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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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El costo de la ignorancia

 

 

Dicen que la educación es cara, pero la ignorancia es mucho más cara. El periodista Rodolfo Ruiz, reconvertido en brujo, pretende mañosamente colocar a CAMBIO en la incómoda situación de omitir información relevante en las encuestas de Más Data y el Gabinete de Comunicación Estratégica con el objetivo de alimentar la teoría del empate técnico. Como prueba exhibe dos láminas referentes a la mención espontánea en dichos estudios, donde Javier López Zavala se coloca la cabeza. Por inferencia, supone que como ambos datos eran favorables al delfín marinista se tomó la decisión de ocultarlos, siempre en la idea de vender un empate técnico inexistente (que por cierto, ahora reconoce también Francisco Abundis, director de Parametría) entre Enrique Doger y Zavala.

 

Procedamos a explicar conceptos de metodología básica de encuestas que el aspirante a politólogo debería conocer. O que por lo menos podría consultar con amigos comunes dedicados a la demoscopía (como Rigoberto Benítez). El rubro de mención espontánea, en la jerga de los encuestólogos es una pregunta de control. Es decir, busca medir penetración de un nombre o concepto, pero en ningún caso su objetivo es la contrastación entre dos o más opciones. No es lo mismo preguntar “¿Quién le gustaría que fuera gobernador?” a “¿Entre X y Z, a quién votaría para ser el próximo gobernador?”. Parece demasiado básico, incluso para ignorantes, que la democracia representativa se funda en la selección de opciones (candidatos), y no en concurso de conocimiento o popularidad.

 

Resumiendo: ninguna casa encuestadora seria toma como base de la medición la mención espontánea. Ni siquiera una encuestadora patito como Consultoría Contracorriente. Así que al avezado y perspicaz Arturo Rueda no se le pasó el dato: fue una decisión metodológica omitirlo, siguiendo los estándares mundiales en publicación de encuestas.

 

Voy al caso específico del GCE: la lámina “incriminatoria” que Ruiz publica mañosamente (el estudio, por cierto, ya es público en el sitio de la consultora) tiene una debilidad metodológica mayor, por lo que fue recomendación de la propia firma no publicarlo: casi un 70 por ciento de los encuestados no contestó o no tenía opinión a la pregunta “¿Quién le gustaría que fuera el próximo gobernador de Puebla?”. Es decir, si la muestra fue de 600 cuestionarios telefónicos, 420 no respondieron y si lo hicieron 180. ¿Qué solidez metodológica pueden tener 180 respuestas para ilustrar un panorama global? Ninguna. Por ello, CAMBIO afirmó que la primera encuesta del GCE tenía como objetivo concentrarse en conocimiento y atributos de los aspirantes, no en intención de voto. Este último dato esperamos a la encuesta espejo a María de las Heras para conocerlo.

 

Si al brujo Ruiz la respuesta no le convence, sugiero platique con Federico Berrueto, director operativo del GCE para una explicación detallada, gratis, por cuenta de la casa.

 

Respecto de Más Data, el propio José Zenteno ofrece una explicación en una carta aclaratoria que el propio Rodolfo Ruiz no quiso publicar en e-consulta, violando flagrantemente el derecho de réplica. Tal carta puede leerse al final de la columna y su explicación es lo suficiente convincente para agregar algo más.

 

Los libros no muerden Ruiz: estudia un poco, consulta a encuestadores serios. Y espero tu respuesta.

 

 

*** La última frontera del dogerismo. El gobernador Marín, por si hiciera falta mencionarlo, mantiene un temple de acero en las horas más difíciles de su sucesión: contra aquellos que piensan que quemará sus naves con un proyecto que no acaba de cuajar en las encuestas, otorgó su beneplácito para que el Congreso del Estado apruebe los últimos 45 días de cuenta pública de Enrique Doger. En los hechos, el dogerismo cruzó la última frontera. La afirmativa del Gran Legislador, luego del empate técnico declarado por cuatro encuestadoras –Más Data, BEAP, Gabinete de Comunicación y Parametría- indica un cambio de lógica que debería preocupar al zavalismo: las relaciones políticas entre Doger y el Gran Elector se han normalizado. Políticos profesionales ambos, saben perfectamente que los agravios pueden ser olvidados de frente a la regla de oro entre los tricolores: protección e impunidad. El mismo acuerdo que permitió a Marín transitar sus complicadas relaciones personales con Melquiades Morales.

