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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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Con todo el afecto para Juan José Oroza

 

 

Ruptura o negociación

 

 

Las horas violentas en el PRI son inminentes. El tiempo político se aceleró, que es lo mismo que decir la urgencia por destapar a Javier López Zavala ganó. El Gran Elector, en un acto de soberana osadía correspondiente a su personalidad, ya dictó fecha para la Suprema Revelación. La Epifanía llegará el 10 de diciembre con la reunión del Consejo Político que definirá el método de selección de candidato de entre las opciones marcadas por el estatuto tricolor. Por supuesto, nadie duda que los más de 600 marinistas-zavalistas que lo integran votarán la Convención de Delegados para asegurarle su potestad decisoria.

 

Después del albazo, Alejandro Armenta solicitará al Comité Ejecutivo Nacional la emisión de la correspondiente convocatoria que presuntamente se aprobará el 13 de diciembre por el Consejo Político Nacional. Luego, el 16 de diciembre será publicada y entonces el gobernador Marín, así como los priístas poblanos, se irán a festejar la Navidad con la alegría de la llegada de un nuevo Mesías sexenal.

 

Llegó el momento supremo de la política, el auténtico conflicto de aquello que Carl Schmitt denominó la oposición amigo-enemigo. Con la nominación del candidato tricolor a la gubernatura a la vuelta de la esquina también se avecinan los dos únicos escenarios posibles: ruptura o negociación. Y cada una de ellos dependerá de la evaluación de conveniencias de los actores preponderantes que se reducen a dos: el Gran Elector y Enrique Doger, quienes tienen en sus manos el destino del PRI. Fuera del punto culminante de la sinfonía se encuentran Blanca Alcalá y Javier López Zavala. A la alcaldesa los tiempos la devoraron y su indecisión la hizo morir de nada. El delfín vive un interregno angustioso: beneficiario de la decisión del Gran Elector, no puede tomar todavía decisiones que hagan su parto más sencillo.

 

El estira y afloje de la negociación únicamente depende de cuánto está dispuesto a ofrecer Marín y de si Doger está dispuesto a aceptar. Veamos las dos variables.

 

En caso de concretar su proyecto transexenal, el gobernador Marín alcanzará sus dos máximas conveniencias: la tranquilidad que otorga la impunidad y el control, por otros seis años, del presupuesto estatal que ya alcanza los 50 mil millones de pesos al año. Es decir, el próximo gobernador en conjunto manejará en todo su sexenio alrededor de 300 mil millones de pesos. Un botín más que suculento. Poco más de 23 mil millones de dólares, sin tomar en cuenta los posibles incrementos anuales.

 

Por el contrario, si Marín impusiera a Zavala como candidato el próximo 10 de diciembre pero el costo fuera tan alto como una ruptura al interior del tricolor, ¿de qué serviría todo el esfuerzo de un sexenio? Porque inevitablemente una dupla Moreno Valle-Doger, con éste último golpeteando permanentemente al delfín a lo largo de la campaña, pondría en severo predicamento la victoria priísta del 4 de julio de 2010.

 

Entonces se esfumaría la tranquilidad de la impunidad, porque con un gobernador panista sería imposible respirar a salvo. Varios personajes del gobierno actual, empezando por Javier García Ramírez, podrían reservar una celda en San Miguel. Un escenario de persecución semejante al que vive el ex gobernador sonorense Eduardo Bours. Por supuesto, además de la impunidad perdida, al saco de derroches podría añadirse el botín sexenal de los 300 mil millones de pesos.

 

¿Marín qué tanto está dispuesto a ofrecer a Doger para garantizar la unidad priísta, conservar la tranquilidad de un futuro sin persecuciones y el disfrute de un botín multimillonario?

 

En giro inesperado de la trama, connotados columnistas afines al zavalismo dieron por hecho que la fórmula para evitar la ruptura y mantener a Doger en el PRI es ofrecerle la alcaldía capitalina que ya gobernó, además de otras posiciones como diputaciones locales para sus allegados.

 

Todos dan por hecho que Doger aceptará y la familia revolucionaria enfrentará unida a Moreno Valle. ¿Pero y si el ex alcalde no accede a la propuesta con base a su análisis de conveniencias y riesgos? Mañana los detallaremos.

 

 

*** Las habichuelas mágicas de Parametría. Acerca de las encuestas contradictorias de la firma Parametría publicadas por CAMBIO e Intolerancia sólo hay una conclusión: a pesar de las enormes variaciones en datos, ambas son verdaderas según declaró Francisco Abundis. Esto es, una semana le hizo una encuesta a Rafael Moreno Valle y luego le hizo otra a Javier López Zavala por petición de Carlos Salomón Cámara, operador del delfín a nivel nacional. En pocas palabras: Parametría cobró dos encuestas y sólo levantó una. Un excelente negocio para la firma que, sin embargo, fue descubierto por su mala coordinación al publicar los estudios.

 

Compungido, Abundis ayer se defendió con Moreno Valle aduciendo que Salomón Cámara prometió no publicar el sondeo que le había contratado y en el que aparece un Zavala arrollador, mientras que en la que entregó al senador panista los parámetros principales dan empate. Un auténtico sastre que hace excelentes trajes a la medida.

 

Ayer mismo Moreno Valle rompió tratos comerciales con Abundis, pues el deterioro de credibilidad de Parametría es ostensible luego de conocerse su trabajo doble. La encuestadora es la única que perdió porque en el mercado poblano pasará mucho tiempo antes de que se olvide tal esperpento. Lástima. Ahora tendremos que creer en las afirmaciones del argentino Carlos Ahumada: Paco Abundis es de los encuestadores que cucharean.

 

 

 

 

 

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