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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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El marinismo se acaba en la frontera poblana

 

 

“Don Nadie” y ninguneado son los mínimos calificativos que se le han endosado al pobre Juan Carlos Lastiri luego que la gorda caballada de diputados poblanos tan sólo pudo ganar una presidencia de comisión en San Lázaro, y el resto debió conformarse con secretarías o presencias testimoniales. Por si fuera poco, encabezar la comisión de la Defensa Nacional es mérito personalísimo de Ardelio Vargas Fosado y no producto de la capacidad de presión de la bancada poblana. El final del silogismo es que los representantes poblanos no representan nada dentro del juego de la política nacional, y su coordinador no es ni volteado a ver por los pesos pesados como Paco Rojas o Beatriz Paredes. Tal silogismo es falso. No porque los diputados poblanos sí valgan algo, sino porque la lógica en la distribución de comisiones fue resultado de la negociación entre los 19 mandatarios tricolores y la cúpula, no por las prendas personales de cada diputado. Desde este punto de vista los grandes perdedores son Mario Marín y Javier López Zavala, quienes no pudieron cabildear exitosamente en las grandes ligas.

 

La derrota evidente en la disputa de las comisiones, a pesar del cabildeo personalísimo de Mario Marín con Francisco Rojas en San Lázaro, es una prueba de que un metro después de las fronteras poblanas el marinismo no pinta ni influye. Y que los factores nacionales del PRI no consideran seriamente ni evalúan adecuadamente el proyecto transexenal que se construye desde Casa Puebla. Y como ejemplo tomemos la ausencia del golden boy Peña Nieto a la toma de protesta de Zavala como presidente de los secretarios de Desarrollo Social priistas para evitar darle un espaldarazo. Ausencia, hay que decirlo, operada desde el Charlie Hall.

 

Es opinión común que, en algún momento dado de la sucesión, intervendrán de forma decisiva los factores nacionales del poder al interior del PRI. Factores encarnados por Enrique Peña Nieto, Manlio Fabio Beltrones y la dirigencia de Beatriz Paredes. Cada uno de ellos, y todos ellos juntos, tiene un empeño común: recuperar para el PRI la Presidencia en el 2012. Y en mapa geográfico-electoral Puebla es una plaza estratégica. Tanto para la elección constitucional como para el caso de que hubiera una interna. Y ya se vio que tener un gobernador priísta no es garantía, pues en el 2006 Madrazo terminó en tercer lugar en la votación local, y en el 2000 ganó Fox. Y eso que había dos excelentes operadores tricolores en Melquiades Morales y Mario Marín.

 

El proyecto transexenal es eminentemente local, tal y como lo es su delfín, así como la clase política que han reproducido. Juan Carlos Lastiri es el paradigma, y por ello es ninguneado por Francisco Rojas y la burbuja de San Lázaro. Por más acercamiento y negociaciones con la clase nacional no terminan de penetrar ese círculo. Ni siquiera por tener la tercera bancada en número.

 

Javier López Zavala es un producto enteramente local, al igual que lo fue Mario Marín. La reproducción de una carrera política fundada únicamente en factores locales de poder: nunca fue funcionario federal, diputado o senador, su preparación académica nunca abarcó centros educativos nacionales. En alguna medida Enrique Doger y Blanca Alcalá responden al mismo modelo con pequeñas variantes. El primero fue rector siete años, y eso le generó vínculos académicos y políticos diferentes. La alcaldesa fue delegada de Banobras. Y hasta ahí.

 

Cuatro de los aspirantes a la gubernatura rompen el modelo localista. Jorge Estefan Chidiac, con aparición estelar las dos veces que ejerció de diputado federal y con excelentes relaciones en la oligarquía económica nacional. Jesús Morales Flores, con una carrera paralela a la de su hermano Melquiades, ha sido delegado del PRI en varios estados y miembro destacadísimo de la CNC. Alberto Amador Leal tiene varias representaciones federales sobre los hombres y trabajó en el CISEN, además de relacionarse con Manuel Camacho Solís. Por último, la carrera nacional de Víctor Hugo Islas es tan dilatada que incluso tuvo oportunidad de ser empleado del jefe Espino como delegado priísta en Chiapas. Lo paradójico es que a pesar de sus relaciones nacionales ninguno tiene el posicionamiento suficiente para ganar la elección del 2010. Y los tres localistas, Zavala, Doger y Alcalá los arrasan.

 

Así que no crucifiquemos al pobre Lastiri, ni a ninguno de los otros diputados poblanos por ser ignorados olímpicamente en San Lázaro. No es su culpa carecer de expertis o relaciones nacionales para integrarse a la burbuja. Mejor aprendamos de su ejemplo para no reproducir el mismo modelo bajo pena de que Puebla nuevamente no figure en los ámbitos nacionales de poder.

 

*** Foro de Inclusión y Desarrollo Social. A diferencia de otros aspirantes a la alcaldía dedicados por completo a la grilla, Víctor Giorgana sigue cumpliendo con su trabajo. El último de sus éxitos es la convocatoria para el Foro de Experiencias y Análisis sobre la pobreza urbana convocada por el Ayuntamiento capitalino. Verdaderos expertos como Enrique Cabrero (CIDE), Ana María Salazar, el Doctor Guy Stuart (Harvard), César Aparicio (Coneval) y José Bakarz (Banco Interamericano) dictarán conferencias los días 15 y 16 de octubre en la Universidad Iberoamericana.

 

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