 

Quien sepa leer, que lea, reza la sentencia bíblica. La aprobación de la cuenta pública es la última frontera del dogerismo: oportunidad final para que el marinismo sacara —por las malas— de la carrera sucesoria al ex alcalde. Por supuesto que existió la tentación: armarle un procedimiento administrativo por un error nimio. Exponerlo al escarnio mediático –¿más?- e inhabilitarlo por lo menos hasta febrero del 2010.

 

Aplicarle la tarjeta roja rigorista. Ganar por las malas. Activar el mecanismo autoritario. La victoria zavalista por default. Los diputados de la fracción parlamentaria zavalista hubieran cumplido gustosos la ejecución.

 

En vez de ello, el gobernador Marín aplicó todo el colmillo político: seguramente mediante algún tercero envió al mensaje a Doger de su beneplácito. Vender el favor para cobrarlo después. Es evidente que el gobernador nunca pensó en sacar de la carrera al ex rector por las malas. No lo hizo en los peores momentos de su relación, allá por el 2007. Ni siquiera lo hizo en la aprobación de la tercera cuenta pública, la más problemática, cuando las diferencias personales estaban más acentuadas. Y es que así son las reglas no escritas del sistema político: nadie puede romperlas porque más tarde o más temprano habrán de encontrarse con ellas. Por ello Marín no persiguió a Melquiades ni a nadie de su gobierno. Y por ello Doger no perseguirá al marinismo.

 

Al zavalismo no le gustará la decisión porque creará más confusión e incertidumbre entre los grupos priístas que ya lo veían todo definido, y ahora no saben qué ocurrirá. Pero esta es la sucesión de Mario Marín: no quemará las naves por nadie. Ni se inmolará. Al fin y al cabo es un animal político.

 

 

*** La carta aclaratoria de José Zenteno que e-consulta no quiso publicar. “Estimado Rodolfo: Me permito solicitarte que hagas efectivo mi derecho de réplica con respecto a los comentarios vertidos en tu columna "La Corte de los Milagros" del 10 de noviembre de 2009, en la cual te refieres a datos no publicados de una encuesta realizada por Más Data.

 

“En tu columna se menciona lo siguiente: "Se sabe, por ejemplo, que en la encuesta espejo realizada por José Zenteno —y publicada parcialmente por el periódico Cambio los días 19 y 20 de octubre—, el ex presidente municipal de Puebla se guardó un dato que echa por tierra su hipótesis del empate técnico. Dicho dato corresponde a una pregunta que midió la intención de voto, por mención espontánea, entre aspirantes priístas a la gubernatura".

 

“Ignoro la fuente que te proporcionó dicha información, la cual no autorizo y tampoco reconozco. La pregunta que da pie a esta confusión se refiere a la mención espontánea de nombres de posibles candidatos a gobernador del estado. Textualmente se hizo del siguiente modo "¿Usted sabe o ha escuchado mencionar el nombre de alguna persona para candidato a gobernador de Puebla?". Los informantes mencionan en forma espontánea los nombres que recuerdan y se registran en el cuestionario. El objetivo de esta pregunta es conocer la identificación espontánea de los aspirantes que pueden convertirse en candidatos al cargo de gobernador, de ninguna manera mide una intención de voto o una preferencia entre priístas como se afirma en el texto de tu columna. Por lo tanto, el argumento parte de una premisa falsa.

 

“Te doy un ejemplo para ilustrar el caso. Si se levanta una encuesta sobre marcas de hamburguesas seguramente Mc Donalds saldrá en primer lugar en mención espontánea. Ahora que si la pregunta versa sobre cuál hamburguesa prefiere la gente, Mc Donalds probablemente no será la más preferida. Ser el más mencionado no necesariamente te convierte en el más demandado.

 

“Hasta aquí la aclaración que mucho agradeceré incorpores en el texto de tu muy influyente columna. Agradezco tu atención y te reitero mi respeto y admiración por tu trabajo como periodista. José Zenteno”.

 

 

 

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