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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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Contra el aborto

 

 

Una sociedad pluralista, un Estado laico, respeta y protege las diferentes visiones de la sociedad en lugar de instaurar una sola, especialmente si se encuentra inspirada en los valores promovidos por una religión determinada. El tema viene a colación por la condena casi unánime de la sociedad progresista poblana a los 29 diputados que aprobaron la hoy “reforma Bailleres” para incluir el concepto de la familia, así como la lucha contra el aborto y la eutanasia, al interior de la Constitución. Mi punto de vista fue expuesto con claridad a lo largo de la semana: la iniciativa era retrógrada e intolerante, así como el voto de los priístas fue una traición a sus principios liberales. La polémica sigue en su punto más alto y no se clausuró por la aprobación de la reforma. Human Rights, una de las ONG más prestigiadas en el mundo por la defensa de derechos humanos, realizó una condena contundente en forma de misiva a cada uno de los 42 diputados locales.

 

Como no ocurría desde hace tiempo, la sociedad poblana tomó partido a favor o en contra. El correo del columnista se encuentra saturado de comentarios de lectores que desean hacer pública su postura.

 

Para hoy he elegido una colaboración totalmente opuesta a los valores del columnista. Se trata de una posición contraria al aborto, proveniente de una mujer que rechaza la libertad de elegir porque, dramáticamente, no puede hacerlo al estar impedida para ser fecundada.

 

“Le envío un saludo afectuoso por la relación que nos une como lector - periodista, me dirijo a usted para exponerle un punto de discusión sobre las disposiciones legales que se discuten en Puebla a favor del aborto.

 

“Decidí hacérselo llegar, con la súplica de que pueda ser comentado en su columna, como una postura en la que quizá nadie ha reflexionado: El valor que tiene la concepción de un bebé, para una mujer que como yo, no tendrá nunca ( por circunstancias fisiológicas) la oportunidad de embarazarse.

 

“Por esta razón, es que dimensiono la importancia del asunto, declarándome abiertamente en contra del aborto  ya que desde mi punto de vista, no es justificable (excepto en los casos de violación o malformaciones) para ninguna sociedad que pretenda llamarse “ civilizada”.

 

“Han sido muchos los argumentos que erróneamente validan el aborto como un derecho derivado de la emancipación femenina. Algunas diputas priístas y las corrientes de izquierda, han dicho que la decisión de interrumpir el embarazo es una de las libertades de la mujer. Y han hecho una férrea defensa de casos (reales o hipotéticos) que abordan de manera superficial, sin profundizar en sus causas.

 

“Pero más allá de declaraciones realizadas bajo intereses velados, existe una realidad innegable para cualquiera, independientemente de que simpatice con la izquierda, con el centro, con la derecha, sea católico, protestante, tibetano, ario, mestizo, indígena o afroamericano: LA VIDA HUMANA ES LO MÁS PRECIADO. La razón misma de la existencia.

 

“Y yo les pregunto a los proabortistas ¿Qué hubiera pasado si algo hubiera aplastado demoledoramente aquella primera célula de vida?... Ahora no estaríamos aquí. Muchos adictos al fin dirían que hubiera sido mejor. Pero para quienes amamos la vida a pesar de sus retos, la posibilidad de no haber existido es inquietante.

 

“En el caso del aborto ocurre lo mismo. Pero es la propia madre quien decide matar a su hijo. Destruirlo y con ello destruir un milagro que solo apreciamos mujeres que como yo, hemos recurrido a todo tipo de tratamientos, donde hemos valorado que la vida surge bajo circunstancias especiales; que requiere de un equilibrio hormonal, de temperatura corporal, de determinados días del ciclo menstrual y de ovulación, de la capacidad espermática, de la reacción de anticuerpos, de aspectos genéticos y finalmente de algo que va más allá de los propios anhelos.

 

“Por esta razón, no justifico bajo ningún argumento que se proteja legalmente a las mujeres que conciben hijos con irresponsabilidad, por conductas de promiscuidad (entendida no bajo influjos moralistas, sino en términos sociales) cuando se establecen sólo por impulsos instintivos, relaciones sin amor, sin certeza económica o por simple capricho.

 

Por eso, señores legisladores les pregunto ¿Alguno de ustedes tiraría un Rolex a la basura, lo arrojarían contra la pared? ¿Chocarían deliberadamente su automóvil recién salido de la agencia? ¿Arrojarían al lodo su joya más preciada? … Por supuesto que no… Entonces porque destruir algo más valioso: La sonrisa de un niño, la oportunidad de que sea un gran pintor, un arquitecto, el médico que encuentre la cura del Cáncer, la primera presidenta de México…

 

Los invito a reflexionar lo siguiente: Si los gobernantes continúan elaborando leyes como la del Aborto, seguirán dándole al ser humano una connotación animalesca, se le seguirá tratando como un salvaje dominado por sus instintos.

 

¿Por qué no empezamos a tratarnos con respeto?  Los seres humanos tenemos la virtud de razonar. Se dirá que el individuo masa, no tiene muy desarrollada esa capacidad. Pero esto se puede remediar con EDUCACION.  Concienticémos a los poblanos sobre los métodos anticonceptivos. Y en ello, no solo el Estado tiene injerencia, las congregaciones religiosas también. Es necesario que la Iglesia Católica intervenga promoviendo el uso del condón. ¿O en que parte de la Biblia dice que está prohibido? ¿Qué pecado puede ser mayor al aborto o al maltrato y abandono de hijos no deseados? ¿No dijo Jesús que el único mandamiento es amar a Dios y al prójimo como a ti mismo?  Pues el amor es planear la vida con la pareja, es libertad a priori para decidir cuántos hijos se está comprometido a amar y educar. Es estar consciente de que las relaciones sexuales no son un hobbie, sino un acto sublime que trae consecuencias para toda una sociedad. 

 

Si la ley del aborto se aprueba, las madres que se acojan a ella, serán más indignas que los sicarios que ejecutan niños inocentes. No habrá nadie que las condene, quizá ni su propia conciencia, pero nadie que confié en sus afectos estará seguro de su autenticidad.

 

Dicho lo anterior señor Rueda, le agradezco la atención que pudiera dar a la presente, reiterándole mi admiración como un columnista congruente y responsable. Mi opinión nace del alma, de mi vocación como periodista por defender una sociedad que me preocupa, pese a que no será heredada a mis hijos biológicos”.

 

Testimonio conmovedor y digno de tomarse en cuenta.  

 

 

 

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