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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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El tercer destape de Zavala

 

 

El 10 de diciembre, en plena sesión del Consejo Político Estatal que votará por la Convención de Delegados como mecanismo para elegir al candidato priísta a la gubernatura, ocurrirá el tercer destape de Javier López Zavala: la bufalada tricolor correrá a postrarse a los pies del delfín, peleará un palmada en el hombro y se desgañitará coreando el nombre del nuevo Mesías sexenal. Los resultados del tercer destape, sin embargo, serán idénticos a los del primero y segundo: en el PRI no habrá paz una vez que los términos de la convocatoria en cuestión abrirán la inscripción al periodo de precampañas después del 15 de enero, y ahí concurrirán seguramente Enrique Doger y muy probablemente Chucho Morales. Si les niegan el registro, en ese momento se producirá la ruptura. Si no, acudirán a la precampaña junto a Javier López Zavala y tendrán el mismo derecho a usar los medios de comunicación. Y seguramente estarán ahí, la noche en la que se celebre la convención de Delegados para denunciar la imposición y amargar, finalmente, el cuarto y último destape de Javier López Zavala. Hablamos ya entonces de febrero, cuando posiblemente Doger renuncie al tricolor para anunciar su apoyo a la candidatura de Rafael Moreno Valle.

 

Así que el 10 de diciembre no culminará el largo alumbramiento de Javier López Zavala, sino que iniciará la pesadilla diseñada por Enrique Doger para contribuir a la derrota tricolor en caso de que no se juegue limpio en la sucesión. Quienes pensábamos que la historia terminaría antes de la navidad, resulta que la angustia se prolongará por lo menos hasta febrero del 2010, cuatro meses antes de los comicios.

 

El gobernador Marín, por supuesto, quisiera que la ruptura de Enrique Doger se produzca  en la sesión del Consejo Político. Así el efecto mediático se diluiría entre la navidad y el año nuevo. Llegando al 2010, nadie se acordaría del intercambio de insultos. Pero en el dogerismo eludieron la trampa: acudirán a la reunión de Consejo pero no romperán. Defenderán su postura de la consulta a la base, pero aceptarán el mecanismo de la Convención de Delegados. La ruptura no llegará cuando le convenga a Zavala, sino cuando le convenga al ex alcalde.

 

Por supuesto, entre el 10 de diciembre y 16 de enero el gobernador Marín intentará la negociación para frenar la ruptura. Pero Doger no aceptará ni la candidatura a la alcaldía, ni un puesto hipotético en el gabinete y mucho menos la improbable senaduría. El ex rector llegará al último segundo del último minuto marcado en la convocatoria. Y lo hará así porque no confía en los ofrecimientos del marinismo, y tampoco los marinistas confían en él.

 

Así que la guerra por el gubernatura no acabará el 10 de diciembre. Mejor dicho, ese día iniciará.

 

 

*** La calidad de los herederos en el sistema político priísta. “Le escribe un adicto lector de su columna. Admiro la claridad de su análisis y los conocimientos académicos que consigue articular en argumentos precisos y contundentes. Al igual que un servidor, muchos poblanos de dentro y de fuera de la clase política, apreciamos estas cualidades y por eso procuramos leer su columna.


“Imagino que el Ciudadano Gobernador debe estar preocupado de que su hijo político tenga lo suficiente para ganarle las elecciones a Rafael Moreno Valle. Esta es, sin duda, la cuestión que más intranquilo debe tener al Gran Elector. No es cosa menor. Si el señor Zavala es derrotado imagino un obscuro futuro para Marín Torres, sus colaboradores y su familia. La ambición de Moreno Valle es convertirse en presidente de la República y no dudará en perseguir a su antecesor para ganar la popularidad que lo catapulte a una candidatura por el PAN.


“Pero a los ciudadanos que tenemos un poco de criterio y de conciencia, lo que nos preocupa es justamente lo contrario. Si Javier López Zavala gana las elecciones el futuro de Mario Marín podrá ser más placentero, su ego estará satisfecho y sus intereses descansarán en paz, pero Puebla pagará las consecuencias. Me pregunto, ¿qué le hemos hecho los poblanos a Mario Marín para que pretenda heredarnos como gobernador a un hombre del tamaño de López Zavala? ¿Qué no se da cuenta de las limitaciones que distinguen a este señor? Me preocupa y nos preocupa a muchos que este personaje sea gobernador del estado.


“El verdadero éxito del régimen priísta radica en la calidad de los herederos del poder. No siempre han sido los más cercanos, los más queridos o los más leales, pero sí suficientemente capaces para el ejercicio de la responsabilidad. Cuando la regla se ha alterado los resultados han sido nefastos para el partido y para los ciudadanos. Salvo algunas excepciones, los herederos priístas han respetado a sus antecesores, por lo tanto me parece un riesgo innecesario el darle la candidatura al señor Zavala solamente por ser el hijo predilecto.


“Gracias por su atención Dr. Rueda y espero que pronto me ayude a difundir estas preocupaciones. Eduardo Astiazaran”.

 

 

 

 

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