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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

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De Proyecto Transexenal a Embajador Itinerante

 

 

Don Daniel Cosío Villegas fue testigo excepcional del auge y decadencia del sistema político priísta. Director del Colegio de México, historiador excepcional con sus diez tomos de la Historia Moderna de México, en sus últimos años se dedicó al análisis del priato y sostuvo tensas relaciones con Luis Echeverría.

 

Entre 1972 y 1976 –antes de su muerte- escribió cuatro pequeñas monografías geniales entre las que destacan El Sistema Político Mexicano y La Sucesión: desenlace y perspectivas. En este último, analiza el desempeño de mecanismo transmisor del poder a la luz de la decisión de Luis Echeverría Álvarez para ungir a su viejo amigo José López Portillo. En especial analiza posibles futuros de la relación entre ambos, y de la inevitabilidad del sucedido por instaurar un proyecto transexenal que domine a su sucesor. Ofrezco a los lectores párrafos luminosos que quizá nos ayuden a desentrañar el futuro del proyecto transexenal Marín-Zavala.

 

Dice Don Daniel Cosío en la parte final de La Sucesión: desenlace y perspectivas. “Siento una acongojada simpatía por don José al pensar en la lista interminable de problemas que tiene por delante, y en cuya solución apenas puede descansar en dos o tres personas leales y desinteresadas, pero, al parecer, no muy brillantes. La ayuda mayor, entonces, le vendrá de otras, interesadas y que no buscan sino su propio beneficio. Pero aquí no puedo ocuparme sino de los problemas mayores, y por eso me limitaré a uno más de los que ya he señalado. Se tiene la impresión de que es el de la cohabitación con su fraternal amigo y protector el ahora presidente Luis Echeverría y de aquí a un año y por los seis siguientes el ciudadano Luis Echeverría.

 

“Uno de los aspectos más llamativos de nuestro sistema político es el corte pronto y total que se produce entre el presidente entrante y el saliente. No se llegó a él desde el primer momento, pues Obregón siguió presionando desde Sonora al presidente  Calles hasta llegar a la reelección de 1928. Y se piensa también como el caso más notorio el del Maximato de Calles, pero la verdad de las cosas es que el Maximato representó la más dolorosa tragedia de Calles, pues habiendo anunciado en su último Informe presidencial que había concluido la época de los caudillos y que comenzaba la de las instituciones, el país le tomó la palabra, de modo que al sobrevenir la ruptura con Cárdenas, Calles fue eliminado para siempre de la vida pública sin pena ni gloria. Ese episodio demostró justamente que el poder presidencial en México no se puede compartir con nadie ni con nada. Desde entonces, cada sexenio ocurre ese rompimiento como la más natural del mundo. Todavía puede agregarse un recuerdo instructivo: Ese corte ha ocurrido dentro de los dos o tres primeros meses del nuevo presidente, pero en el caso de Echeverría, es un hecho que desde el primer día de su campaña electoral comenzó a minar el poder de Díaz Ordaz.

 

“Otra cosa es averiguar a qué se debe ese corte, tanto más extraño cuanto que, por un lado, es de la naturaleza misma del hombre político soñar y querer prolongar el poder hasta la víspera de morir, y, por otra, que el presidente en turno escoge a su sucesor, y, en consecuencia, puede decirse que éste le debe la vida al otro. En su mayor parte ha de atribuirse a lo dicho antes: como el poder de un presidente mexicano es absoluto, no puede, por definición, convertirse en relativo o limitado. Pero se debe asimismo a que la sensibilidad política hace prudentes a los presidentes salientes, de modo que sabiendo que no conviene, o que es imposible seguir mandando, renuncian de motu proprio a intentarlo, y dejan en paz al sucesor.

 

“Es general el temor de que el presidente Echeverría intente ser la primera excepción a una regla que tiene ya treinta y nueve años de respetarse. Primero, porque su contextura física le impide estarse quieto o tranquilo, y como no tiene afición a la lectura, a la pintura o a la música, “ni le interesa viajar en forma que no sea con la pompa de jefe de estado, tendrá que permanecer activo en la política, actividad única que le atrae y única que conoce. Y está asimismo su configuración moral que lo ha llevado a creer que es un nuevo Mesías, es decir, el “Hijo de Dios, Salvador y Rey”, que, por consiguiente, es el solo poseedor de la verdad revelada, única que puede hacer feliz a México y al mundo, por lo pronto el Tercero, pero mañana el Segundo y el Primero.

 

“Y están también los intereses políticos de quienes lo han servido y que desearían que permanezca en la vida pública para asegurar su propia sobrevivencia y aun su encumbramiento. Nada de extraño, por eso, que haya sido el señor Olivares Santana el que sugiriera que el presidente Echeverría “siguiera sirviendo al país”. Allá el señor Olivares Santana, pero lo que sí alarma profundamente es la opinión del mismísimo candidato:

 

Sería injusto (¡!) que un hombre con la capacidad, la preparación, el  espíritu de servicio, el prestigio excepcional del presidente Echeverría, resolviera no seguir entregando a la comunidad ---y aún al mundo (¡!)--- lo mucho que todavía puede crear.

 

No se sabe que don José cultive la ironía, al menos con tanta perseverancia como la pintura, de modo que es difícil suponer que haya querido decir “problemas” con eso de “lo mucho que todavía  puede crear”. De allí que al preguntársele si le pediría que colaborara con él, contestara entusiasmado “¡Naturalmente que si!” Lo malo es que, a diferencia de Olivares Santana, no podamos decir “pues allá usted, don José”, porque en esto todos los mexicanos nos jugamos el pellejo”. Fin de la cita.

 

Todos sabemos el desenlace: después de un periodo en el que el ex presidente Luis Echeverría trató de seguir mandando en el país desde su residencia en San Jerónimo, un manotazo del presidente López Portillo envió al ciudadano Echeverría de gira por el mundo nombrándolo embajador en Australia y Nueva Zelanda. Es decir, lo mandó a saludar a la más vieja de su casa.

 

Dice la historia que así terminan los proyectos transexenales.
 

 

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