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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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Garrote político contra Alcalá

 

 

En el círculo rojo crece la sensación de que ante la polarización de Enrique Doger y Javier López Zavala, la definición del candidato a la gubernatura recaerá en una especie de tercera vía encarnada en Blanca Alcalá. Lejos del golpeteo mediático y de las campañas negras, la alcaldesa sigue presente en el proceso aunque no esté en él: algunas encuestas la toman en cuenta, otras no, pero en todas su presencia parece imprescindible para dilucidar el verdadero posicionamiento de los aspirantes y encontrar al mejor rival de Rafael Moreno Valle. Pero la hipotética candidatura de Alcalá depende de un hecho básico: que al momento de solicitar permiso al Cabildo para ausentarse del cargo, el Congreso le haya aprobado su primera cuenta pública correspondiente al 2008. Tal hecho se ha pasado por alto hasta ahora, pero el gobierno marinista mantiene preparado el garrote de emergencia en caso de una probable rebelión de la alcaldesa.

 

El limbo en el que vive la cuenta pública de Alcalá es preocupante si se compara con su antecedente remoto: a pesar de las desavenencias públicas y privadas entre el gobernador Marín y Enrique Doger, sus cuentas públicas fueron aprobadas puntualmente cada julio. Ni siquiera en la gravísima ruptura provocada por el caso Cacho rompió la calendarización. Y tampoco cuando el mandatario se ausentó del Tercer Informe de Gobierno.

 

El trato para Blanca Alcalá, sin embargo, ha sido oscilante. El último periodo de romance con el gobernador culminó hace aproximadamente tres semanas cuando en la inauguración de una vialidad los aplausos se los llevó Zavala. Desde entonces, Marín y la alcaldesa no han vuelto a realizar juntos una gira por la capital. Cada quien trabaja por su lado.

 

Es cierto que las desavenencias entre ambos siempre se han manejado fuera del ámbito público, a diferencia de lo ocurrido con Doger. Pero al gobernador no la gusta la sensación de que la alcaldesa le toma el pelo, pues por un lado ella jura y perjura que no le interesa la gubernatura, pero por el otro realiza constantes giras a la Ciudad de México para cabildear el apoyo de la dirigencia nacional, así como de Enrique Peña Nieto y otros personajes de la clase político tricolor.

 

Quizá es por ello que la cuenta pública 2008 de Alcalá no tiene fecha para ser aprobada por el Congreso del Estado. En el Ayuntamiento la impaciencia empieza a dominar, pero también saben que no tienen opciones de ruptura. Una vez más, el Órgano Superior de Fiscalización cumple una función eficiente de garrote político. Y es que pasando por alto borrando el espinoso tema de su promesa notarial de permanecer los tres años en el cargo y el hecho de que ni siquiera llegaría a su Segundo Informe de Gobierno, ¿cómo podría convertirse en la candidata del PRI a la gubernatura si ni siquiera han aprobado su primera cuenta pública?

 

Quizá ese hecho es lo único que detiene a Alcalá de anunciar su plena incorporación a la carrera sucesoria. Y si ese es el mecanismo para frenarla, seguro la cuenta pública 2008 continuará durmiendo el sueño de los injustos.

 

 

*** El verdadero motivo del abucheo en Los Tigres del Norte. “Buen día estimado, soy asiduo lector de tus columnas: El precio del continuismo publicada el 17/11/2009 me pareció un análisis improvisado del porqué la rechifla al secretario de desarrollo social, a mi modo de ver es una simple muestra de la novatez, falta de experiencia y desorganización de un mediocre aspirante a la gubernatura de Puebla; es obvio que si 30 mil personas estamos esperando la presentación de los Tigres del Norte no vamos a tolerar que un político señalado y acusado de peculado venga a recitarnos una perorata de mentiras, eso hasta con un neurona se procesa de manera correcta.

 

“Es por eso que tu columna me dejó con la sensación de que fue una improvisación para tocar el tema, casi casi declaras inocente al delfín cuando empiezas diciendo que fue injusto, pero merecido lo tiene por no prever el comportamiento de una masa donde los individuos gozan del anonimato. Terminas exonerándolo diciendo que carga con los errores del marinismo, diría yo que es cómplice de la delincuencia con la que se gobierna el estado.

 

“Al buen Manuel Cuadras sólo le digo que me parece que se está descuadrando, sólo le pido que se remita a las columnas publicadas por Alberto Mejía y Morales Chacón para que encuentre respuesta a esa compleja pregunta que se hace ¿qué pasará con ese compromiso ante notario de Blanca Alcalá? Saludos y los seguiré leyendo como lo he hecho por bastante tiempo”.

 

 

 

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