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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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El priísta es el lobo del priísta

 

 

El caldo puede salir más caro que las albóndigas. Y el remedio más que la enfermedad. Entre aturdidos y engallados, los zavalistas proclaman que la única vía para salir del empate técnico declarado por María de las Heras es abrir la consulta a la base. Ahí se verá, dicen, de qué lado masca la iguana: el apoyo del dinero público y las simpatías de los alcaldes al Proyecto Z darán un manotazo sobre la mesa. Aplastado por la realidad política, el dogerismo sublevado por unas encuestas se verá obligado a aceptar unas diputaciones locales y regidurías para terminar su molesta rebeldía. Y entonces, ahora sí, dará inicio el reinado milenario del marinismo que no tendrá fin. La bravuconería, por supuesto, no es tomada en serio por todos quienes conocen las funestas consecuencias que para el tricolor tienen las elecciones abiertas. Dichos procesos terminan en ferias de balazos, muertos y heridos que la oposición tiende a capitalizar. Y más si la oposición es un ex priísta que conoce perfectamente el sistema de alianzas y caciques regionales. Fuera del PRI, Moreno Valle se frota las manos imaginando un proceso interno del que pueda captar aspirantes a regidores, alcaldes y diputados locales. Parafraseando a Hobbes: el príísta es el lobo del priísta.

 

La primera oposición a una consulta directa proviene de Beatriz Paredes: la experiencia muestra que en los años noventa, arrastrados por la incipiente transición  democrática, el PRI perdió alrededor de quince gubernaturas en estados donde se habían realizado procesos internos. El tricolor ha requerido una década para recuperar cuatro de ésos quince estados. El punto culminante a la sinfonía de desencuentros intestinos los protagonizó Roberto Madrazo cuando en el 2005 noqueó a Arturo Montiel exhibiendo sus corruptelas. La demostración de poder no sirvió en la constitucional, pues el tabasqueño se ubicó en tercer lugar detrás de Calderón y López Obrador.

 

Una de las directrices fundamentales de Beatriz Paredes desde su llegada a la dirigencia nacional es evitar en la medida de lo posible y lo imposible las consultas a la base. Para el complicadísimo calendario del 2009 incluso la tlaxcalteca pudo evadir la contienda interna en Nuevo León gracias a una lección magistral de negociación entre Natividad González Parás y los grupos alternos. El primero logró imponer a su delfín Rodrigo Medina y las demás posiciones fuera para sus rebeldes. En Sonora la historia tuvo un final diferente e infeliz: el choque de Manlio Fabio Beltrones y Eduardo Bours provocó que se abriera el proceso interno; el aparato estatal se impuso pero a la postre perdió. Beatriz Paredes tiene 10 gubernaturas en juego para el próximo año, y entre las más importantes se cuentan Puebla, Veracruz y Oaxaca, reservas estratégicas de votos rumbo al 2012. Por ello la directriz es imperativa: por ningún motivo habrá contienda interna.

 

La segunda oposición a una consulta a las bases deriva del propio gobernador Marín, quien recuerda perfectamente la lastimosa lucha interna para hacerse de la candidatura a la alcaldía en 1998 contra Víctor Hugo Islas y Omar Álvarez Arronte que lo llenaron de insultos y llegaron a amenazar con la ruptura. La eficaz operación política del gobernador Bartlett y del candidato Melquiades Morales evitó que la sangre llegara al río. De todos modos, en la constitucional Marín ganó por una pequeña diferencia gracias a la presencia de Emilio Maurer como candidato del PRD.

 

Mario Marín, para hacerse la candidatura al gobierno estatal en la sucesión melquiadista, siempre esquivó la consulta interna: con encuestas en la mano se impuso, y Melquiades Morales prefirió ceder a ver a los priístas enfrentarse. Ya candidato, respetó la postulación de Enrique Doger a pesar de que como candidato a la alcaldía hubiera preferido a sus amigos Montero, Zavala o Meneses, según él mismo declaro en entrevista de radio. Todo con tal de evitar un enfrentamiento intestino.

