justo Sierra, parezcan gigantes más que hombres. Pero con esta sola votación han rescatado su dignidad al ponerse a favor de las causas populares y progresistas.

 

Junto a este grupo de priístas que resistió la ofensiva de la reacción poblana también se alzó la chiquillada que por primera vez se quitó el odioso tutelaje del marinismo. Hoy no hubo Frente Amplio Marinista, sino verdadera oposición. Irma Ramos y Melitón Lozano del PRD. Carolina O´farril de Convergencia. Gustavo Espinoza del Panal. Pepe Momoxpan y Manuel Fernández del PT.

 

El PRI alcanzó la mayoría constitucional gracias a dos villanos. Pablo Contreras del Panal nuevamente vendió su dignidad por un plato de frijoles. A Gudelia Tapia le pudieron las amenazas desde el poder; su convicción fue doblada por la coacción. No todos pueden ser héroes.

 

El marinismo, sí, se apuntó una nueva victoria. Pero cada vez son más pírricas y costosas. La ultraderecha ya tiene a la familia en la Constitución. El PAN ganó en su negociación, y ahora pagará –o quizá ya pagó- el favorcito que le hicieron desde la cúspide del poder. El nuevo arzobispo, también, caerá en blandito cuando tome posesión el 2 de abril.

 

Perdió la sociedad con una legislación conservadora. Pero también ganamos un grupo de héroes. No olvidemos sus nombres. Rocío García Olmedo. Mallinalli García. Luis Alberto Arriaga. Jorge Ruiz. Mauricio Hidalgo. Bárbara Ganime. De ellos mismos dependerá consolidar su título aunque hayan perdido esta batalla.

 

 

*** Neoliberalismo trasnochado. Dificil argumentar que el Cabildo capitalino haya abdicado su facultad de regular las tarifas de estacionamientos para dejar que el libre mercado –es decir, los propietarios- puedan fijar libremente las cuotas que los usuarios deben pagar. Es una visión ingenua del mercado como “mano invisible reguladora”, en la que la alcaldesa Blanca Alcalá se revela como una admiradora trasnochada de Adam Smith.

 

La desregulación tarifaria seguramente hubiera sido elogiada hace 10 años, cuando el credo del Consenso de Washington ordenaba a los Estados retraerse a sus funciones mínimas, pero no en plena crisis mundial provocada, precisamente, por el credo neoliberal. Ahí están por ejemplo, los bancos estadounidenses que abandonados a las fuerzas del mercado libre, hicieron y deshicieron arrastrando a la economía mundial.

 

Ernesto Ramírez, excelente abogado pero no muy brillante economista, argumentó en las reuniones de trabajo que la desregulación tarifaria provocaría precios a la baja una vez que los dueños de estacionamientos entraran en competencia. Ajá. Premio a la ingenuidad neoliberal. ¿Por qué habrían de bajar tarifas, si se trata de un gremio monopólico organizado, como demuestra su resistencia a la administración dogerista, cuando se reguló por primera vez luego de varios amparos que el Poder Judicial de la Federación falló a favor del Cabildo?

 

La medida, por tanto, tiene tintes tecnocráticos pero que no pueden ocultar un trasfondo de intereses. Porque eso son los dueños de los estacionamientos: un poderoso grupo de interés que seguramente, hizo aportaciones de campaña. La desregulación, además, beneficia por adelantado a los anónimos dueños de los tres estacionamientos subterráneos que prometió la administración balnquista para este año.

 

Mientras tanto, el neoliberalismo de la administración municipal nos da receta de agua y ajo: aguantarse y a joderse.

 

 

 

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