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Poder y política
Manuel Cuadras

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Semana clave en la sucesión

 


Esta semana será fundamental en el proceso de sucesión de Casa Puebla. Tres son los sucesos que habrá que seguir muy de cerca:


1. La resolución del caso Doger.


2. La Convención del PAN para elegir a su candidato a la gubernatura.


3. La ratificación de la Alianza PAN-PRD en Puebla.


Vayamos por partes.


El pasado lunes, la Comisión Estatal de Procesos Internos del PRI le negó el registro a Enrique Doger como precandidato a la gubernatura de Puebla ¿La razón (pretexto)? Que no contaba con el total apoyos entre los militantes.


El exedil presentó 8 mil firmas de apoyo (con igual número de credenciales) que respaldaban su proyecto, de las cuales, la Comisión Interna avaló ¡únicamente 21!, motivo por el cual le negaron el registro —así como lo lee—.


Acto seguido, Doger promovió un recurso de impugnación ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (“TRIFE”) y no ante las instancias locales, esperando la correcta aplicación de la ley, es decir, impugnó el proceso ante una autoridad imparcial que escapara a las influencias de Marín.


En su inmensa soberbia, el marinismo decidió cerrarle las puertas a Doger de la manera más burda, pensando que con ello lo sacarían definitivamente de la contienda. ¿Qué pasa si el Tribunal falla a favor de Doger? Jurídicamente muy poco, únicamente se le restituirían sus derechos políticos y sería aceptado para participar en la precampaña, nada más; sin embargo, políticamente sería un auténtico gol de oro que lo ubicaría arriba en el marcador. ¿Cómo quedaría el PRI de Marín, Zavala y Armenta?, ¿cómo negar que hubo exclusión y dados cargados?


Para nadie es un secreto la impresionante cargada promovida desde el Gobierno del estado y la estructura partidista a favor de Zavala, sin embargo, el hecho de que un Tribunal Federal lo constate, abriría la cloaca del PRI poblano y dejaría muy mal parados a sus dirigentes, algo que ni Marín ni Armenta, y mucho menos Zavala, calcularon.

 

¿No hubiera sido mejor aceptarle el registro a Doger?, ¿para qué darle más elementos de los que ya tiene? Por lo pronto, la resolución se espera que se dé esta misma semana y será crucial para lo que resta del proceso. El costo de la imposición y la soberbia puede ser muy alto.


Aunado a ello, este domingo el PAN celebrará su Convención estatal para designar candidato, todo parece indicar que Rafael Moreno Valle será el elegido, lo cual representa otra amenaza seria al marinismo.


Ya en una columna anterior hablábamos sobre la estrategia de Marín por impulsar la candidatura de Anatere, en el entendido que representaría una contienda más cómoda para su delfín. No es lo mismo ponerle a Zavala un peso completo como Rafael, que un sparring como Anatere.


Mi compañero Jesús Ramos ha escrito también con excelente claridad acerca de los riesgos que representan para Marín la candidatura de Moreno Valle. El exsenador tiene varias “cuentas pendientes” con el gobernador que se encargará de cobrarle una por una en su totalidad. Bien dice el dicho: “En política los amigos son de a mentiritas y los enemigos de a de veras”. ¿Se imagina a Moreno Valle como gobernador, ordenando revisar con lupa todas las cuenta$ pública$ de la administración marinista?

 

Seguramente más de uno visitaría la cárcel, por eso, Marín seguirá muy de cerca el desarrollo de la Convención panista y le aseguro que no se limitará únicamente a cruzar los dedos esperando “buena fortuna”.


Los mejores años de “La Doña” ya pasaron, y a pesar de todos los esfuerzos que ha realizado por dar la batalla (incluyendo los apoyos de Casa Puebla), la candidatura de Moreno Valle luce más sólida por contar con el mayor número de simpatías territoriales y alianzas políticas, su candidatura es pues, inminente.


Finalmente, el otro factor que se definirá esta semana y que le dará rumbo a la sucesión, es la confirmación de la llamada MEGA-ALIANZA en Puebla. Será el próximo lunes cuando el Comité Ejecutivo Estatal del PRD ratifique lo aprobado por su Consejo Político Nacional el pasado sábado.


La alianza es prácticamente un hecho, se trata, como ya hemos dicho, de una estrategia nacional que busca mermar los bastiones del PRI de cara al 2012, no son intentos locales ni esfuerzos aislados, NO. Es un movimiento táctico que tiende a ser estratégico una vez que se consolide.


La alianza es una realidad en prácticamente cuatro estados de la República para las elecciones de este año, lo cual, como diría el columnista José Antonio Álvarez Lima, es kryptonita pura para el PRI. Obvio, los dirigentes y caciques tricolores intentan ningunear el peso específico de alianza diciendo que el PRI es un partido “unido y fuerte”; sin embargo, el sólo hecho de que se haya conformado un bloque opositor de todas las fuerzas políticas unidas en contra del PRI, representa de suyo, un hecho histórico con un alto potencial social y político.

 

La ruta trazada por la coalición no se limita a firmar pactos entre partidos de oposición, sino además, a reclutar y postular candidatos valiosos que hayan cortado con el PRI, de esa manera, se fortalece la alianza y se debilita al PRI, un ejercicio conjunto pues. Así sucedió en Durango con el candidato José Rosas, quien ante los candados impuestos por el PRI para imponer al delfín del gobernador, optó por irse a la oposición y dar la lucha, ¿le suena familiar ese escenario?


A lo largo de la historia ha quedado demostrado que las alianzas, más que ideológicas, son estratégicas —por no decir pragmáticas—. En nuestro país ya hemos sido testigos de cómo la izquierda y la derecha se unen para derrotar a un enemigo en común. Hace 20 años Heberto Castillo y Luis H. Álvarez unieron fuerzas e ideas para derrotar al PRI y lo lograron (Álvarez dixit), ¿sucederá lo mismo en Puebla? Veremos qué sucede en los próximos ocho días.

 

 

*Más sobre Sergio Castro


En una próxima entrega, más información acerca del magnate defraudador del Fisco y empresario consentido del actual sexenio. La ambición no tiene límites ni rubor.

 

 

*El caso Ventosa


¿No que Ventosa estaba en Puebla? ¿No que dinamitaría un escándalo? ¿No que se había vuelto marinista? ¿No que le habían llegado al precio? ¿Dónde están aquellos que presagiaron una hecatombe en Puebla, cuyo protagonista, dijeron, sería Alberto Ventosa? Seguramente escondidos bajo el manto de la cortedad, tragándose sus palabras (y columnas). ¡Salud!

 

 

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