 

La tercera oposición a la consulta a las bases debería provenir del mismo Javier López Zavala. Las bravatas funcionan en caliente, pero un análisis frío le muestra que el aparato gubernamental es una quimera, pues de nada le sirvió regalar miles de millones de pesos en tinacos, pisos dignos, focos y un largo etcétera. De acuerdo con los números de María de las Heras, 355 mil prefieren el delfín y otros 244 mil a un precandidato —Doger— que no les ha regalado ni un vaso de agua.

 

Por último: el concepto de estructura se disuelve en una contienda interna. ¿Por qué? Porque Zavala, el aspirante oficial que tiene acuerdos con los 217 alcaldes —según el propio navalismo— arrastra a los enemigos de esos proyectos políticos. Es decir, el alcalde de Chichiquila también tiene su delfín, pero tiene otros siete aspirantes que luchan contra su delfín. La cosa solamente es captarlos: así lo hizo Melquiades Morales en 1998 y Mario Marín en el 2004.  Ahora multiplique 7 por 217 alcaldías. El Proyecto Z tiene un ejército de enemigos embozados esperando cobrar facturas. Y por si fuera poco, las adhesiones “a fuerza” que Zavala cultivó en los últimos meses porque no había otra opción. Y ya para terminar: a la consulta no sólo irá Doger, sino también Jesús Morales Flores. ¿Alguien se atreve a menospreciar su capacidad de movilización?

 

Resumiendo: la propuesta de ir a la contienda interna es una bravata de la que solo Rafal Moreno Valle saldría ganador. El marinismo tiene que ir pensando otra salida al conflicto político.

 

 

*** Un poderoso impresor de nombre Armando Prida… quiso publicar una desplegado en contra del periodista Carlos Ramírez precisamente en El Financiero, diario donde se publica Indicador Político. El dueño de Síntesis quiso darle un coscorrón muy en su estilo. Pero resulta que al todopoderoso Prida no le alcanzó para pagar la plana –unos 100 mil pesos- y entonces decidió imprimirla en el muy famoso envoltorio de Rostros. O se le hizo muy cara.

 

¿Pues no le sobraba el dinero? Hay que armar una coperacha para la venganza.

 

 

*** Las taras de la sociedad poblana. Otro extraordinario texto de Mario Riestra Piña, donde desnuda las inercias que enfrenta nuestra sociedad. Para abrir boca, le dejo algunos párrafos.

 

“No obstante lo anterior, a nivel estatal la sociedad tiene aún arraigada de manera notable una cultura que concibe al gobierno de forma paternalista. Bajo esta óptica, el estado no sólo es el principal motor de la economía sino domina además diversas esferas de la sociedad y, por ende, resulta ser el principal factor de cambio político, económico y social. El esfuerzo individual es desplazado por los vínculos personales con el poder, mismos que sirven de atajo para la superación económica y profesional, al tiempo que la solución a toda problemática radica exclusivamente en las acciones gubernamentales.

 

“En muchos estados como el nuestro, lamentablemente, el proceso de inclusión y empoderamiento de la ciudadanía no han sido tan rápido e incluso ha experimentado una involución. Los mecanismos de participación social se abrieron a nivel nacional una vez que el presidencialismo se debilitó, como consecuencia de la alternancia y la división de poderes. A nivel estatal, empero, los gobernadores absorbieron el otrora poder presidencial y acrecentaron considerablemente.

 

“La iniciativa privada ha cedido ante las tentaciones y presiones del poder y, hoy en día, la competitividad estatal sufre las consecuencias. Muchas empresas poblanas prefieren la comodidad de los contratos y concesiones gubernamentales y, por ende, han perdido parcialmente su calidad de emprendedores. La lógica detrás parecería ser la siguiente: ¿Para qué correr el riesgo de buscar nuevos mercados cuando el gobierno estatal me ha asegurado una parte del pastel a nivel local? El beneficio económico de tales vínculos viene acompañado, sin embargo, de la pérdida de autonomía y de la imposibilidad de ejercer cualquier tipo de pensamiento crítico”. Hasta ahí la cita.

 

Por cierto, tampoco se pierda hoy al maestro Alejandro Chacón, que nos descubre por qué Javier López Zavala es un prospecto muy caro.

 

 

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