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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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Francisco Palomino y sus cómplices en el Soapap

 

 

Efectivamente, no solo Francisco Palomino Echartea no comprobó los 20 millones de pesos sino que en su paso por el organismo aprovechó todos los beneficios de los programas de gobierno; y como sobrevivió el  2005 sin ninguna observación del ORFIS, esto le dio confianza para ejercer los recursos del 2006, así que con toda la seguridad del mundo encargó a Salvador Sánchez Vázquez, en ese entonces Coordinador técnico operativo para que este programara y operara los recursos de las obras (gasolina, papelería, equipo de computo y derivados) que se realizarían en este programa en el año 2006, a su vez Salvador encargo la realización de los Proyectos a su gerente aún en funciones Pedro Quirwan Aguirre quien en coordinación con el compadre de Salvador, Carmelo Huerta Sánchez, jefe del departamento de Gestión y Coordinación de Programas de Obra, realizaron, aprobaron y validaron las obras que se realizarían en el 2006 destacando las de Ocotlán , la perforación de pozos y la línea de conducción de agua potable en el rio Atoyac, mismas que fueron enviadas a licitar a la SEDUOP con el aval de la subgerencia de licitaciones y contratos del organismo a cargo de Juan Francisco Martínez Cruz, quien fungía como subgerente de esta área.

 

Este funcionario, sin previa revisión de la documentación recibida por parte del personal a su cargo, envió a licitar dichas obras, mismas que al no contar con los permisos para la perforación de los pozos y el derecho de vía pero sobre todo con el visto bueno de los vecinos de esta comunidad, enardeció a la población del municipio y provocó un levantamiento social a principios de enero de 2007, mismo en el cual tuvo que intervenir el Javier López Zavala, en ese entonces secretario de Gobernación para calmar a la población y dar la orden de cancelar dichas obras.

Tanto Palomino Echartea, Salvador Sánchez, Pedro Kirwan, Carmelo Huerta y Juan Francisco Martínez, presentaron negligencia en el ejercicio de sus funciones ya que ninguno cumplió con la mas mínima ética, ni con el profesionalismo que se debió emplear para este fin, cada uno desde su trinchera se defendió como gato panza arriba, lejos de sentir temor por el error cometido se envalentonaron y traicionaron a su mentor, se olvidaron de la amistad, de la cordialidad y camarería que demostraban en las reuniones sociales que realizaban por cierto de manera muy seguida, donde la soberbia, la altanería y el desprecio por el Organismo quedaba de manifiesto.

 

Según Salvador Sánchez "el gobernador les había encomendado el organismo por seis años",  poco les importó lo que le sucediera a Palomino, cada quien vio por su santo y sobre el muerto las coronas, se echaron la culpa entre todos y finalmente fueron dejando sus puestos sin pena ni gloria, pasaron por el organismo saqueando lo que a su paso encontraron, hicieron contratos hasta por respirar adentro del organismo, estos fueron y son los hombres que Javier García Ramírez les cedió su confianza 

Los cómplices de Palomino unos se fueron a refugiar a SEDUOP, otros al CEAS y algunos aun continúan laborando en el SOAPAP, realizando la misma función, ¿irónico no? Otros hasta se burlan del SOAPAP por haberles quitado programas de obra para este año, sonríen y ven con lastima y ternura si se encuentra con algún trabajador del SOÀPAP, dicen que están muy bien y les va mejor, eso no se duda, como va ha ser diferente... con los bolsillos llenos nadie tiene hambre.

La revisión que ha iniciado el ORFIS debe de ser exhaustiva, la responsabilidad de Palomino y sus 40 ladrones  va mas allá, deben de explicar porque no se comprobaron ante el ORIFS estos recursos y cayeron en omisión, la SEDECAP debe realizar los requerimientos necesarios para que estos ex funcionarios declaren lo que a su favor les competa.

 

Pero no nos debe extrañar: son hijos de Rata García Ramírez.
 


*** Más pronto de lo que se imaginaban. El Programa Integral de Atención a Unidades Habitacionales, (PIANUH) ya se lleva a cabo y para empezar, sólo para empezar ya se cocinan al interior del municipio las primeras acciones en 11 Unidades Habitacionales –claro, las más grandes- con unas asambleas que muy pronto, darán de que hablar, pues tan sólo por poner un ejemplo en La Margarita, los vecinos tendrán que ponerse de acuerdo para aplicar el millón de pesos que les corresponde.

 

Para mayo ya veremos los primeros resultados físicos y más de uno tendrá que aceptar que esto ha generado bonos para la misma Blanca Alcalá, construyendo cada día su futuro político y sin duda, con uno de sus colaboradores más cercanos, Víctor Giorgana.

 

 

 

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